
En 1944, se expropia por parte del Estado Uruguayo, la Estancia del Sr. Augusto Costa Pértile, que estaba situada al Oeste del Arroyo del Potrero del Sauce, al Sur de la Laguna del Sauce y del curso Este del Arroyo Pan de Azúcar, hasta su desembocadura en la laguna, con costas sobre la Ensenada del Portezuelo, extendiéndose hacia el Oeste hasta aproximadamente el Km.87.5 sobre la actual Ruta 10 (Interbalnearia).
El proceso se inicia en los meses de junio/agosto de 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, a los 6 meses de la incursión del “Acorazado de Bolsillo” Alm. Graf Spee, en el Rio de la Plata, que culminó en una batalla con la “Flota del Atlántico Sur” Británica y su posterior hundimiento (13/17 de diciembre de 1939). Coincidiendo con la invasión alemana a Bélgica, Francia, Luxemburgo y Países Bajos y la derrota de Francia y la retirada de unidades de la Armada Británica del Río de la Plata y la subsiguiente visita sucesiva de los Cruceros USS Quincy (luego hundido en Guadalcanal en 1942) y USS Wichita, al Puerto de Montevideo. Simultáneamente arribó un Capitán de la Marina Americana William Oscar Spears, quien sobrevoló nuestra costa y seleccionó un lugar para construir una base aeronaval, capaz de controlar la entrada del Río de la Plata y su canal navegable de acceso, que corre paralelo a su costa septentrional. Era una estrategia de control, diferente a tener una “Estación Naval”, con unidades de superficie (a la británica). La zona seleccionada era la franja arenosa entre la Laguna del Sauce y la Ensenada del Portezuelo. Conozco versiones de fuentes navales locales acerca que esa zona que tenía acceso a una superficie lacustre profunda, adecuada para acuatizar hidroaviones en aguas tranquilas y muy próxima al área marítima, ya había sido seleccionada por aviadores marinos locales.
Por 99 años
El Embajador Americano en el Uruguay Edwin Wilson, en julio, propone informalmente al Gobierno de la República, presidido por el Gral. Arq. Alfredo Baldomir, a su Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Alberto Guani y al Ministro de Defensa Nacional Gral. Julio Roletti, la construcción de una base aeronaval “en la región de Punta del Este”, en una zona “en arriendo”, por 99 años, a cambio de equipamiento militar, naval y aéreo (el Uruguay pedía tres destructores para equipar la marina y una docena de hidroaviones).
La trascendencia de la presencia naval americana en Montevideo y de la sospecha de la instalación de una base en nuestro país, alarmó en primer lugar a la Marina Argentina y al Almirante León Scasso (1), Ministro de Marina, que vio con hostilidad, la presencia de diplomáticos y oficiales americanos, realizando planteamientos de defensa conjunta continental en Buenos Aires. Incluso naves de la Armada Argentina, realizaron maniobras “inamistosas”, a la salida del Puerto de Montevideo del USS Wichita, el 4 de julio. La Armada Argentina, era en la primera mitad del S. XX, la más poderosa de Sudamérica y su principal planteo estratégico, era la defensa del Río de la Plata y la seguridad del acceso a sus principales puertos, vehículos de su comercio internacional.
Por otra parte, el Gral. Marcelino Bergalli, Inspector (Comandante) Gral. del Ejército y el Tte. Cnel. Oscar Gestido (Aviación del Ejército), visitaban instalaciones militares en los EEUU de América, entre septiembre y octubre, comprobando su progresiva preparación militar (entrarían en la guerra en 1941) y la imposibilidad de cesión de material a nuestro país, colocado a la cola de las prioridades de la potencia americana. El armamento para el Ejército Uruguayo lo proporciona Brasil (fusiles y balas), en esa oportunidad.
“Ni un terrón”
Desde el aspecto político la formal oposición del Dr. Luis Alberto de Herrera y del “Herrerismo”, fracción mayoritaria del Partido Nacional (Blanco), a la cesión de territorio nacional para la instalación de bases de países extranjeros, “ni un terrón”, desencadenaron frente a menciones de la prensa americana, que daban como un hecho consumado el acuerdo, el pedido de interpelación en el Senado, al Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Alberto Guani. La interpelación ministerial se llevó a cabo el 21/22 de noviembre de 1940. El Senado según la Constitución de 1934 (de Terra), era de 31 miembros: 15 por el Sub Lema más votado del Lema más votado, más el Vicepresidente de la República, quien lo presidía y 15 por el Sub Lema del Lema más votado en segundo término (Senado de 15 y 15). En la práctica: 15 por el Partido Colorado “baldomiristas” y 15 por el Partido Nacional “herreristas”. El senador interpelante fue Eduardo Víctor Haedo. En el curso de la interpelación, Guani tuvo que reconocer que se habían realizado tratativas con diplomáticos y oficiales americanos, para instalación de una base en el territorio nacional y sin informar al Senado. La consecuencia fue que el Senado con 25 votos en 26 presentes, expresaron: “el Senado de la República en ningún caso, prestará aprobación a tratados o convenciones que autoricen la creación, en nuestro territorio, de bases aéreas o navales que importen una servidumbre de cualquier género para la Nación y una disminución de la soberanía del Estado”.
