“La Constitución de 1830”, por José L. Rapetti Tassano

Elogiada y criticada la Constitución de 1830 estuvo vigente en Uruguay hasta la de 1917. Las opiniones a favor o en contra de ese primer texto constitucional tienen fundamentos variados. En todo caso debe tenerse en cuenta las condiciones en que ese texto se inserta en una Sociedad conmocionada por la guerra que pasa a formar un nuevo Estado. Esencialmente se objeta la Constitución de 1830 por ser política y socialmente discriminatoria.

ES DISCRIMINATORIA
Es discriminatoria por cuanto la condición de ciudadanos no es para todos por igual, tiene restricciones que en la actualidad no son concebibles; ya en su primer artículo al definir al Estado Oriental, dice que “es la asociación política de todos los ciudadanos comprendidos en los nueve Departamentos actuales de su territorio.” Como se aprecia sólo comprende a los ciudadanos y no a “los habitantes” como después se modificó con criterio amplio en la Constitución de 1917. No todos los habitantes eran ciudadanos aunque fueran nativos de nuestro territorio; el artículo 7 establece cuales son ciudadanos naturales y dice que son “todos los hombres libres, nacidos en cualquier parte del territorio nacional”; siendo claro que al requerir que fueran “hombres libres”, estaba vinculado directamente a la condición de esclavos que pesaba sobre una parte de la población y que en esa época estaba vigente aún.
El artículo 11 dice que la ciudadanía se suspende por la condición de sirviente a sueldo, peón jornalero, notoriamente vago, por ebriedad habitual, por no saber leer ni escribir los que ingresen a la ciudadanía desde el año 1840 en adelante, entre otras por razones de edad, etc. En tanto que el art. 24 exige para ser elegidos Representantes deben poseer una renta de 4 mil pesos o profesión, arte u oficio que le produzca renta equivalente; que para ser Senador la renta se eleva a 10.000 pesos. De manera que quienes no cumplieran con esos requisitos no podían ser electores ni elegidos.
Otras particularidades del texto de 1830, es la de identificación del Estado con la Iglesia, como lo consagra en su breve artículo 5: “La religión del Estado es la Católica Apostólica Romana”. Lo que no es raro en las constituciones de esa época dada la estrecha relación heredada de Corona Española con la Iglesia Católica, desde varios siglos atrás erigida en una especie de autoridad que regenteaba las relaciones internacionales. Inclusive el juramento del Presidente de la República al asumir el cargo está dispuesto en el artículo 76, “Yo (N.) juro por Dios N.S. y estos Santos Evangelios, que desempeñaré debidamente el cargo de Presidente que….” Estos vínculos entre Iglesia y el Estado a nivel constitucional fueron modificados sustancialmente con la Constitución de 1917 que consagra un Estado Laico.

ESCLAVITUD Y LA PENA DE MUERTE

LA ESCLAVITUD
No prohíbe desde su vigencia la esclavitud. Surge de la interpretación del artículo 7 cuando dice “Ciudadanos naturales son todos los hombres libres, nacidos en cualquier parte del territorio del Estado”. Si admite que no todos los hombres son libres, es porque a contrario sensu hay otros que no lo son, o sea que se refiere a aquellos que con la legislación colonial revestían la condición de esclavos y que la misma se prolongaba durante la vida de cada uno o hasta su eventual liberación. Esa legislación pre constitucional mientras no fuera expresamente derogada por normas nacionales, quedó vigente por el artículo 148 del texto constitucional del 1830. Referido a la esclavitud el texto prevé su eliminación en adelante, desde que en su artículo 131 establece: “En el territorio del Estado, nadie nacerá ya esclavo; queda prohibido para siempre su tráfico e introducción en la República”.

