
El presidente de la Fundación Hemovida, el escribano Eduardo Suárez, rompió el silencio este martes en la Página Central de FM Gente y calificó de “sorpresiva” la destitución del doctor Jorge Curbelo como director técnico del Hemocentro Regional de Maldonado.
“Nos tomó por sorpresa a nosotros y a gran parte del departamento”, afirmó el dirigente, quien integra la entidad desde 2007. Suárez aclaró que la Fundación Hemovida no tiene injerencia en la gestión diaria del Hemocentro. “Somos una especie de comisión de apoyo”, explicó, pero admitió que a lo largo de los años han enfrentado “varias embestidas bagualas” desde el gobierno central. “Siempre tuvimos en tela de juicio la gestión del Hemocentro y la gestión de la Fundación. Siempre hemos salido victoriosos. En esta oportunidad tocaron a fondo”, sostuvo.
“Quebrado emocionalmente”
Pese a reconocer que Curbelo era “absolutamente difícil de domar”, Suárez lo defendió con vehemencia. “¿Funciona mal el Hemocentro? ¿Hizo cosas tan dañinas de forma tal que no podría haberse arreglado la situación? ¿Qué tanto hizo mal?”, se preguntó. Sobre el informe de ASSE que señala irregularidades, puso reparos, especialmente en el manejo financiero: “Curbelo no podía ordenar gastos ni disponer de recursos del Servicio Nacional de Sangre. El manejo financiero lo hizo el Servicio Nacional de Sangre. Si no, no había pagos”. El dirigente reveló el impacto emocional de la medida: “Curbelo está quebrado emocionalmente. Es como si perdiera a un hijo”.
Suárez también justificó una de las críticas del informe: las salidas del Hemobús fuera de la región. “Cuando la administración no responde, el Hemocentro responde”, dijo. “El Hemobús y el Hemocentro han instalado en la opinión pública y en la conciencia social la importancia de la donación de sangre”. Y fue tajante sobre la propiedad del vehículo: “El Hemobús es propiedad de la Fundación Hemovida, no de ASSE ni del Servicio Nacional de Sangre. Son propiedad de la fundación. Si se lo hubiéramos donado, ya no existía”.
Detonante
Según Suárez, el posible detonante del conflicto fue una reunión en Montevideo donde se planteó una fuerte reducción presupuestal. “Le dijeron de bajar el 54 % el presupuesto del Hemocentro. Jorge dijo que no estaba dispuesto a bajar nada”, reveló. Y consideró que ese fue el error: “En vez de negociar”. Finalmente, reconoció la forma de conducción de Curbelo: “Se saltó la burocracia desde el primer día”. Sin embargo, la defendió: esa actitud permitió concretar proyectos que, de otro modo, “hubieran quedado frenados por los tiempos administrativos”. La salida de Curbelo, tras 17 años al frente del Hemocentro, generó conmoción en Maldonado. La Fundación Hemovida, que impulsó la creación del centro y es propietaria de activos clave como el Hemobús, se posiciona ahora como guardiana de un modelo que considera exitoso y amenazado por recortes centrales.