Si bien el asunto pareció enterrado a nivel político local, la inquietud en los círculos del Ejército y la Armada Argentinos, estaban lejos de calmarse, ya que el gobierno uruguayo persistía en su posición “pro-aliada”, mientras que la Argentina manifestaba una posición “de neutralidad”. Advertido el Presidente Argentino Dr. Roberto Ortiz, diabético y progresivamente ciego, por una retinopatía diabética avanzada, electo en elecciones fraudulentas, con escaso poder político real para enfrentarse al poder militar en expansión, desarrollando agresivas maniobras militares, contrarias a su pensamiento pro-aliado, llama a su Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Julio Roca (hijo del Gral. Julio A. Roca, ex presidente argentino y él mismo vicepresidente del Gobierno del Gral. Ing. Agustín Justo: 1932/38) y también de posición pro-aliada, instruyéndolo para que llegara a un acuerdo con la República “Oriental”, en cuestiones de defensa.Roca recurre a su amigo Aarón Anchorena, para que lo invite a él como canciller argentino y a su contraparte uruguaya, el Dr. Alberto Guani, a su Estancia “San Juan”, en Colonia, para encontrarse allí, para intentaralcanzar un entendimiento.
Reunión
Previo a su partida para la entrevista, Roca se encuentra con el Gral. Juan Tonazzi(Comandante del Ejército Argentino) y con el Contraalmirante Mario Fincatti (Comandante de la Armada Argentina), (ambos con simpatías con el Fascismo Italiano), quienes le ratificaron su posición de no admitir la instalación de una “Base Americana”, que controlara la navegación del Río de la Plata.
El 12 de diciembre de 1940, se encuentran ambos Ministros de Relaciones Exteriores, en la Estancia San Juan, siendo recibidos por sus anfitriones, el matrimonio Aarón Anchorena/Zelmira Paz. Al otro día 13 de diciembre (a un año de la batalla del Graf Spee, con los tres cruceros ingleses), Roca y Guani, firman un acuerdo, por el cual ambos países, consideran que la defensa del Río de la Plata, debe realizarse con el acuerdo de ambos países ribereños. Este convenio contó con el beneplácito de la Secretaría de Estado, del Gobierno de F. D. Roosevelt.
En ambos países platenses se suceden acontecimientos políticos trascendentales, en los años siguientes, mientras la guerra inicialmente europea, se globaliza, entrando en la contienda la Unión Soviética y los EEUU de América en 1941.
“Golpe de Estado Anti-Herrerista”
En el Uruguay el Presidente Gral. Alfredo Baldomir, el 21 de febrero de 1942, disuelve el parlamento, promulga una nueva Constitución Nacional, que eliminaba la coparticipación política en el Senado y en los Ministerios. Es un “Golpe de Estado Anti-Herrerista”, apoyado por el Partido Colorado, incluido el “Batllismo”, los “Blancos Independientes” y el Partido Comunista, que había virado 180°: de oponerse a la instalación de las “Bases Norteamericanas” (por el acuerdo Hitler/Stalin de 1939), a propiciarlas (Invasión de Alemania a Rusia en 1941). La campaña electoral de noviembre de 1942, transcurrió en medio de una operación difamatoria encabezada por la Unión General de Trabajadores (UGT), orientada por el Partido Comunista, pero mirada “benévolamente” por el Gobierno, dirigida contra el Dr. Luis Alberto de Herrera: “Herrera Nazi” (2). Personalmente he visto publicaciones con caricaturas de Julio Suárez “Peloduro”, mostrando a Herrera, con uniforme nazi, con la esvástica, con el brazo derecho extendido. En esas elecciones en las que se aprobó plebiscitariamente la nueva Constitución y fue derrotado con gran margen el Partido Nacional, siendo electa la fórmula presidencial: Dr. Juan José de Amézaga/Dr. Alberto Guani, del Partido Colorado.
En la República Argentina, el Ejército Nacional, derroca al Gobierno encabezado por el Presidente Dr. Ramón Castillo, sucesor de Ortiz, fallecido por complicaciones de su diabetes, por un “Golpe Militar” el 3 de junio de 1943, de clara orientación “pro-Eje” (Eje Berlín-Roma-Tokio). El golpe estuvo inspirado por el GOU (Grupo de Oficiales Unidos), fundado e integrado por el Cnel. Juan Perón, simpatizante del Fascismo Italiano y llevado a cabo por los Generales: Rawson, Ramírez y Farrell. Estaban alarmados por el alineamiento pro-aliado del Brasil de Getulio Vargas, que había permitido la instalación de bases operativas en el Atlántico Sur, para la Armada Americana. Este “Golpe de Estado Pro Eje”, fue llevado a cabo a “contra pelo”, de la evolución del conflicto internacional en 1943, trascurridas las batallas de:Midway (1942), Guadalcanal (1942/43), Stalingrado (1942/43) y El Alamein (1942), la guerra estaba prácticamente perdida para el “Eje”.Perón se consolida como Vicepresidente del Gral. Edelmiro Farrell, ocupando además los cargos de Ministro de Guerra y Secretario de Trabajo y Previsión Social. El Almirante Scasso, ya en situación de retiro, es designado Gobernador Interventor de la Provincia de Córdoba.
El Gobierno de la República Oriental del Uruguay, del Presidente Amézaga y su Ministro de Relaciones Exteriores Ing. José Serrato (ex Presidente de la República), no reconoce diplomáticamente al “gobierno de facto” argentino.
