La ciudad de Rocha, capital del Departamento de Rocha —la última jurisdicción administrativa segregada en 1881 del antiguo Departamento de Maldonado, creado en enero de 1816—, tiene sus orígenes en 1793. Ese año confluyeron varios hechos que determinaron la fundación de un poblado en las márgenes del arroyo ya denominado Rocha.
El fracaso de la tentativa de población en la Patagonia y la Real Compañía Marítima
En el siglo XVIII, el Reino de España creó empresas estatales inspiradas en el modelo francés del absolutismo monárquico (como las de Luis XIV y Colbert), entre ellas Buen Retiro (porcelanas), San Ildefonso (cristales) y Santa Bárbara (alfombras). En julio de 1789, por Real Cédula del rey Carlos IV y sus ministros el Conde de Floridablanca (Estado) y Antonio Valdés (Marina), se fundó la Real Compañía Marítima para impulsar las pesquerías en territorios americanos y asegurar la alimentación peninsular mediante salazón de pescado. En el Virreinato del Río de la Plata se buscó potenciar la caza de ballenas y lobos marinos en las islas atlánticas, costas del Río de la Plata y Patagonia. El 26 de noviembre de 1789 partió desde Santander una flotilla con las fragatas “Rey Carlos” y “Reina Luisa”, y las goletas “Vigilancia” y “Unión”. Arribaron a la Bahía de Maldonado a principios de 1790, instalando una factoría en la Isla de Gorriti para procesar aceite de ballenas (cazadas con técnica vasca, cántabra y asturiana, facilitada por la Ballena Franca Austral que flotaba tras muerta y las playas accesibles) y pieles y grasa de lobos marinos de las Islas de Lobos. Tras la zafra (julio-octubre), en la primavera de 1790 se dirigieron al sur para establecer en Puerto Deseado (47° Latitud Sur, norte de la actual Provincia de Santa Cruz, Argentina) una base más austral.
La caleta tenía buen fondeadero y agua dulce, cartografiada por Viedma en 1780. Juan Muñoz organizó el establecimiento en la costa septentrional de la caleta, frente a la Isla de los Reyes (hoy del Rey). Su segundo era el contador Juan Nepomuceno Victorica. Se trasladaron unas 220 personas desde España con el proyecto de fundar una población y factoría.
Construcciones en Puerto Deseado
Se erigieron defensas: un fuerte rectangular de piedra (“Todos los Santos”) con merlones, ocho troneras, cuatro cañones de a 8 en terraplenes; el “Castillo de San Carlos” (sede administrativa) con habitación, polvorín, bodega y tres troneras en azotea; y una batería en la isla con cuatro cañones. También viviendas, herrería, horno de pan, hospital, capilla, barracones y hornos en la isla para la factoría, huertas y solares para cultivos de subsistencia (trigo o cebada). Se estableció trueque amistoso con indios patagones: tabaco y aguardiente por sal y combustible.El lugar era un páramo desolado sin árboles, con vientos constantes, clima riguroso semiárido, escasas lluvias y nevadas invernales, lo que impedía cultivos y vegetación.
Dificultades y fracaso por escorbuto
La caza de ballenas era difícil (se acercaban orcas, más complejas); accesibles eran lobos, elefantes marinos y pingüinos para pieles y grasas (usadas como combustible). Las empresas estatales enfrentaron problemas típicos: planificación centralizada desde la metrópoli, ambiciones geopolíticas y adaptación inadecuada al clima (Paralelo 47°S vs. 47°N europeo). Familias de agricultores fueron enviadas a tierra no cultivable. El principal problema fue la falta de alimentos vegetales frescos: huertas fallaron por viento, sequía y suelo. La caza y pesca cubrían proteínas, pero el invierno de 1791 trajo escorbuto (carencia severa de vitamina C, no sintetizable por el organismo, destruida por cocción; esencial para colágeno). Síntomas: debilidad, dolores, inflamación y sangrado de encías, hemorragias cutáneas, anemia, mala cicatrización, caída de cabello y dientes. En población expuesta a heridas e infecciones, con clima severo, causó alta mortalidad por infecciones, bronquitis y neumonías. Murieron 13 personas (6% de mortalidad) y 25 enfermaron gravemente (más del 11%). En primavera, con comunicaciones marítimas restablecidas, los enfermos fueron trasladados a Maldonado, atendidos por el cirujano Francisco Yerro (de Burgos, llegado en 1790 con familia). El tratamiento conocido desde el siglo XVI era zumo de cítricos; mejoría en días, recuperación en semanas. El arribo sobrecargó la capacidad; el Ministro Rafael Pérez del Puerto solicitó al virrey Nicolás de Arredondo suspender envíos en 1792. El asentamiento patagónico se volvió zafral; pobladores se integraron a Maldonado y San Carlos (alojados “a cuenta del Rey”: 1 real diario para comida, 2 pesos mensuales alquiler).Yerro falleció en diciembre de 1791 (¿accidente?); lo reemplazó Jacques (Santiago) Carsín (francés de Burdeos, en Maldonado desde 1775, casado con Jacinta González).
