La reforma de la zona portuaria y el planteo de demoler dos edificios que son “testigo de la evolución histórica de Punta del Este”

Se trata del antiguo edificio de la Comisaría y el Pañol de municiones de la ex Capitanía del puerto

El terreno de la manzana 48 está dividido en dos padrones que suman casi cinco mil metros cuadrados de superficie

Se ha planteado recientemente el proyecto de remodelación y adecuación del espejo de agua, los espacios y edificios del entorno del puerto de la Bahía de Maldonado, situado en Punta del Este. Entre otras cosas, el master plan propone la venta mediante el mecanismo de licitación pública del predio que ocupa la manzana 48. Este terreno está dividido en dos padrones que suman casi cinco mil metros cuadrados de superficie y en él están construidos dos edificios que son “testigos de la evolución histórica de Punta del Este”. Se trata del antiguo edificio de la Comisaría y el Pañol de municiones de la ex Capitanía del Puerto de Maldonado
Para el doctor Mario Scasso Burghi, miembro de la Comisión Departamental de Patrimonio, antes que nada y refiriéndose al proyecto en general, creyó necesario considerar “el estado de deterioro, amenazando a ruina del edificio de la Aduana del Puerto y el estado de abandono del ala que da a la Calle 2 de Febrero así como la acumulación de edificaciones dispares, incluso viviendas de funcionarios del Ministerio del Interior y del de Defensa Nacional, en la Manzana No. 48, entre las Calles Mareantes, 2 de Febrero, Juan Díaz de Solís y El Trinquete”.
El predio de la Manzana 48, “con las edificaciones policiales y de la Prefectura Nacional Naval, que utiliza el espacio como viviendas y depósito, es propiedad del Ministerio de Defensa Nacional y nada de esto condice con la categoría y presentación del balneario de jerarquía internacional que deseamos tener”, opinó Scasso, para quien también “es inadecuada e insuficiente la protección del espejo de aguas portuario de los vientos del Oeste (Pampero) y la cantidad de amarras para embarcaciones, que está totalmente superada”. Otro hecho a destacar es la inexistencia de un museo dedicado a la historia de Punta del Este y de la Bahía de Maldonado, “los cañones de HMS Agamenón y de El Salvador están en Montevideo y varios objetos rescatados de los pecios están en colecciones privadas, incluso el sello del Almirante Nelson”. Para esta exposición, el master plan plantea disponer de un ala del edificio de la Aduana. Asimismo el desarrollo urbano ha hecho poco apropiada la ubicación de la seccional policial en el casco antiguo de la urbanización de la Punta del Este, de difícil accesibilidad durante la temporada estival.

Antiguo Pañol

No obstante, Scasso considera que se debe contemplar, por lo menos desde el punto de vista urbano y patrimonial, tres cosas que a su juicio no deben obstaculizar, sino complementar la propuesta planteada.
En primer término por orden de antigüedad, el edificio del antiguo Pañol de municiones, de la pólvora y de las armas, de la antigua Capitanía del Puerto de Maldonado. Fue construido separado del edificio erigido para esa dependencia naval y la aduana, entre 1885 y 1887, como correspondía a ese destino. Actualmente ubicado al fondo del Edificio de la Aduana, con frente a la calle Mareantes, a unos 25 metros del portón posterior, en la vereda opuesta.
Su frente ha sido remodelado y se utiliza como “casino” (comedor o lugar de descanso del personal naval), explicó.
El edificio principal, actual sede de la Aduana, Prefectura del Puerto y Circunscripción Naval del Atlántico, que está inscripto en la lista de construcciones declaradas Patrimonio Nacional (Manzana 50, Padrón 285, Resolución 193/000, del 22/2/2000). No así el edificio contemporáneo, localizado a sus espaldas. Existen fotografías de fines del S. XIX o principios del S. XX, que lo muestran.

La vieja comisaría



La otra construcción que a su entender se debería preservar es el edificio original de la Seccional Décima de Policía de Punta del Este. Fue construido entre los años 1921/1922, durante la Administración del presidente Dr. Baltasar Brun, quien era asiduo visitante de la zona y amigo de Antonio Lussich. Además, en el Consejo Nacional de Administración estaba Julio María Sosa, ex diputado por Maldonado y entusiasta impulsor del balneario.
Para Scasso, quien consultó al arquitecto especialista Francisco Bonilla sobre las características arquitectónicas del edificio (ver recuadro), “si bien no se trata de una construcción sobresaliente, ni en su estilo, ni en sus materiales sí se trata de un edificio testimonial, icónico de una época, que ha sido considerado por los vecinos de Punta del Este como una imagen característica y propia de la “Punta”. Identificada dentro del panorama arquitectónico de la época del balneario naciente. Esto es lo que le da valor patrimonial, junto a la calle Juan Díaz de Solís ornamentada de palmeras, con la residencia de la esquina del frente, con mirador con techo de tejas y remate en pináculo. Ya han desaparecido otros testimonios edilicios contemporáneos, como la situada en la esquina cruzada, o la residencia de los Ugarte de Minas (ejemplo de Art Nouveau), pegada al Hotel Ocean, sobre la Calle La Salina.
Es además de la Aduana, la más antigua construcción edificada por el Estado en la Punta del Este ya que el Faro fue erigido por un concesionario”.
El planteo es demoler estos edificios, “testigos de la evolución histórica edilicia de la Punta del Este, sustituyéndolos por construcciones modernas de plantas horizontales, como ya tenemos centenares de ejemplos, con el peligro de alterar una imagen paisajística singular, propia y característica, que fue lo que atrajo y sedujo a una población turística exigente internacional, en las décadas pasadas. El desafío es integrar estas estructuras, al planteo de desarrollo arquitectónico que se propone”, sostuvo Scasso.