Desde ese momento la República Argentina, bajo Gobierno Militar, tensó las relaciones con el Gobierno de F. D. Roosevelt y este envía al Puerto de Montevideo a un Crucero, el USS Memphis y dos destructores en enero de 1944, al mando del Vicealmirante J. Ingram. Este reunido con el Embajador Americano William Dawson y con Presidente Amézaga y sus asesores, incluidos los Ministros de RREE Ing. José Serrato y de Defensa Nacional Gral. Arq. Alfredo Campos y el Inspector General de Marina C/A Gustavo Schoeder, prometió ayuda militar en el marco de la ley de “préstamos y arriendos” y replanteó el tema de la base aeronaval. En ese momento de la contienda, con Italia ya fuera del Eje y la muy baja probabilidad que unidades de superficie alemanas o japonesas operativas, llegaran al Atlántico Sur, la intención de una base aeronaval era contra el país, probablemente hostil, ribereño al Sur del Plata.
Base soberana
También había variado el planteamiento del Gobierno de F.D.Roosevelt, no propondría el arrendamiento de un terreno para edificar una base americana en el territorio nacional, sino que la proposición sería que la base aeronaval se construyera por el Gobierno Uruguayo y bajo su soberanía, con la asistencia financiera y técnica americana y con la colaboración técnica para su funcionamiento y una “probable utilización” en casos de agresión de terceros países.
Es en esos primeros meses del año 1944, que se procede a la rápida expropiación de la Estancia de Augusto Costa Pértile. Se traslada al Batallón de Ingenieros “Pontoneros”, que estaba situado en el Cuartel de San Ramón, junto a los Puentes Ferroviario y Carretero sobre el Río Santa Lucía y se lo traslada a la ex Estancia Costa, encargado inicialmente de preparación del terreno, desbrozando el monte nativo, bordeante a la Laguna del Sauce, quemando la maleza y las ramas, para combatir las “nubes de mosquitos”, allanando el campo y cazando “manadas de carpinchos”. También hubo que construir un acceso al predio, ya que inicialmente estaba conectado con Pan de Azúcar, a través del “Rincón de los Oliveras”, por un camino vecinal. Esa ruta que luego fue llamada la carretea de “las Bases” u ocasionalmente de los “Americanos”. Mientras tanto el desocupado cuartel era reutilizado para instalar transitoriamente un Grupo de Artillería de nueva formación, en San Ramón, siendo el encargado el Mayor Juan José Scasso (3) acompañado por el Suboficial Mayor Gualberto Hernández (luego con almacén en Maldonado), con el propósito de ser reubicado en un nuevo cuartel, junto a la base aeronaval en construcción, una vez concluida, para su defensa, propósito nunca cumplido hasta la fecha.
Rápidamente llegan por barco, desde EEUU, la maquinaria pesada necesaria para la construcción de la base, trasladándose por ferrocarril desde el Puerto de Montevideo hasta la Estación Pan de Azúcar, incluso tengo información que dentro del secretismo en que desarrollaron estas movilizaciones, existieron materiales quese trasladaron con almandías o balsas, que se embicaron en la playa de la Ensenada del Portezuelo, siendo sus restos actuales identificados como “galeones hundidos” en la Playa de Chihuahua (Prof. Alfredo Chiossi).
Paralelamente la Empresa Americana General Motors, que tenía un concesionario en Pan de Azúcar, la firma “José I. Fontes”, instalada en esa población desde 1924 (la más antigua concesionaria en Sudamérica), apoya en 1944, una remodelación de sus infraestructuras. Instalando un área para taller mecánico de asistencia a automotores y maquinaria, que se extendía en forma transversal en la manzana desde la Calle Rincón, a la Calle Piedras, con entrada por ambas vías, desproporcionado para una población de unos 2.000 habitantes. En realidad, constituía la base logística de apoyo para la maquinaria necesaria para el traslado de materiales, pavimentación de accesos, construcción de hangares, muelles, rampas, pistas de aterrizaje, alojamientos y dependencias, de la base y cuarteles anexos, así como la construcción de una represa sobre el Arroyo “El Potrero del Sauce”, emisario de la laguna, para elevar el nivel de ésta en 4 metros, logrando una profundidad de 9 en total, necesaria para acuatizar los hidroaviones. En muchas ocasiones los vehículos y maquinaria llevados al taller de Fontes, para reparaciones o ajustes, lo eran conducidos por oficiales americanos. El cemento portland lo proporcionaba la Fábrica del Km. 110 (Vía ferroviaria del Este), próxima a Pan de Azúcar, operativa desde 1938 (Compañía Nacional de Cementos SA, de la Familia Maresca).
Las informaciones sobre las actividades constructivas militares al Este de Pan de Azúcar y la información publicada por la prensa americana acerca de la construcción de una base aeronaval, en la Laguna del Sauce, motivaron que el Dr. Luis Alberto de Herrera, promoviera una nueva interpelación ministerial, en el Senado de la República, llevada adelante por Eduardo Víctor Haedo, el 8 de junio de 1944. El 6 de junio, habían desembarcado exitosamente en las playas de Normandía, las fuerzas angloamericanas, venciendo la resistencia alemana y una decena de días después, entre el 19/20 de junio, se producía una decisiva batalla aeronaval en las Islas Marianas, con la destrucción de la capacidad ofensiva de la flota japonesa. La guerra era ya claramente victoriosa para los aliados contra el Eje. La interpelación de los Ministros Ing. José Serrato y Gral. Arq. Alfredo Campos, demostró que las obras en la base de la Laguna del Sauce, estaban autorizadas en artículos presupuestales aprobados y se alegó “el estado de desprotección del país y la inestable situación política de sus vecinos”. El Gobierno fue respaldado por la mayoría del Senado, 17 a 11 en 28 presentes (incluido el Vicepresidente el Dr. Alberto Guani, que lo presidía). La construcción de los edificios e instalaciones, cuarteles, pista de aterrizaje, rampa de acceso desde la laguna y hangares, así como la represa, con asistencia técnica americana prosiguió sin mayores inconvenientes. Se denominó Base Aeronaval No.2, que operó con hidroaviones y con aviones de pista. La No.1 era la primera situada en la Isla Libertad, en la Bahía de Montevideo, exclusiva para hidroaviones, también remodelada en ese período, como también la Base Aérea del Aeropuerto de Carrasco.
