
La Asociación de Controladores de Tránsito Aéreo del Uruguay emitió una ampliación de su circular técnica advirtiendo falencias en capacitación, infraestructura y dotación de personal para operar el ILS CAT IIIB en la pista 25. Aunque no se oponen a la modernización, exigen condiciones de seguridad “previas y verificables”.
Los controladores de tránsito aéreo de Uruguay salieron nuevamente al cruce este miércoles de la puesta en servicio del nuevo sistema de aterrizaje de alta precisión ILS Categoría III B en la pista 25 del Aeropuerto Internacional de Carrasco (SUMU). Mediante una ampliación de su circular técnica N° 01/2026, la Asociación de Controladores de Tránsito Aéreo del Uruguay (ACTAU) mantuvo firme su postura: no se debe utilizar operacionalmente el sistema ni aceptar operaciones bajo mínimos de visibilidad reducida (PVR) hasta que las autoridades acrediten documentalmente el “cumplimiento integral” de todas las condiciones de seguridad.
El comunicado, de carácter técnico-profesional interno pero de público conocimiento, profundiza las observaciones ya planteadas en la circular original y en resoluciones previas. Si bien ACTAU aclara que su recomendación “no constituye oposición a la modernización tecnológica”, advierte que poner en servicio una mejora de tal criticidad “sin los requisitos humanos, procedimentales, tecnológicos y de gestión de riesgos” representa un peligro para el sistema.
Puntos críticos
Desde el gremio señalaron que persisten inconsistencias vinculadas a la implementación de los procedimientos de visibilidad reducida (PVR) asociados a las operaciones ILS CAT II/IIIB. Entre los aspectos pendientes de resolución mencionan:
-Falencias en la capacitación específica para los controladores ante operaciones todo tiempo.
-Dotación insuficiente de personal en la torre de control (TWR Carrasco) y en la aproximación (APP Carrasco) para gestionar la complejidad adicional que exige este tipo de operaciones.
-Infraestructura complementaria que aún no estaría completamente garantizada.
-Condiciones de seguridad operacional que, a su juicio, no han sido acreditadas de forma “previa y verificable” por la autoridad competente ni por el proveedor de servicios ATS.
ACTAU basa su análisis en una serie de documentos de referencia, entre ellos circulares de la Dirección Técnica Aeronáutica (DTA), normas LAR 141 y 153, y manuales de OACI (Doc. 9476, 9870 y 9365).
El mensaje a la población
En un párrafo destacado del comunicado, los controladores buscaron evitar interpretaciones alarmistas. “Estas medidas en ningún caso ponen en peligro la vida, la seguridad o la salud de toda o parte de la población”, subrayaron, enfatizando que su postura es precisamente lo opuesto: una herramienta para preservar la seguridad de los pasajeros, tripulaciones, personal del aeródromo y de los propios controladores.
La recomendación de ACTAU se mantiene vigente mientras la autoridad aeronáutica y el concesionario del aeropuerto no demuestren fehacientemente que se cumplen todos los estándares exigidos para una operación “todo tiempo” de esta criticidad. Hasta entonces, el gremio advierte que el flamante sistema de aterrizaje instrumental de alta precisión no debería ser utilizado en la práctica.
ILS
ILS CAT IIIB permite aterrizajes con visibilidad casi nula (inferior a 75 metros de alcance visual en pista). Su implementación en Carrasco representaría un salto tecnológico clave para evitar desvíos por niebla o lluvia intensa. La controversia surge porque los controladores sostienen que la tecnología avanzó más rápido que los recursos humanos y los procedimientos de seguridad asociados.












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