“Barullo y aquelarre. No es broma…”, por Luis Eduardo Pereira

Aunque parezca sintomático por la insistencia de algunos actores, el reloj cronológico va poniendo las cosas en su sitio. Tanto como para terminar comprendiendo que las buenas películas son aquellas que el gran público y el paso del tiempo, no olvidan jamás.
En cambio otras, que adolecen de malos repartos y peores directores, pasan sin pena ni gloria.
Pero esta que no llegó a ver la luz, ni siquiera en el centro mismo de la tormenta desatada en el set montado en Piriápolis, murió huérfana de mayores seguidores.
Nos referimos a la ¨Elegía para Piria¨, patrocinada por los ruidosos despistados de siempre, que desafinan aparatosamente dejando a su paso sólo murmullos inaudibles en los que nadie repara.
No obstante, sin pedir ¨permiso¨ y menos ¨perdón¨, digamos que el caso amerita precisar hechos y motivaciones, ya que no es por las redes sociales que se explicitan roles positivos y cumplimientos esperados por la sociedad.
Parece mentira, pero con el cambio de época hasta gente grande incursiona optando por alimentarse con programas como ¨Intrusos¨, para regodearse entretenidos con chimentos y otras yerbas. Y ocasionalmente, hasta se van de boca en el envión del entusiasmo mediático, poniendo en duda la honorabilidad y el abnegado trabajo de los Ediles de una Junta Departamental del interior, afectándoles en su honor e imagen.
Y sí, la ignorancia es siempre desestabilizadora, máxime cuando se abusa de la buena fe de quienes desconocen los pormenores de una cuestión.
Dicho lo cual, y por un asunto de mero y civilizado respeto a nuestros congéneres, y también por si algún distraído no cuenta con toda la información de este triste episodio dedicado a la memoria de Don Francisco Piria, debemos poner las cosas en su sitio -hablando en ¨pan y manteca¨ como decía el Profesor Pascale-, esclareciendo en todo lo que podamos sobre lo acontecido en el tránsito de un homenaje que realizará su ciudad a tan preclara personalidad.
El tema comienza con la solicitud de más de 300 vecinos de la zona oeste de nuestro departamento -merced ¨a sus sobradas virtudes y aciertos¨, para ¨la instalación de una estatua en homenaje¨ al renombrado pro hombre, por entender que ¨la República no le ha ofrecido el reconocimiento institucional que su persona y su obra merecen¨.
Al primero que se cruza, sería lógico y legítimo interpelarlo sin más: ¿Algo no le queda claro?; ¿qué es lo que está mal?; ¿a quién o a quiénes los vecinos tienen que pedirle permiso?.
¿Sería a algún conspicuo citadino, nada menos? Porque hasta donde sabemos, cuando el Profesor Jorge Céspedes, Director General de Cultura de la IDM llamó al Director de la Comisión de Patrimonio, Sr. William Rey para transmitirle el por qué de sus yerros de lo que expresara el 20 de agosto próximo pasado, en un periódico de circulación nacional orientado por periodistas afines, hace oídos sordos, siendo que el 16 anterior habían estado reunidos para explicárselo nuevamente.
¿O lo que pretendía entonces, el interlocutor de marras era hacer prensa, ante los compañeros militantes para dar su versión, desde su punto de vista centralista y sin miradas diferente? Porque que no le conteste el Intendente Antía en persona, -como el quisiera, para controvertir eventuales visiones opuestas-, no quiere decir que la Intendencia de Maldonado (esa contumáz pérfida y descarriada) esté omisa, como afirma temerariamente dos por tres.
Perdón (ahora sí), le asiste razón en algo, al Sr. Rey: cuando dice ¨Antía no suele contestar¨.
En la Administración, las contestaciones a terceros y demás, es cierto, suelen correr por cuenta de los Servicios aplicados a su competencia.
Nadie -salvo contados antagonistas demasiado politizados-, podrán decir que todo este barullo intrascendente, no es para sacar réditos políticos, a medida que nos acercamos a octubre.
Pues es muy llamativo que en tiempos electorales se pretenda utilizar cualquier tema como argumento político olvidándose como en este caso, que existen personalidades como Francisco Piria, que deberían estar por encima de las pasiones políticas.
No existe ninguna figura pública en la historia nacional que, como desarrollador urbano, visionario y empresario, haya puesto lo mejor de sus energías vitales y arriesgara toda su fortuna para llevar adelante emprendimientos como los concebidos por este hombre. Aquí y en Montevideo también.
¿O acaso no ha quedado claro que estos intentos de lanzar suspicacias sobre esta obra y tantas otras, son para denostar una gestión exitosa?
¿Se asombran ahora por una magnífica y merecida estatua valuada en U$S 36.000, cuando hasta su propio basamento ha sido donado -en lo que refiere a mano de obra-, por vecinos de la ciudad?
Sinceramente, ¿pero de qué estamos hablando? Creemos que solamente para enlodar a quienes se disponen a erigirla cuando se ha esperado por casi 100 años sin los resultados buscados. En este lapso, nadie ha levantado la bandera de defender la obra y el compromiso de Piria con su comarca.
Evidentemente, se dicen cosas sin saber, y sin profundizar siquiera en los antecedentes. Claro que la ignorancia es mala consejera, como acabamos de decir.
Por otro lado; definitivamente y por supuesto que no se ha tocado un ápice la mentada vereda histórico patrimonial. ¿O alguien piensa que las estructuras metálicas de acero inoxidable retiradas momentáneamente del entorno anexado a la vereda original, son de la época de Piria? Para que se sepa, recuérdese entonces que habían sido colocadas en la última reforma del anterior Gobierno del FA, como todos los lugareños saben.