El material volante fue provisto por la Marina de los EEUU, siendo la aviación aeronaval de la Armada Nacional, provista del mejor y más actualizado de su tipo, incluyendo grandes hidroaviones, que volaban en el cielo de Maldonado durante los actos patrióticos, hasta la década de 1960. La Argentina se consideraba un país hostil a los aliados, a pesar que había roto relaciones diplomáticas con Alemania y Japón en 1944. En la Conferencia de Yalta del 4/11 de febrero de 1945, donde se analizó por parte de los aliados la situación política de la post guerra, Stalin presenta ante Roosevelt y Churchill, la propuesta de derrocar a los Gobiernos de España y la Argentina, que se consideraban aliados al Eje. Churchill, lo impide, porque le debía a Franco la no intervención alemana sobre Gibraltar. Pero en 1945, el Embajador de los EEUU en la Argentina SpruilleBraden, designado por el Presidente Truman, interviene activamente con los grupos antiperonistas, logrando su unificación, opuesta a la propuesta de elección de Perón como presidente, integrante del gobierno militar, para regularizar democráticamente su finalización. Esta actitud confrontativa desencadenó la consigna electoral: “O Braden o Perón”, que contribuyó, con una impronta marcadamente nacionalista, a la elección del Gral. Perón como Presidente de la Argentina, en febrero de 1946, que sustituyó al gobierno militar de facto.
Entre tanto, los años de guerra mejoraron en forma exponencial la economía de los países platenses, sus producciones de materias primas se vendían a mercados de países orientados en su economía al conflicto internacional: (carne [principalmente enlatada], cueros [correas para fusiles, cartucheras, botas, calzado y cinturones para uniformes), lana [para mantas, telas y ropa de abrigo]), a lo que Argentina sumaba las exportaciones de cereales y oleaginosos (trigo, maíz y girasol). Paralelamente se desarrolló la industria local por la sustitución de productos importados (telas, loza, metalurgia, vestimenta, termos). Ese enriquecimiento de la clase empresarial industrial, productores rurales y de venta de servicios, llevó a la aspiración de vacacionar en balnearios próximos y fácilmente accesibles, dada la dificultad en los traslados marítimos, por el conflicto. Esos años, principalmente entre 1938 y 1946, provocaron un desarrollo notable de los balnearios de la Costa de Canelones y de Maldonado (Salinas, Atlántida, Solís, Piriápolis y principalmente Punta del Este), tanto desde el punto de vista hotelero, como del residencial vacacional, lo que desarrolló la industria de la construcción.
La Estancia de Costa
La estancia de Augusto Costa (Mercader lo llama Vicente Costa), no fue expropiada en su totalidad, sólo en sus 2/3 partes: las fracciones donde se construiría la Base Aeronaval y el Cuartel de Ingenieros y el predio frente a ellos del lado de la costa, del otro lado de la Ruta 10, que no se utilizó con fines militares y terminó adjudicado al Banco de Seguros del Estado y forestado. Esa fracción era donde estaba ubicado el casco de la Estancia de Costa, que con sus techos de chapas de zinc rojas, sus ombúes, su molino de viento y su tanque australiano, fue parte del paisaje costero visible desde la Ruta Interbalnearia, próximo a la desembocadura y su barra, del Arroyo del Potrero del Sauce, hasta la década de 1970. En la fracción restante, a Augusto Costa, no le interesó proseguir su explotación agropecuaria en ella y se planteó, dado el auge turístico de Punta del Este y de la inversión primordialmente argentina, venderla para desarrollo balneario. Fue dividida en cuatro padrones, dos con frente a la playa de la Ensenada de Portezuelo y dos con frente al Arroyo Pan de Azúcar, que con el Represamiento del Arroyo del Potrero, que elevó el nivel de la superficie lacustre, se inundó todo el tramo inferior del arroyo y su bosque nativo marginal, dando origen a la llamada Laguna de los Cisnes. Los padrones frente a la Ensenada del Portezuelo, el más al Este, fue vendido a Pablo Bardin (casado con una hija de Nogaró, empresario hotelero), dueño de las caleras de la Compañía Oriental de Minerales SA (COMSACAL), al Norte de la Laguna del Sauce, que construyó en él una residencia cercana a la playa, lo forestó y lo fraccionó en 1960, con el nombre de “Ocean Park”. La fracción más al Oeste fue adquirida por un italiano DinoLapi, arribado en la inmediata post-guerra, que lo urbanizó y forestó con el nombre de “Sauce de Portezuelo”. Los padrones frente a la recién formada Laguna de los Cisnes, el más al Este, lindero al ingreso carretero de la Base Aeronaval de la Laguna del Sauce, más angosto, fue adquirido por Alonso Lussich, nieto de Antonio Lussich, forestador de Punta Ballena y el Portezuelo.