Origen probable de la advocación de Nuestra Señora de los Remedios
Esta advocación mariana española invoca protección para sanación de enfermedades y tribulaciones. Posiblemente surgió en súplicas del párroco de San Fernando de Maldonado, Pbro. Pedro Ángel Sauco, y feligreses/familiares de evacuados de Puerto Deseado, para intercesión por su curación. Maldonado (poco más de 1.200 habitantes) se movilizó ante el arribo de cientos en malas condiciones en primavera de 1791. No hay registros de fallecidos entre ellos en el Libro de Defunciones Parroquial. En septiembre de 1791, Pérez del Puerto informó al virrey sobre la Patagonia, sugiriendo enviar familias en “corto número” y concentrarlas en Maldonado/San Carlos (tras fracasos en Puerto Deseado y San José, Península Valdés, 1779-1780). En diciembre propuso aprender pastoreo extensivo, sin mencionar suelos no cultivables como causa principal.
Medidas virreinales y selección del sitio
En enero de 1792, Arredondo limitó familias para la Compañía, dispuso poblaciones en el “Camino Real” Maldonado-Santa Teresa y ordenó a Pérez del Puerto levantar planos de la jurisdicción (Río de la Plata al océano, sur/este; Arroyo Solís Grande y puntas de Santa Lucía/Cebollatí, oeste; Cebollatí norte; Santa Teresa y frontera portuguesa). El estudio buscaba sitios con agua, madera y suelos aptos. Pérez del Puerto seleccionó la margen izquierda del Arroyo de Rocha, tras el “Paso Real” en el Camino a fortificaciones. El topónimo “Rocha” data de la primera mitad del siglo XVIII (familia probable portuguesa: Sierra de los Rocha, Arroyo del Sauce de los Rocha, Punta de Rocha —luego Cabo Santa María por Tratado de Madrid 1750—).El 7 de septiembre de 1793, Arredondo ordenó formar la población. El 21 de noviembre, Pérez del Puerto partió de Maldonado con José Pérez Brito (ingeniero militar), Juan Martínez (piloto) y ayudantes. Entre 23 de noviembre y 13 de diciembre delinearon plaza, calles, solares, capilla, cuarto capellán, cuartos de guardia, terrenos propios y chacras. Desde el inicio, la población se denominó Nuestra Señora de los Remedios de Rocha (advocación del 1 de septiembre; fechas no coinciden directamente, aunque algunos autores las relacionan).
La capilla y el proceso fundacional
El cura encargado fue el Pbro. Manuel de Amenedo Montenegro (de San Carlos), quien inició el Libro de Fábrica, bautismos y casamientos de la capilla el 23 de noviembre de 1794. En el inventario anotó un cuadro de Nuestra Señora de los Remedios donado por Pérez del Puerto.La capilla integró la población dispersa (origen portugués/riograndense) como oratorio y camposanto. El asentamiento previo espontáneo precedió al traslado formal de familias peninsulares (destinadas por Arredondo). Entre fundadores: familias previas en inmediaciones, de Río Grande y peninsulares (Galicia, Asturias, Cataluña, Burgos, Vizcaya, León), muchos ex Puerto Deseado. Con capataz, proveedores, albañiles y peones, a principios de 1795 concluyeron capilla, cuarto capellán, cuartos de guardia y almacén. Por estado de guerra con Gran Bretaña (desde 1796), las 23 viviendas (dos piezas y cocina) se terminaron en 1801, cuando se trasladaron los pobladores. Posiblemente el nombre invocó la advocación por parte de algunos futuros pobladores durante el traslado penoso de Puerto Deseado a Maldonado, en tiempos donde las necesidades espirituales ante penalidades y decisiones lejanas eran centrales. Aunque habitual en España, México (Basílica de Cholula), Colombia y Perú, en Uruguay es poco frecuente (salvo parroquias en Maldonado y Nueva Palmira).
Dr. Mario Scasso Burghi
Bibliografía
Los peces de la Corona. – Juan Carlos Arbex. Ed. Noray. 2011.
Historia de Maldonado. Tomo I. – María A. Díaz de Guerra. Ed. Int. Mun. de Maldonado. 1988.
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Sembrador de Pueblos. – Florencia Fajardo Terán. Int. Mun. de Maldonado. Comité Patriótico Dep. Serie Historia de Maldonado. No.6. 1977.
Historias de Patagonia: Puerto Deseado y la huella de la conquista. – Mario Novack. Diario Nuevo Día. Historias de la Patagonia. Julio 2022.
Nuevas Poblaciones en la Banda Oriental (1780/1805). – Francisco Ollero Lobato/William Rey Ashfield/Soledad Cebel Pariz/Tatiana Rimbaud Blengini. Bibliotecaplural. UdelaR. 2025.
Encuentran en Puerto Deseado las ruinas del Castillo de San Carlos. – Bernardo Veksler. Ref. Revista Argentina Austral No. 164. 1945.
Puerto Deseado – Wikipedia.
Rocha. Testimonio de dos siglos. – Marlene Yacobazzo. Ed. de la Plaza. 2001.











