
La reciente aprobación de dos ordenanzas por parte de la Junta Departamental de Maldonado, en su plenario del martes, representa un avance significativo en la planificación urbana del departamento.
Estas normativas regulan el uso de dos predios clave: el terreno de casi 47 hectáreas donde anteriormente se encontraba el asentamiento Kennedy y un terreno lindero de aproximadamente seis hectáreas. Con un valor conjunto superior a los 22 millones de dólares, estas tierras abren la puerta a nuevas oportunidades de desarrollo en la zona del eje Aparicio Saravia, al tiempo que consolidan la solución integral al problema del asentamiento Kennedy.
El asentamiento Kennedy, ubicado en el eje Aparicio Saravia, fue durante años un punto crítico en la planificación urbana de Maldonado.
En 2012, el Plan de Ordenamiento Territorial de esta zona no incluyó el asentamiento, dejando pendiente la necesidad de regular el uso del suelo una vez que las familias que allí residían fueran relocalizadas. La relocalización de estas familias, un proceso complejo que requirió la construcción de un nuevo barrio, fue financiada mediante un fidecomiso gestionado por la Intendencia Departamental de Maldonado. Este esfuerzo permitió brindar viviendas dignas a los habitantes del asentamiento, marcando un hito en la política de inclusión social y urbanización del departamento.
Tras la relocalización, los terrenos que ocupaba el asentamiento quedaron liberados, generando la necesidad de establecer un marco normativo claro para su uso futuro. La aprobación de las ordenanzas en el último plenario de la Junta Departamental responde a esta necesidad, cerrando un capítulo importante en la historia del Kennedy y abriendo nuevas posibilidades para el desarrollo de la zona.
Detalles de las ordenanzas
Las dos ordenanzas aprobadas regulan un total de aproximadamente 53 hectáreas de suelo urbano, divididas en dos predios con características y valores distintos.
Predio del ex asentamiento Kennedy
Este terreno abarca casi 47 hectáreas, equivalentes a unos 470.000 metros cuadrados, y tiene un valor estimado superior a los 20 millones de dólares. La ordenanza establece que en este predio se podrán construir edificaciones de hasta cuatro pisos de altura, lo que permite un desarrollo urbanístico significativo, pero controlado, para evitar una densificación excesiva. La normativa también define parámetros urbanísticos, como retiros mínimos, ocupación del suelo y usos permitidos, que probablemente incluyan viviendas, comercios y servicios, aunque los detalles específicos no han sido divulgados.
Predio lindero
El segundo terreno, de casi seis hectáreas, tiene un valor aproximado de dos millones de dólares. Aunque de menor extensión, este predio complementa al principal y amplía las posibilidades de desarrollo en la zona. La ordenanza correspondiente establece condiciones similares en términos de altura y uso del suelo, garantizando una integración coherente con el predio principal y el entorno del eje Aparicio Saravia.
Ambas normativas se enmarcan en el Plan de Ordenamiento Territorial del eje Aparicio Saravia, actualizando y completando el trabajo iniciado en 2012. Además, cumplen con las disposiciones generales de la Ordenanza General de Construcciones de Maldonado (Decreto Departamental Nº 3718/1997), asegurando que cualquier proyecto en estos predios se desarrolle dentro de un marco legal sólido.
Destino de los fondos
Un aspecto clave de estas ordenanzas es el destino de los fondos que se generen por la venta de los predios. Según explicó el edil y coordinador de la bancada del Partido Nacional, Adolfo Varela, en diálogo con FM Gente, los ingresos obtenidos se destinarán al pago del fidecomiso que la Intendencia contrajo para financiar la construcción del nuevo barrio donde fueron relocalizadas las familias del ex asentamiento Kennedy. Este mecanismo asegura que el proceso de relocalización y urbanización sea financieramente sostenible, al tiempo que permite reinvertir los recursos en el desarrollo del departamento.
Impacto y beneficios esperados
La aprobación de estas ordenanzas tiene implicaciones significativas para Maldonado, tanto en términos urbanísticos como sociales y económicos. Por un lado un desarrollo urbano ordenado ya que la reglamentación de los predios garantiza que el desarrollo en la zona del eje Aparicio Saravia se realice de manera planificada, evitando la proliferación de construcciones desordenadas o asentamientos irregulares. Los límites de altura y los parámetros urbanísticos establecidos aseguran una integración armónica con el entorno.
También está el impulso económico que se generará con la venta de los predios, valorados en más de 22 millones de dólares, con ingresos importantes para la Intendencia, que serán utilizados para saldar el fidecomiso. Además, los proyectos que se desarrollen en estas tierras, ya sean residenciales, comerciales o mixtos, atraerán inversiones privadas y dinamizarán la economía local.
Consolidación de la solución al Kennedy
Como destacó Adolfo Varela, estas ordenanzas representan “el broche de oro” del proceso de relocalización del asentamiento Kennedy. La combinación de la construcción de un nuevo barrio, la relocalización de las familias y la reglamentación de los predios liberados demuestra un enfoque integral para abordar problemas de vivienda y urbanización.
La aprobación de las ordenanzas fue recibida con entusiasmo por los ediles de la Junta Departamental, quienes destacaron el trabajo conjunto entre los diferentes partidos políticos para lograr un consenso.
Desde la perspectiva de la comunidad, la reglamentación de los predios es vista como una oportunidad para transformar una zona que durante años enfrentó desafíos sociales y urbanísticos. Sin embargo, algunos sectores podrían plantear inquietudes sobre los futuros proyectos que se desarrollen en estas tierras, especialmente en términos de impacto ambiental, tráfico o acceso a servicios públicos.