“El Pejerrey”
Lo llamó “El Pejerrey”. Tal vez porque la laguna fue “sembrada” por el SOYP (creado en 1945), de huevas de pejerrey de agua dulce traídas de Checoeslovaquia, lo que la convirtió, con un volumen y extensión, mucho mayor que la previa (casi duplicada), en un pesquero promocionado y estimado. Por esos años a principios de la década de 1940, la Sucesión de Antonio Lussich, constituida por las hijas y por los yernos, con muchas dificultades por criterios disímiles, le vende al Contador argentino Roque García, Presidente de SA Punta Ballena, el bosque del Portezuelo, quien contrata al Arquitecto Español Antonio Bonet (1913/1989 exiliado por la Guerra Civil Española), en 1946, para urbanizar el balneario y construir el Hotel “La Solana del Mar”, lo que constituyó un destacado éxito inmobiliario, comercializado entre la élite argentina en su mayor parte. La fracción mayor del campo al Norte de lo que sería posteriormente la Ruta 10 y entonces camino de acceso a “las bases”, con costas en la Laguna de los Cisnes, sería adquirido por la Sociedad Lago del Sauce Ltd., que le puso por nombre “La Capuera”. Capuera significa en guaraní: la zona de la selva boscosa, desbrozada (por corte de árboles o razada por el fuego), para ser su suelo cultivado; de caá (monte vegetal o selva) y puará (para crecer), o de la selva rebrotada, en un suelo anteriormente cultivado. No era un término local, sino que fue utilizado, para denominar la urbanización encarada como un centro de turismo, con actividades acuáticas lacustres. Augusto Costa, integraba el Yacht Club Uruguayo, tenía una lancha rápida “Ventolina”, en el amarradero de la Barra del Santa Lucía. El ambiente social montevideano, donde inicialmente se promocionaron los terrenos sobre la Laguna de los Cisnes, fue el del Yacht Club de Montevideo. Se promovió inicialmente como un lugar donde eran posibles deportes náuticos. Personalmente conocí residencias en “El Pejerrey”, con cobertizos para veleros. Pero el mercado comprador hacia dónde estaba orientada la venta de terrenos era fundamentalmente el argentino de alto valor adquisitivo. La urbanización de “La Capuera”, el diseño de la caminería y loteo de las manzanas y los terrenos, fue encargada al Arquitecto y Urbanista Antonio Bonet, quien ya había planificado el Balneario de Portezuelo, ya exitosamente colocado en el mercado bonaerense. La Sociedad Lago del Sauce Ltda., estaba constituida por diversos integrantes, entre ellos: el Dr. José Lapido (dueño del Edificio “Palacio Lapido” y del Diario “La Tribuna Popular”), los hermanos María Amelia (casada con Armando VieraAbeillard) y Roberto César DelfanteHill´s, Braulio Viñoli Castro y varios inversores argentinos.
En la fracción más al Oeste costera a la Ensenada del Portezuelo, se llevó adelante un emprendimiento balneario llamado “Sauce de Portezuelo”, fue mucho más ambiciosa y relevante. DinoLapi, de origen romano, tal vez relacionado al régimen italiano derrumbado durante la Guerra Mundial, emigró al Uruguay, como muchos europeos de su tiempo, ante la inseguridad económica y social de la post guerra inmediata y también con el temor de una nueva conflagración bélica próxima en Europa.Lapi, se asombraba, que el Gobierno Uruguayo, no hubiera interferido en la compra por un extranjero, de una amplia zona, sobre la costa marítima y próxima a importantes instalaciones militares. Se relaciona con un exitoso ingeniero uruguayo, Enrique Chiancone (1894/1971, autor de los Edificios de la Aduana del Puerto y el Correo Central, en Montevideo), muy relacionado a la Comunidad Italiana local, a quien le encarga, la urbanización, forestación y caracterización del predio adquirido, frente a la Ensenada del Portezuelo. Se diseñan amplias avenidas, bordeadas de palmeras y manzanas forestadas con eucaliptos. El ingreso desde la ruta “a las bases”, a la calles del predio, estaba señalado por un vasto arco de acceso, coronado por el nombre del balneario en letras de hierro de gran tamaño. Sobre la playa se erigió un mirador/restaurante, en una plataforma a la que se accedía por una escalera helicoidal, que contorneaba el pilar de sostén, con un fino obelisco coronando el conjunto. También se edificó una capilla estilo gótico, no concluida, que según Lapi, reproducía la capilla funeraria de su familia en Italia. Todo este proyecto estuvo encarado a la venta de lotes al potencial mercado argentino.