Vecinos se movilizan

Un grupo de vecinos de Punta del Este se reunió días atrás con la Comisión de Patrimonio en búsqueda de algún tipo de apoyo que ayude a evitar que el edificio que albergó a la primera comisaría del balneario sea demolido. Los vecinos también hicieron una solicitud al municipio de Punta del Este para que al momento de la venta de esta manzana, se tenga presente la posibilidad de mantener al menos la fachada del histórico edificio que hasta el momento no está protegido.
“Estamos buscando que se reconozca que tiene un valor histórico, que tiene arraigo en nuestra comunidad”, explicó Diego Rubio. Con esa declaración tenemos la posibilidad de recurrir a la Junta, y cuando se venda esa manzana, y se le otorgue una excepción, que venga con la condición de que ese edificio se mantenga con su fachada o en el peor de los casos, solo su fachada, para que quede como herencia para las próximas generaciones”.
En su visita a la Comisión de Patrimonio, el grupo de vecinos, formado por Patricia Medero Meira, Patricia Álvarez, Álvaro Pérez Tort, Cosme Mari, Teresa Pérez Bourse y Gabriel Dalbora también dejaron una nota acompañada de 90 firmas. “Aunque no salimos a buscarlas los vecinos que se enteraron que teníamos una reunión quisieron apoyar el pedido, fue algo espontáneo”, explicó Rubio.

Informe del arquitecto Bonilla

En cuanto a su filiación estilística, el primer comentario que surge observando la fachada del bien, es que se trata de una construcción claramente eclecticista, es decir, que presenta rasgos de diversos estilos. Veamos algunos detalles para fundamentar lo dicho: El remate almenado, propio de construcciones fortificadas comunes de la Edad Medía, aunque también utilizado en épocas posteriores. Bien podríamos atribuir su presencia a resaltar el carácter del programa desarrollado.
La ménsula dentada sobre cornisa tan común en las construcciones decimonónicas de la Ciudad Vieja de Montevideo, aunque en una versión algo peculiar, podríamos decir que también está allí presente.
El remate superior de las ventanas, dispuestas de manera simétrica, nos remite a una suerte de híbrido entre un guardapolvo que estrictamente sirve de protección y una chambrana, elemento decorativo que flanquea las aberturas a modo de moldura labrada. Ambos elementos utilizados durante varios siglos hasta incluso principios del XIX, se presentan aquí maridados, aunque la chambrana queda interrumpida a menos de un tercio de la altura de la ventana. Si bien no es común el uso de este recurso en nuestro medio, debe señalarse que existen ejemplos que también vienen de muy larga data hasta el siglo XIX, viéndosele tanto en el interior de nuestro país como en las provincias del litoral argentino, al igual que ejemplos de arquitectura modernista en Cataluña (fines del siglo XIX, principios del XX). Podría decirse que este detalle se convierte en el elemento más singular y caracterizador de toda la fachada, más allá de su particular eclecticismo general. Caracterizando el ingreso, se observan dos pilastras buñadas que hacia la parte superior se van transformando en sendos pilones que rematan en unas formas curvas comunes en las fachadas del Jugendstil, versión alemana del Art Nouveu, cuya traducción sería “Estilo joven”, corriente de la cual existen ejemplos en nuestro, país, tales como la Escuela Brasil y el Dispensario de la Liga Antituberculosa, En Montevideo.
No obstante lo variado del repertorio ornamental y formal utilizado, donde se recurre a estilemas de diverso origen y épocas, el conjunto presenta cierta coherencia y armonía, donde el principal aporte en ese sentido lo confiere el orden tripartita utilizado en la aludida fachada (basamento, desarrollo y remate), común a lo largo de los siglos, especialmente en el Renacimiento. De todos modos y a modo de síntesis, desde el punto de vista arquitectónico, cabe consignar que se considera que lo más destacable de la construcción radica en su singularidad, aspecto que debe agregarse a sus valores testimoniales y emblemáticos. A partir de los documentos conocidos, puede datarse la construcción entre 1921 y 1922.