Hace 229 años José Gervasio Artigas comenzaba su carrera militar en Maldonado

En total, residió y sirvió en Maldonado durante alrededor de dos años y dos meses, un tiempo significativo en el que se fogueó en operaciones reales contra el contrabando y las amenazas locales

El lugar donde ocurrió este ingreso fue el Cuartel de Dragones (también conocido como Cuartel de Blandengues), un sitio emblemático que aún conserva su portada original en el casco histórico de la capital departamental.

Este martes 10 de marzo se conmemora el 229° aniversario del ingreso de José Gervasio Artigas al Cuerpo de Blandengues, un hecho ocurrido en 1797 en la villa de San Fernando de Maldonado que marcó el verdadero comienzo de su trayectoria militar y dejó una huella profunda en la historia de la región.
Con 33 años, Artigas se incorporó como simple soldado al regimiento acantonado en Maldonado. El Cuerpo de Blandengues, creado en diciembre de 1796 por orden del virrey Pedro de Melo de Portugal, tenía como misión principal defender las fronteras orientales contra el contrabando portugués y las incursiones indígenas. Maldonado fue elegido como su primera sede principal, y allí Artigas inició su formación en las rudimentarias artes de la caballería, la vigilancia fronteriza y la disciplina militar que luego caracterizarían su liderazgo.

Su paso por el regimiento
Un documento clave, remitido desde Maldonado por Rafael Pérez del Puerto el 14 de septiembre de 1799 al superior gobierno, detalla con precisión el paso de Artigas por el regimiento: «Artigas entró a servir en el Cuerpo de Blandengues el 10 de Marzo de 1797 al 27 de Octubre, que se le dio la baja, por haber pasado a capitán de Milicias de Caballería de esa Plaza. Después volvió al mismo Cuerpo de Blandengues de Ayudante Mayor por orden del Virrey en 2 de Marzo de 1798 desde cuyo tiempo hasta ahora sirve dicho empleo sin interrupción».
Esto significa que su primer período activo fue desde el 10 de marzo hasta el 27 de octubre de 1797 (aproximadamente siete meses), tras lo cual obtuvo una baja temporal para asumir como capitán de milicias de caballería en la misma plaza. Regresó el 2 de marzo de 1798 como ayudante mayor y continuó sirviendo sin interrupciones al menos hasta septiembre de 1799. En total, Artigas residió y sirvió en Maldonado durante alrededor de dos años y dos meses, un tiempo significativo en el que se fogueó en operaciones reales contra el contrabando y las amenazas locales, moldeando su carácter y su visión independentista.

Un legado que trasciende los siglos

El lugar donde ocurrió este ingreso fue el Cuartel de Dragones (también conocido como Cuartel de Blandengues), un sitio emblemático que aún conserva su portada original en el casco histórico de la capital departamental. Ese cuartel representaba la robustez del dispositivo militar de la época: en 1798, las “Plazas efectivas” del tren volante incluían dragones y blandengues con sargentos, tambores, cabos y soldados, reflejando una estructura bien organizada donde Artigas aprendió las bases de la guerra de frontera. En 1913, los representantes por Maldonado en la Cámara de Representantes –Sosa, Miranda y Colistro– presentaron un proyecto de ley para declarar monumento nacional la portada del Cuartel de Dragones. En su fundamentación argumentaban que era su deber “destacar ante la consideración de la bancada un nuevo motivo de rememoración; perpetuado a través del tiempo y las generaciones, como un recuerdo vivo de la primera escuela en que Artigas aprendió a ser soldado, para la gloria de la libertad y de la democracia”.

En pie
La ley fue sancionada el 8 de julio de 1913 y establecía varias disposiciones concretas: comisionar al Poder Ejecutivo la adquisición del predio donde aún subsistía la portada del antiguo Cuartel de Dragones; declarar de utilidad pública la expropiación si fuera necesario; autorizar hasta cinco mil pesos de rentas generales para la expropiación, la colocación de una placa conmemorativa de bronce, los trabajos de refacción y restauración del monumento declarado nacional; y destinar el interior del predio a la formación de un gimnasio al aire libre para los niños de las escuelas públicas, anexo al ya existente.
Aunque la expropiación no llegó a concretarse –como lo señalan firmas posteriores de diputados como Gómez, Sanguinetti, Muró, Sosa y Toscano–, la portada del cuartel permanece en pie hasta hoy como testigo de aquel 10 de marzo de 1797. Es uno de los pocos vestigios materiales que conectan directamente con los inicios militares del prócer.
Para las Fuerzas Armadas uruguayas, esta fecha es de especial relevancia porque marca el día en que Artigas alcanzó su estado militar formal, el punto de partida de una carrera que lo llevaría a ser el Protector de los Pueblos Libres. En Maldonado, el aniversario se vive con un sentido de pertenencia local: aquí, en una plaza remota de la Banda Oriental, un joven Artigas templó su espada y su compromiso con la independencia.
Este martes, habrá actos en el Cuartel de Dragones con izamiento de bandera, palabras alusivas y recorridas históricas.