Perón y su tendencia confrontativa
El desarrollo de estos balnearios se vio obstaculizado bruscamente por la evolución política de las relaciones entre los países ribereños al Plata. Ya se habían enturbiado por las alianzas durante la Segunda Guerra Mundial y terminaron evolucionando a un severo enfrentamiento político derivado de la tendencia confrontativa y autoritaria interna del Gobierno del Gral. Juan Domingo Perón y de la influencia de su esposa Eva Duarte en los medios sindicales, en conflicto con los medios conservadores políticos, con las Cámaras Empresariales y la dirigencia de la Sociedad Rural Argentina, que en realidad eran el principal sustento del turismo balneario costero de nuestro país. El Gobierno del Presidente Luis Batlle Berres (1947/1951, que había sucedido al fallecido presidente Tomás Berreta, electo en noviembre de 1946), cobijó a la emigración de dirigentes políticos argentinos antiperonistas y permitió la emisión de propaganda política antigubernamental argentina desde las radios uruguayas (Carve, El Espectador, Colonia, Ariel [de la que era propietario]), muy escuchadas en Buenos Aires, donde sólo se emitían mensajes gubernamentales. Esta crisis internacional se fue incrementando en los meses sucesivos, en una escalada progresiva. Había existido una severa sequía en el Uruguay en los años 1943/45, con gran mortandad de ganado, en un momento de exportaciones de carne en pleno auge durante la guerra. Argentina en ese período, permitió, el ingreso de “ganado en pie” a nuestro país, el cual fue en gran parte industrializado y exportado, lo que motivó un malestar profundo, en medios oficiales y ganaderos exportadores, por la competencia desventajosa. Ya en el verano de 1947/48, se comenzaron a advertir las represalias argentinas, al traslado de veraneantes al Uruguay, lo que bastaba con interferir con los trámites de embarque en las embarcaciones fluviales de la Compañía Argentina de Navegación Dodero, con destino a las embarcaciones de los “Vapores de la Carrera” a Colonia y Montevideo, desde Buenos Aires. También se interpusieron dificultades cambiarias, tratando que no se evadieran del país divisas y de que los veraneantes se dirigieran a los balnearios atlánticos argentinos (Mar del Plata, Necochea, Pinamar). No había conexiones terrestres de puentes sobre el Río Uruguay, salvo el Puente Internacional de Paso de los Libres (Corrientes) a Uruguayana (Río Grande do Sul), recién inaugurado en mayo de 1947. Sí existían conexiones aéreas de la Compañía Aeronáutica Uruguaya S.A. (CAUSA), que conectaban Buenos Aires con Montevideo y con la Laguna del Sauce, con hidroaviones. La conexión Puerto de Buenos Aires, con Laguna del Sauce, era sólo estival y se realizaba en el ángulo Sureste de ésta, fuera de la Base Aeronaval, donde existía un muelle de atraque y un edificio de la estación aérea.
En febrero de 1948, la tirantez había llegado a un punto tal, que se trató de abrir una negociación personal entre los presidentes, ambos embarcados en la desembocadura del Río Uruguay en el de la Plata, frente al Delta del Paraná y al Puerto de Carmelo. El 27 de febrero, se encuentran en el medio de las aguas fluviales, el Yate Presidencial Argentino “Tequara” y el Buque Hidrográfico Uruguayo “Capitán Miranda”. Se realizó la entrevista desde barcos no armados y con la presencia de las relativas esposas. En ausencia de “yate presidencial” oriental, se recurrió al buque hidrográfico. Esto no le agradó a Perón ya que el tamaño del buque, era mucho mayor que el yate(lo menciona en sus memorias sobre el encuentro). El encuentro de ambos presidentes fue muy cordial, a bordo del “Tequara”, incluida la efusividad personal de Perón y los lujosos regalos de la pareja argentina a la uruguaya. Se plantearon los problemas de los límites fluviales y una declaración por primera vez, del aprovechamiento hidroeléctrico del Río Uruguay y una vaga declaración sobre turismo. La firma del acuerdo fue en el “Cap. Miranda”. Este encuentro no distendió la relación internacional que se continuó agravándose, con el cese de las compras de arena y piedra uruguayas, lo que lleva al quiebre de las canteras de Carmelo, Rosario y Conchillas (1949). La estatización de la Empresa Dodero en 1949, prácticamente liquidó la llegada de veraneantes argentinos a las costas uruguayas. La dificultad que acarreó en los propietarios de residencias, de enviar dinero para su mantenimiento (pago de mensualidad de caseros, jardineros, pago de contribuciones y de gastos de consumo), ocasionó graves trastornos económicos locales en Maldonado.
Pero el grave trastorno se multiplicó en los adquirentes efectivos y probables de terrenos, principalmente en los barrios recién urbanizados, del Oeste del Arroyo del Potrero. Hubo adquirentes argentinos que habían pagado un terreno parcialmente o totalmente, pero no habían escriturado y no pagaban los impuestos municipales. La inversión que había realizado la Empresa del Lago del Sauce Ltda., en la urbanización, forestación y el loteo del predio de “La Capuera”, unos 1300 terrenos, se vio rápidamente con saldo negativo, al no cumplirse las entregas de los terrenos vendidos a plazos y la imposibilidad de proseguir con las ventas en el principal mercado de adquirentes. Es imposible en el momento actual, con transferencias electrónicas entre cuentas bancarias, de percibir las dificultades planteadas. Máxime cuando se planteó la continuación del conflicto entre los países platenses, debido a la prosecución de la política de protección a la “disidencia antiperonista”, agudizada por el autoritarismo del Gobierno del Gral. Perón, que se radicaba en Montevideo, proseguida por el Presidente QF Andrés Martínez Trueba, electo en 1950 y que asume en 1951. En setiembre de 1951, se produce en la Argentina una rebelión militar, apoyada por la aviación, frente a la posibilidad que habilitaba la Reforma Constitucional de 1949, de la reelección presidencial inmediata e indefinida. Los aviones de varias bases, sobrevolaron Buenos Aires y al fracasar el intento, aterrizaron en Montevideo. El Gobierno de Martínez Trueba, devolvió los aviones a la Argentina y le otorgó asilo a los pilotos sublevados, lo que acrecentó la tensión diplomática al acusar al Gobierno Uruguayo de connivencia con la sublevación.