LA PENA DE MUERTE
No hay una prohibición de la pena de muerte. Se siguió en la Constituyente con un criterio imperante en ese tiempo de castigar con la pena capital. Eran tiempos de guerras cruentas, entre americanos y de éstos con potencias imperialistas europeas. Sin que se tome como una justificación, sino como una explicación a esa insensibilidad de ese tiempo turbulento, que la guerra de independencia sudamericana fue considerada como una de las guerras más sangrientas de la historia. Es así que los ajusticiamientos eran una dramática habitualidad en la confrontación tanto guerrera como en las civiles. En el artículo 84 se reconoce la aplicación de la pena de muerte cuando se le confiere al Presidente de la República “… la prerrogativa de indultar de la pena capital, previo informe del Tribunal o Juez ante quien penda la causa…” De manera que esa sanción extrema quedó vigente y como se sabe por una ley y luego por la Constitución de 1917 se prohibió la pena de muerte.

ESTABLECE DERECHOS
Esta Constitución avanzó considerablemente en materia de Derechos en relación a su tiempo y circunstancias. En el artículo 130 y siguientes se consagraron derechos de los individuos que con pocas variantes se han reproducido en textos posteriores. Naturalmente que la evolución doctrinaria en materia de derechos humanos ha enriquecido los textos constitucionales modernos, pero ello no es obstáculo para reconocer el valor de los Constituyentes de 1830. Derechos como a la vida, honor, libertad, seguridad y propiedad rigen con aquel texto, agregándosele el derecho al trabajo en la Constitución de 1917, la que entró a regir el 3 de enero de 1918. Contiene otras disposiciones como la igualdad, la garantía del debido proceso, la libertad de pensamiento y de expresión sin previa censura, entre otros similares a textos modernos. En las Constituciones escritas, la mención a los Derechos individuales tiene según Jellinek como modelo la Declaración del Estado de Virginia de 1776, incluso la misma Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789 en Francia. La propia Constitución Federal Norteamericana de 1787, originariamente no contenía declaración de derechos los que fueron agregándose en posteriores enmiendas.

EL MOMENTO HISTÓRICO DE LA CONSTITUCIÓN DE 1830
Mencionamos las Constituciones de Virginia de 1776, la Federal Norteamericana de 1787, más la constitución francesa de 1791, todas ellas de corte republicano. Esas constituciones afirman el concepto republicano y anti monárquico. Pero con la Paz de Viena de 1815, tras la derrota de Napoleón Bonaparte, las viejas monarquías europeas retoman su poder y se afianzan. Hacia 1830 se consolida la restauración de las monarquías; y a la vez los principios republicanos no están en su mejor momento. Sin embargo, los constituyentes orientales, convencidos de su ideal republicano lo consagran pensando tal vez en su futuro desarrollo y basados en las ansias de libertad de los Orientales.


DOS TEXTOS MUY ILUSTRATIVOS DE 1830

LA ASAMBLEA GENERAL CONSTITUYENTE dirigiéndose al Pueblo Oriental, o como dice “… a los pueblos que representa” en su parte inicial dice: “Veinte años de desastres. De vicisitudes y de incertidumbres nos han dado una lección práctica de que el amor a la independencia y a la libertad, el deseo de conseguirla y los sacrificios por obtenerla, no son suficientes para conservar ese bien tras el cual corremos en vano desde el principio de nuestra gloriosa revolución. Vosotros fuisteis de los primeros que en la guerra de la independencia disteis prueba de ese ardor bélico, que inflamó a los amantes de la Patria. Vosotros, abandonando vuestros bienes, vuestras familias, vuestros padres, vuestros hijos, arrostrasteis los peligros y fatigas de una campaña para defender la independencia del suelo en que nacimos y las libertades que nos prometimos por medio de instituciones nuevas y análogas a nuestras necesidades”. Un texto lleno de grandeza y valor republicano que merecía traerse en un 18 de Julio.

DEL DISCURSO DE JOSÉ ELLAURI. El presidente de la Comisión de Constitución y Legislación le manifestó en parte a la Constituyente: “La Comisión no tiene la vanidad de persuadirse que haya hecho una obra original, grande ni perfecta. Lo primero sería una extravagancia; porque en materia de Constitución, señores, poco o nada hay que discurrir después que las naciones más civilizadas del globo han apurado las grandes verdades de la política y resuelto sus más intrincados problemas que antes nos eran desconocidos”. Palabras de una sencillez republicana que nos enaltece en una conmemoración de un gran aniversario al crearse nuestra República.

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