Este jueves 20 de noviembre de 2025 se conmemora el 199 aniversario del desembarco del célebre naturalista francés Alcide d’Orbigny en la bahía de Maldonado. Nacido en 1802 en Couëron, Francia, d’Orbigny fue un pionero en la paleontología, geología y zoología, enviado por el Museo de Historia Natural de París para explorar Sudamérica. Su llegada el 20 de noviembre de 1826 marcó el inicio de una epopeya científica que duraría ocho años, recorriendo Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. Durante esta gira, recolectó unas 100.000 piezas, incluyendo fósiles, minerales, plantas y animales, que enriquecieron el conocimiento europeo sobre la biodiversidad sudamericana.
D’Orbigny arribó a bordo del barco “La Bayadère”, atraído por las riquezas naturales de la región. Maldonado le sirvió de base para sus primeras exploraciones costeras. Fascinado por la geología y la fauna marina, recorrió playas y acantilados, documentando especies desconocidas y formaciones rocosas.
Casi una desgracia
Su obra “Voyage dans l’Amérique Méridionale” (1834-1847), en nueve volúmenes, detalla estas aventuras con precisión científica y un toque narrativo, revelando no solo descubrimientos, sino también los peligros inherentes a su pasión coleccionista.
Uno de los episodios más dramáticos ocurrió en Punta Ballena. Debido a su afán por recolectar muestras, d’Orbigny casi pierde la vida en un accidente que ilustra los riesgos de la exploración decimonónica. En sus propias palabras, traducidas del francés original: “Una de estas excursiones me condujo a la punta de la Ballena, a lo largo de la orilla del mar. Examinaba los animales marinos y la constitución geológica de las rocas al descubierto. Habiendo llegado a la cima de esta punta granítica que el mar socava sin cesar, rompiéndose contra ella con violencia, quise descender al borde del agua. Una piedra sobre la cual tenía el pie se desprendió del suelo, y rodé con ella hasta el fondo de las rocas de más de veinte pies de alto. Quedé casi sin conocimiento; una fuerte contusión en la rótula me impedía caminar; sin embargo, me arrastré lo mejor que pude hasta Maldonado, donde no pude reanudar mis excursiones habituales durante dos días.” (A. d’Orbigny. Voyage dans l’Amérique Méridionale. París 1834. t. 1, pág. 43).
Muestras
Su colección no fue solo cuantitativa; d’Orbigny clasificó miles de especies, muchas nuevas para la ciencia, como moluscos y foraminíferos. Influido por el catastrofismo de Cuvier, interpretó fósiles como evidencia de creaciones sucesivas tras cataclismos. En Uruguay, recolectó muestras de la formación geológica local, contribuyendo a entender la historia tectónica de la región. Tras retornar a Francia en 1834, se convirtió en profesor y fundó el departamento de paleontología en el Museo Nacional de Historia Natural de París, legando un acervo que aún se estudia.