La reelección de Perón en 1951, por más del 60% de los votos para un nuevo mandato de 6 años (1952/58), alejó visiblemente la posibilidad de normalización de las relaciones platenses. La radicalización política dentro de la Argentina, entre peronistas y antiperonistas, fue progresiva, enmarcada en una política gubernamental, de exaltación de la figura del presidente y su esposa (fallecida en 1952), aún en las escuelas, control judicial, de estatización de los bienes de producción, los transportes, empresas de comunicación, agresiones físicas a las instituciones y personas opositoras y el progresivo control gremial de las empresas privadas. La evolución fue hacia un Estado Totalitario.
Urbanizaciones
En la actualidad se ha olvidado, el grave y paralizante trastorno del desarrollo turístico de Maldonado, que se había multiplicado, en el desarrollo de la hotelería, gastronomía, negocios inmobiliarios y construcción, desde 1938 y se vio frenado progresivamente, desde las temporadas 1946/47, en la imposibilidad de arribar argentinos a nuestras playas. El impacto económico fue devastador para las empresas inmobiliarias y hoteleras, dependientes del escaso mercado uruguayo y del incipiente arribo de brasileños, dificultado por la casi ausencia de infraestructura de comunicación terrestre. La reelección con gran margen del Gobierno Argentino, aventó indefinidamente las posibilidades de inversiones locales de ese país, haciendo que se abandonaran adquisiciones de propiedades y de terrenos previamente señados o pactados en cuotas.
El desarrollo de las urbanización de los balnearios del Oeste de la Sierra de La Ballena, se vio truncado bruscamente, a pesar de que la “Carretera de las Bases” se prolongó con la comunicación a través de la construcción del primer puente sobre el Arroyo del Potrero del Sauce, con el desarrollo urbano de Portezuelo, a finales de la década de 1940. Esto posibilitó la comunicación con Maldonado, a través de “la subida de Lussich” y luego por el camino homónimo. Antes el acceso por carretera a Maldonado y Punta del Este, sólo se realizaba por el “Camino a Maldonado (actual Ruta No. 9). Y el acceso a las “Bases” y sus desarrollados balnearios anexos, era desde Montevideo a través de Pan de Azúcar. Recién en 1951, se realizó la comunicación con el Portezuelo, a través de la “Cuesta de La Ballena” y luego de la rambla costanera a través de Pinares, hasta el “Carretero de Las Delicias”, con la construcción del sifón y el carretero sobre la barra de la “Laguna del Diario”, lo que la convirtió en una superficie lacustre dulce, sin comunicación inversa con el mar.
De las tres urbanizaciones presentadas al mercado comprador (“El Pejerrey”, “Sauce de Portezuelo” y “La Capuera”), la más afectada comercialmente, fue “La Capuera”, cuya propietaria era una sociedad integrada por varios miembros, cuya inversión inicial (compra, urbanización, obligaciones impositivas), naufragó frente a la imposibilidad de vender la enorme mayoría de los terrenos. En esas circunstancias uno de los socios, Braulio Viñoli, que era además el administrador de la Sociedad “Lago del Sauce Ltda.”, “desapareció”, con el capital disponible, quebrado la empresa. La indefinición de la propiedad del predio resultante, hizo que fuera más frecuente en el curso de los años, la ocupación irregular de terrenos, agravado porque uno de los socios iniciales, que poseía terrenos linderos a la carretera de acceso, Roberto Delfante y tenía un apiario allí instalado y vendió numerosos “derechos posesorios” de predios, muy por encima de la proporción de su capital inicial invertido.
En todos los fraccionamientos existieron terrenos “abandonados”, que no abonaron durante años obligaciones impositivas y fueron ocupados “con ánimo de dueño” y sujetos a las prescripciones “treintenales”legales. También existieron terrenos varias veces “vendidos” (hasta tres veces, tengo información), a diferentes propietarios. Todo esto generó a lo largo de más de 70 años, múltiples juicios y reclamaciones judiciales sobre propiedades en estos emprendimientos balnearios.
La situación internacional “en el Plata”, se agravó aún más en 1952, cuando la República Oriental del Uruguay, concretó con los EEUU de América, un tratado de Asistencia Militar, en el marco del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), firmado también por la República Argentina, en 1947, pero con el marco de la “Guerra Fría”, Argentina sostenía una “Tercera Posición”, de neutralidad en el enfrentamiento de “Mundo Occidental” y “Bloque Oriental”. A pesar de que nuestro país mantenía relaciones diplomáticas y comerciales con la URSS, Checoeslovaquia, Polonia, estrechó los vínculos militares con los EEUU, lo que le proporcionó asistencia de equipo bélico muy importante: material mecanizado terrestre, dos destructores y la mejor aviación naval de Sudamérica, nucleada en la Base de la Laguna del Sauce (con anterioridad se había recibido una corbeta, la que fue llamada “Maldonado”).
El Gobierno de Martínez Trueba, se mantuvo en esa postura internacional, apoyado por el ex Presidente Luis Batlle Berres, con la oposición de Luis Alberto de Herrera, de allí el diálogo de Luis Batlle y Herrera: “tenemos que aceptar este tratado”, “lo sé, lo tienen que aprobar y yo tengo que oponerme, para que conozcan que no les sale gratis”. En el fondo del problema internacional el Uruguay se sentía intimidado por la agresividad del Gobierno Argentino, apoyado con alianzas con Chile y Brasil (el Pacto ABC) y buscó la garantía de los EEUU de América, para su defensa. La Argentina presentó el reclamo formal al Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, tuvo un trato benévolo con funcionarios alemanes e italianos en la inmediata post guerra y reclamó por el derrocamiento del Gobierno Guatemalteco del Cnel. Jacobo Arbenz, por la UnitedFruitCompany, con la connivencia de los EEUU.