Bueno, de lo que se trata ahora es de erigir sobre un pedestal, una estatua del Siglo XXI siguiendo el mismo criterio de los demás monumentos de la rambla, con los mismos modelos arquitectónicos, y que en nada cambian la tónica empleada para estos casos.
Afortunadamente al fin, hay una decisión tomada por el Gobierno Departamental (Legislativo y Ejecutivo), para seguir adelante con el homenaje al fundador de la ciudad de Piriápolis, tal cual fuera solicitado por los vecinos que suscribieron la iniciativa. Todo en regla y de acuerdo a como lo establece la Ley 9515, y con la necesaria anuencia del deliberativo departamental, a través de la Resolución N.º 288/2024. O sea que la Administración del Intendente Antía no violentó ni desolló ninguna norma vigente, ya que no se ha tratado de un pedestal y una estatua de carácter histórico patrimonial, ni se erigió en un emplazamiento con esas características.
Felizmente, no habrá intoxicación por mentiras, porque sobre gustos y colores -como todo en la vida misma- no está todo escrito. Pero al menos en este caso, nadie podrá decir que los vecinos de Piriápolis no han sido escuchados por un Gobierno manifiestamente sensible a los quereres ciudadanos, provengan de donde provengan, que el departamento es uno solo y todos merecen la misma atención.
Pasada la efervescencia original, y como en cualquier manifestación, la gente en buena medida ya se ha dado cuenta de quién posee la debida credibilidad.
Finalmente, y para que nadie se sienta herido en su fuero íntimo, confirmando nuestra ausencia de rencores, quedan todos invitados desde ya y como siempre decimos a esta tierra de encuentros y oportunidades, esta vez para seguir los pasos de estos clarividentes vecinos y para no desoír nunca la voz del Pueblo. Que aquí siempre habrá quien se ocupe del regocijo popular para el disfrute de todos.

Y cuando decimos ¨todos¨, son ¨todos¨, incluido el Director de la Comisión de Patrimonio de la Nación, como corresponde en un suelo donde ¨naide es más que naide¨.

Secretario General de la Intendencia de Maldonado