
Uruguay se encuentra inmerso en la crisis global de contaminación plástica, según datos del Global Plastics Hub, una plataforma líder en información sobre este problema. Entre 2010 y 2019, el 42% de los plásticos mal gestionados en el país terminaron en el océano, mientras que el 58% se acumuló en las costas. Estos residuos, que incluyen envases, bolsas y botellas desechados de forma inadecuada, provienen de vertederos abiertos, quema incontrolada o abandono directo en el ambiente.
El Global Plastics Hub estima que Uruguay ocupa el 20º lugar mundial en contribución a la fuga de plásticos oceánicos. La generación de plásticos ha aumentado con el consumo diario, y la falta de reciclaje adecuado agrava el problema. Además, el país no solo exporta plásticos al mar, sino que también recibe desechos de otras naciones: entre 2010 y 2019, 4.737 toneladas de plástico oceánico llegaron a las costas uruguayas, transportadas por corrientes marinas como la Brasilera, afectando los ecosistemas en Rocha y Maldonado.
En 2018, se registraron 244.069 artículos plásticos por km² en las playas uruguayas, incluyendo botellas, redes de pesca y microplásticos. Estos desechos amenazan a especies como la tortuga laúd y el pingüino de Magallanes, que los confunden con alimento, causando miles de muertes anuales. En humanos, los microplásticos ingresan a la cadena alimentaria a través de pescados y mariscos, generando riesgos para la salud.
La Ley de Envases de 2021 promueve la responsabilidad extendida del productor. Sin embargo, solo el 20% de los plásticos se recicla localmente y sin acciones concretas, la fuga de plásticos podría duplicarse para 2030, según proyecciones del hub.










