
El representante nacional Federico Casaretto presentó un extenso pedido de informes al Ministerio de Salud Pública y a la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) sobre el funcionamiento del Hospital de Maldonado “Dr. Elbio Rivero”, ante denuncias de riesgos para la seguridad de los pacientes y del personal.
El legislador fundamentó su solicitud en una nota interna del personal de enfermería del block quirúrgico. Según ese documento, el 6 de julio de 2026 una paciente fue intervenida en la sala de operaciones número 2 para colocarle una vía central. Al día siguiente se confirmó que esa paciente era portadora de Enterococcus faecium resistente a vancomicina y ampicilina. A pesar de ello, el block continuó operando con normalidad durante varias horas, sin aplicar de inmediato las medidas de aislamiento y desinfección terminal correspondientes. Dos cirujanos decidieron suspender sus procedimientos por precaución, mientras que otros profesionales continuaron con cirugías programadas, incluida una cesárea electiva.
La nota de enfermería también alerta sobre las malas condiciones edilicias del block quirúrgico, que se encuentra en obra. Se menciona falta de higiene adecuada, ausencia de mesadas e instalaciones apropiadas para el procesamiento de material quirúrgico y respiratorio, y la realización de tareas precarias en la sala número 4.
El personal denuncia que estas condiciones afectan tanto la seguridad de los pacientes como la de los trabajadores.
Demoras en las obras prometidas
Casaretto recordó que durante la aprobación del Presupuesto Nacional se destinaron recursos importantes para ASSE, incluyendo un anuncio de 20 millones de dólares para la reforma del Hospital de Maldonado. Sin embargo, a casi un cuarto de la gestión actual, no hay avances concretos visibles. Ni siquiera la Intendencia de Maldonado, que aportaría el terreno, conoce aún el proyecto arquitectónico definitivo.
El legislador había propuesto utilizar esos fondos para construir un nuevo hospital, pero la iniciativa no prosperó. “Parálisis y retroceso” es la expresión que utiliza Casaretto para describir la situación actual, que incluye traslados, destituciones y diferencias de gestión y políticas en el departamento.
Cuestionamientos a la gestión
El pedido de informes, realizado al amparo del artículo 118 de la Constitución, contiene decenas de preguntas específicas. Entre ellas se indaga sobre:
-Las medidas de control de infecciones que se adoptaron (o no) tras conocerse el caso de bacteria multirresistente.
-Si existe un protocolo institucional para estos eventos y si se notificó al Comité de Infecciones Hospitalarias.
-Quiénes autorizaron la continuidad de las cirugías pese a la contaminación.
-El estado de las obras en curso y si cuentan con planes de contingencia para garantizar la bioseguridad.
-Estadísticas de cirugías de coordinación y urgencia realizadas desde mayo de 2025, listas de espera, dotación de anestesistas y funcionamiento de las salas quirúrgicas.
-También se solicita información detallada sobre la cantidad de intervenciones suspendidas o reprogramadas por problemas de recursos humanos o infraestructura, y sobre la cobertura de guardias médicas. Un punto que genera curiosidad es la consulta sobre una policlínica de “sanación pránica” (nota publicada días atrás por este medio) que funciona en el hospital: su fundamento científico, población atendida, costo para el presupuesto y resultados evaluados.
La nota presentada por Casaretto busca esclarecer responsabilidades, conocer el cronograma real de las obras y verificar si se están cumpliendo las normas nacionales e internacionales de habilitación de áreas quirúrgicas y control de infecciones.











