Edgardo Ettlin presentó su libro “Qué solos se quedan los muertos”, sobre la vida de Juan Idiarte Borda

La presentación tuvo lugar en el hotel Barradas con la conducción de Diego Fischer

Por Mariela Vitale

Estuvimos en la presentación del libro “Que solos quedan los muertos”, del Dr. Edgardo Ettlin ministro de Apelaciones, escritor de varias obras jurídicas quien, en su interés por los casos judiciales, siendo muy joven se sorprende con la polémica y trágica muerte del exmandatario Juan Idiarte Borda. En una interesante presentación en el Hotel Barradas conducida por Diego Fischer, el autor nos cuenta sobre su libro.

-¿Por qué Idiarte Borda?
-Siempre me llamo la atención por ser tratado como un personaje oscuro de la historia de nuestro país. Tal vez porque siempre me consustancio con los más débiles, surgió la inquietud de averiguar qué había detrás de uno de los más débiles presidentes de nuestra historia, quien no era en realidad, un personaje débil. Fue un personaje que en su momento tuvo gran importancia y legó mucho para nuestro país. Si bien hay otros autores que escriben sobre él, hemos tratado de investigar y bucear más para ver cómo lo podemos rescatar para nuestra historia.

-Este presidente, desconocido seguramente por los más jóvenes, ¿qué legados importantes dejó para el país?
-En primer lugar, la institución que todos queremos, el Banco de la República Oriental del Uruguay. Esa fue la visión y el sueño de Juan Idiarte Borda, que se propuso en su mandato llevarlo a cabo y fundarlo. Inclusive haciendo frente a varias presiones, ya que Idiarte Borda fue un personaje muy resistido y con mucha oposición política. Existían muchos intereses de prestamistas y los usureros de la época, de que no saliera una institución de crédito oficial, pero él se impuso con su tenacidad característica junto con las personas que lo secundaron en su tarea de gobierno, como el ministro Ingeniero Castro. Fueron los impulsores junto con la mayoría legislativa que contó el proyecto. Pero en su gobierno también se hicieron muchas obras de vialidad, de puentes, se realizaron canalizaciones de arroyos y ríos en el interior. Se hizo también la primera carretera macadamizada, que es como lo que sería algo parecido al balastro de ahora y fue la primera de América, como la comunicación de Montevideo con Las Piedras que marcó un hito histórico, con los caminos pavimentados. A su vez, en sus dos primeros años de gobierno, existió un gran empuje económico en la ganadería y en la agricultura. Todo este esfuerzo se va a malograr o quedar obnubilado por los problemas políticos y la revolución de 1897.

-¿Por qué los uruguayos sabemos tan poco de este décimo tercer presidente constitucional y solo se recuerda su trágico y polémico final?
-Es una buena pregunta y yo no siempre tengo una respuesta a cabalidad, quizás porque a Idiarte Borda lo sustituyeron actores políticos que eran totalmente contrarios a él y estaban decididos a acabar con todo lo que fuera su recuerdo y también a imponer nuevos rumbos en el país, entonces todas esas personas se encargaron de dejar la memoria de Idiarte Borda como una persona gris, mediocre, conservadora, tiránica, despótica y obstinada, una imagen que realmente no corresponde con la realidad.-

-¿Qué vamos a encontrar en esta extensa obra de casi novecientas páginas, además de, por supuesto, la historia de Idiarte Borda?

-Allí específicamente van a encontrar cuatro historias, como yo digo siempre, una es una historia sobre Juan Idiarte Borda, su vida su historia, otra es una historia sobre Avelino Arredondo que fue el que atentó o lo mato, y también van a encontrar otra historia sobre el Uruguay de fines del siglo XIX de la última década del siglo y un historia de lo que fue desde la óptica de IB la Revolución de 1897, la primer revolución encabezada en serio por Aparicio Saravia, ya que estuvo el intento de 1896 conocido como la clarinada o la chirinada de noviembre, pero la primera revolución importante de Aparicio Saravia es la de 1897 que transcurre durante el mandato de IB y parte en los inicios de quien lo sucediera, Juan Lindolfo Cuestas.