El derrocamiento del Gobierno del Gral. Juan Perón, por un cruento Golpe Militar dirigido por el Gral. Eduardo Lonardi y el Alm. Isaac Rojas, la “Revolución Libertadora” (16/23 de septiembre de 1955), auxiliada por la Iglesia Católica Argentina y todos los partidos antiperonistas, tuvo un apoyo propagandístico entusiasta de las radioemisoras uruguayas. En Maldonado, el acontecimiento se festejó ruidosamente en las calles. Por la Calle Sarandí los estudiantes del Liceo Departamental coreaban repetidamente: “¡Cayó Perón, cayó Perón!”, yo con 4 años de edad, le preguntaba a mi madre: “¿Desde dónde se cayó?”.
Reactivación
La temporada veraniega siguiente 1955/56, fue un éxito por la llegada masiva de veraneantes argentinos, ya que se consideró sus vacaciones en las Costas Uruguayas, no sólo como esparcimiento, sino como una manifestación política antiperonista. Rápidamente se reactivó toda la actividad turística, pero la tendencia en Punta del Este, fue marcadamente el desarrollo hacia el Este: San Rafael, El Médano, Parque del Golf, Rincón del Indio, quedando relegado el incipiente crecimiento de los emprendimientos balnearios del Oeste de La Ballena, salvo el ya desarrollado Portezuelo. En particular el progreso de “La Capuera”, se vio obstaculizado por los problemas legales de desaparición de la “Sociedad del Lago del Sauce Ltda.” Con la extinción de la propiedad legal de los terrenos del desarrollo balneario, se imposibilitó la tenencia regular de los predios, propiciando la ocupación masiva, más o menos irregular, muy alejada de la aspiración inicial del emprendimiento.
Esta población, proveniente de todos los departamentos del país, la mayoría para trabajar en los servicios de los centros urbanos de Maldonado-Punta del Este y de Piriápolis-Pan de Azúcar, la convirtió en una urbanización-dormitorio. En el Censo Nacional de 2023, comprobó, casi con asombro que la población de “La Capuera” era de casi 4.600 habitantes, constituyéndose en la quinta del Departamento de Maldonado, conjuntamente con el Balneario Buenos Aires, de prácticamente la misma entidad. Sólo eran precedidos por la conurbación Maldonado-Punta del Este, San Carlos, Piriápolis y Pan de Azúcar. Es de hacer notar que ni La Capuera, ni el Balneario Buenos Aires están legalmente caracterizadas y no funcionan como áreas turísticas.
El desarrollo poblacional de las otras urbanizaciones al Oeste del Arroyo del Potrero del Sauce, ha sido mucho menor, no alcanzando el millar de habitantes: Ocean Park (890) y Sauce de Portezuelo (770).
Comentarios personales:
Es recurrente en Punta del Este el optimismo desenfrenado sobre el desarrollo turístico, previo a las “Temporadas” y muchas veces infundado.
Siempre necesitamos, desde nuestro nacimiento en 1828, hasta en el S.XXI, de una potencia internacional, que respalde y garantice nuestra independencia de nuestros veleidosos e inestables vecinos.
La intención de los Gobiernos Argentinos, de presionar las políticas de nuestro país, impidiendo la llegada de turistas, cortando las vías de comunicación fluviales y carreteras que nos unen, es recurrente y reiterada.
Me es llamativo como olvidamos la penuria económica que se abatió sobre Maldonado, por la acción de los dos primeros gobiernos argentinos del Gral. Juan Domingo Perón, durante casi 9 años, en las décadas de 1940/50 y también en este S. XXI, durante “el corte de los puenteskirchnerista”.
Dr. Mario Scasso Burghi
(1) Pertenecía una rama de la familia Scasso, de origen genovés (Sassello), un primo hermano de Giovanni Scasso (desembarcado en Montevideo), se instala en Buenos Aires en 1868, León Scasso (1884/1954), era su hijo.
(2) Referencias: Dr. Daniel Hugo Martins, Olga Burghi de Scasso, Dr. Antonio R. Burghi.
(3) Hermano mayor de mi padre.
Referencias: Jorge Fraga Delfante, Nicolás Mego, Asdrúbal “Pocho” Fontes, Prof. Alfredo Chiossi, Gualberto Hernández, Federico Strasser.
Bibliografía
Juan D. Perón. Los Protagonistas. – Carlos Campos Salvá. Ed. Visor. 2004.
El hijo de Roca. – Rosendo Fraga. Ed. EMECE. 1994.
Los errores de los Militares [Argentinos] en el Siglo XX. – Mario H. Laprida. Imp. Presspoint SA. 2002.
Orientales. Una Historia Política del Uruguay. Tomo III. De 1938 a 1971. – Lincoln Maiztegui Casas. Ed. Planeta. 2010.
Armada Nacional. Estudio histórico-biográfico. – Homero Martínez Montero. Imp. Rosgal SA. 1977.
El año del León. 1940. Herrera, las Bases Norteamericanas y el Complot Nazi. – Antonio Mercader. Ed. Santillana. 1999.











