“Cambio climático: ¿vamos camino a un colapso?”, por Paula Bianchi Cobertti

El cambio climático se está acelerando. Los seres humanos somos responsables del calentamiento global y de nosotros depende mantener o no la vida en el planeta.

Desde hace varios años trabajo en proyectos vinculados con el cambio climático y comunicación. Luego de más de 8 años en el área, donde además me formo, vuelvo a hacerme la misma pregunta: ¿cómo comunicar la crisis climática de una forma correcta, sin ser alarmista pero con la urgencia en la acción debido a los grandes problemas que enfrenta la humanidad? La respuesta hoy, si bien sigue inconclusa, debo decir que la información es de tal gravedad que amerita ser clara y directa. Advierto que al final les contaré qué podemos hacer. No todo está perdido.
El pasado lunes 9 de agosto de 2021, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), lanzó la primera entrega del Sexto Informe de Evaluación (IE6). La información es cruda pero real.
Según el informe elaborado a partir del trabajo de 234 autores de 66 países, el cambio climático se está acelerando con efectos inevitables, cambios en el clima en todas las regiones del planeta Tierra y en el sistema climático en su conjunto. Estos cambios los estamos experimentando hoy, son generalizados, rápidos y cada vez más intensos.
Una de las cifras principales del informe es que las temperaturas globales promedio entre 2011-2020 fueron 1,1 °C más altas en comparación con el período 1850-1900 (época preindustrial). El informe no deja dudas: son las emisiones de gases de efecto invernadero producto de las actividades humanas las responsables de este calentamiento.
Aunque esto puede parecer un pequeño aumento, los impactos son importantes a largo plazo. Con cada fracción adicional de aumento de un grado a nivel global, los cambios en eventos extremos se vuelven más grandes, incontrolables e impredecibles.
Se advierte que es probable que alcancemos el umbral de 1,5 ̊C en los próximos 20 años. Para 1,5 ° C de calentamiento global, habrá crecientes olas de calor, temporadas cálidas más largas y temporadas frías más cortas. A 2°C de calentamiento global, los extremos de calor alcanzarían con mayor frecuencia umbrales de tolerancia críticos para la agricultura y la salud. En Uruguay y la región esto lo vemos en el incremento de olas de calor, sequías prolongadas, inundaciones y tormentas intensas.

¿Qué ocurrirá en la región y América del Sur?
El informe “Cambio climático 2021: Base de la ciencia física” es la primera entrega del Sexto Informe de Evaluación del IPCC (AR6), y el cual se completará en 2022, ofrece un análisis más detallado del cambio climático a nivel regional, lo que permite contar con información clave para la evaluación de riesgos, la adaptación y la adopción de políticas.
El cambio climático no afecta a todas las regiones del planeta por igual, y por tanto, no impacta a todas las personas por igual. Sin embargo, no es únicamente un tema de temperatura. Para el caso de América del Sur, estos cambios los vemos en un aumento de las precipitaciones medias y extremas desde la década de 1960. Entre otros, se prevé que la intensidad y la frecuencia de las precipitaciones extremas, y por lo tanto, las inundaciones pluviales, aumenten en el sureste, sur y norte de América del Sur. Para nuestra región, también se prevé un aumento de la sequía agrícola y ecológica, y un aumento de los incendios en varias regiones de nuestro continente.
Las zonas costeras experimentan un aumento continuo del nivel del mar a lo largo del siglo XXI, lo que contribuirá a la erosión costera y a que las inundaciones sean más frecuentes y graves en las zonas bajas.

En el caso de las ciudades, algunos aspectos del cambio climático pueden verse amplificados, en particular el calor (ya que las zonas urbanas suelen ser más cálidas que sus alrededores) y las inundaciones debidas a episodios de precipitaciones intensas.

¿Y entonces?
Somos responsables de la causa, pero también somos responsables de revertir el cambio climático catastrófico. Se deben reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero de manera inmediata, rápida y a gran escala. Esto permitiría limitar el calentamiento acelerado y por tanto, evitar la pérdida de valores humanos, ambientales y económicos.
La solución depende de las voluntades políticas y negociaciones globales para reducir la emisión de gases (medidas de mitigación), las cuales deben ir acompañadas de medidas de adaptación a nivel local. Los efectos del cambio climático ocurren ahora, y debemos adelantarnos para reducir la vulnerabilidad y riesgo de desastres.
Como sociedad, además de implementar la adaptación (ya que se es a nivel local, es decir que lo hago en mi comunidad y entorno), debemos cambiar los patrones de consumo y producción. Para ello, es clave que limitemos al máximo el uso de combustibles fósiles (gas y petróleo), evitemos la deforestación, consumamos productos locales que provengan de fuentes responsables. ¡Debemos dejar de rellenar humedales! Estos ecosistemas cumplen un rol clave para la salud y bienestar de las personas, ya que amortiguan inundaciones y la propagación de enfermedades, entre otros tantos servicios.
Tenemos que reclamar por la acción e implementación de medidas por parte de los gobiernos, pero por sobre todo, debemos participar de la generación e implementación de dichas soluciones, reclamar información, involucrarnos, actuar.
Comunicar el cambio climático es muy delicado, ya que cuanto más apocalíptico se relata, menos queremos hacer para evitarlo. Entonces es una eterna lucha entre lo poco, lo cuidado, lo que sí y lo que no. Pero ya a esta altura, donde nos sorprendemos por la ocurrencia de ciclones cada vez más frecuentes, inundaciones en grandes ciudades o fuegos incontrolables, debemos preguntarnos qué se está haciendo y que es posible hacer. Porque no todo está perdido, ¡pero depende de nosotros!