“La tergiversación intencionada de la Historia Nacional”, por Mario Scasso Burghi

Tergiversación: falsear,
deformar, manipular, torcer, distorsionar, alterar, confundir, enredar, enmarañar.

Todos estos adjetivos caben para describir en el ámbito de las Conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia Nacional, la progresiva campaña intencional de desacreditación de las fechas bicentenarias y de los símbolos de la República. Esta campaña está siendo llevada a cabo por intelectuales ideologizados, en su mayor parte docentes de Historia Nacional provenientes del Instituto de Profesores Artigas, por los gremios de la Docencia y por algunos representantes de la dirigencia política de la Enseñanza Pública.
El último mensaje distorsivo ha sido sobre el Himno Nacional, diciendo falsamente, que alguna de las estrofas de la composición (Canto VIII) del políticamente adaptable y polifacético Francisco Acuña de Figueroa, se refieren a Artigas: “Si a los pueblos un bárbaro agita/Removiendo su extinto furor,/Fratricida discordia evitemos:/Diez mil tumbas recuerdan su horror./Tempestades el cielo fulmine,/Maldiciones desciendan sobre él,/Y los libres adoren triunfante/De las leyes el rico joyel.”
Si bien el Himno Nacional, de su autoría, fue estrenado en 1833, fue reescrito en 1845, que fue la ocasión cuando se le agregó la frase: “Tiranos Temblad” a la primera estrofa.
El escenario político militar era la “Guerra Grande” (1836-1851). Montevideo se hallaba regida por el “Gobierno de la Defensa”, dirigido por Joaquín Suarez, sitiada desde 1843 por tierra por Manuel Oribe y por mar por Guillermo Brown.
La referencia concreta al: “Tirano”, era referida a Juan Manuel de Rosas, no a Artigas, que había desaparecido de la escena del Río de la Plata hacía 25 años. Si bien “bárbaro” era un término que se le aplicó a José Artigas, por parte del patriciado montevideano, ligado a los intereses mercantiles del puerto y de la oligarquía “porteña”, el adjetivo de “tirano”, es el aplicado a Juan Manuel de Rosas por el “Partido Unitario”, que había emigrado mayoritariamente a Montevideo.
La alusión a la discordia fratricida, difícilmente se le puede adjudicar a Artigas, teniendo en cuenta además que en el Canto V y en el VII, en los que se refieren a las luchas por la Independencia, describe en términos heroicos la contienda del Pueblo Oriental con las potencias extranjeras: “Largo tiempo con varia fortuna/Batallaron Liberto y Señor/Disputando la tierra sangrienta/Palmo a palmo con ciego furor” (V); “Porque fuese más alta tu gloria/Y brillasen tu precio y poder,/Tres diademas ¡oh Patria! se vieron/Tu dominio gozar y perder…/Libertad, libertad adorada,/¡Mucho cuestas tesoro sin par!” (VII). Las contiendas con los españoles, portugueses y brasileños (las tres diademas), muy dudosamente se le pueden aplicar como fratricidas, a la luz de los versos de Acuña de Figueroa. Pero sí le aplican a las contiendas del “Tirano” Juan Manuel de Rosas y los federales Quiroga, Echagüe, Urquiza, con los unitarios, Bartolomé Mitre, Sarmiento, Juan Alberdi, José María Paz y los colorados Fructuoso Rivera, Joaquín Suarez, Andrés Lamas, Melchor Pacheco y Obes, con los blancos Manuel e Ignacio Oribe, Francisco Giró, Bernardo Berro, CarlosVillademoros. La discordia fratricida que ocasionan el horror de diez mil tumbas: Batallas de Carpintería (1836), Yucutujá (1837),Yí (1837), Palmar (1838), Pago Largo (ER) (1839), Cagancha (1839), Arroyo Grande (ER) (1842), Isla de las Ratas (1843), Solís Grande (1843), Tres Cruces (1843), India Muerta (1845).
Además los términos de malos deseos de maldición y fulminado por la tormenta, se refieren a un actor presente (1845), no a un factor político desaparecido hace 25 años.
Es otro intento de menoscabar y relativizar la figura de José Artigas, agregándolo al reemplazo de su efigie de las monedas, reemplazándola por mulitas, carpinchos y ñandúes y a la difusión “Cuando Artigas se emborrachó”.
José Artigas, no es solo el Héroe Nacional, sino que es la figura principal de la cohesión social nacional, constituyendo la principal imagen política, social y militar, que conforma el factor de unidad nacional. Su empañamiento sólo sirve para desdibujar la identidad del país, romper la unidad nacional, crear grietas ideológicas que nos separen.
En el marco del Bicentenario de la Independencia, no se han escatimado términos para retacear la “Fecha Patria” y la “Cruzada Libertadora”. No eran 33, no todos eran orientales, todo esto es conocido y se debe al patrocinio de la empresa invasora por la masonería. El infundio de “La Graseada”, para menoscabar a “La Agraciada”, cuando desde la década anterior a 1825, la designación geográfica tenía esa denominación registrada. La fecha no es la de la Independencia, porque el mismo día la Provincia Oriental se une a las del Río de la Plata. Sí es la Independencia del enemigo secular, el Brasil. Desde la colonización hispana la “Banda Oriental” es el puerto (Montevideo), la pradera (el territorio) y la frontera. El dominio portugués, llamado y permitido por Buenos Aires, para eliminar a la experiencia federal provincial de Artigas, devino en el del Imperio del Brasil. La independencia envuelta en el sentimiento federal y republicanoartiguista y en el pasado hispánico anti portugués, fue contra el gobierno monárquico y esclavista brasileño.
Otra postura denigrante: “el país que no tiene nombre”, porque describe un lugar geográfico. Olvidan que Austria se dice en alemán Österreich, que significa “Gobierno del Este”. Pakistán es un acrónimo: P (Punyab) A (afganos) K (Cachemira), S (Sind), Tan (lugar de). Brasil deviene de un palo de tinte, con savia de color rojo (de las brasas ardientes). República Argentina, significa estado de la plata. No busquemos etimología para degradar a nuestro país.
Ahora los representantes gremiales de la enseñanza, abogan porque los niños no prometan fidelidad a la Bandera Nacional, ni asistan a desfiles, ni actos patrióticos, que no aprendan la letra de “Mi Bandera”, existe un comunicador que dijo: “la bandera es un trapo con colores”. El Director de la Enseñanza Pública, plantea que el “Escudo Nacional” debe incluir un tamboril y un mate. Todo esto atenta contra los símbolos del Estado, de las imágenes que se han construido a lo largo de doscientos años. La ideología que tiende a desintegrar a la República Oriental del Uruguay, destruyendo los símbolos que la representan y la imagen del Héroe Nacional, ¿por qué los quieren reemplazar?. Quieren cambiar a la “Bandera de Ponsomby”, ¿por cuál?. Poner en el escudo símbolos ¿que nos representan a todos?, ¿a todos nos agrada el tamboril carnavalero?, ¿o estamos algunos hartos de oírlo durante meses, aún cuando el Carnaval dura cuatro días?.
Son todos intentos de una ideología que ha infiltrado la enseñanza pública, atentando contra los símbolos que representan a la Patria, que dan cohesión social a sus habitantes, que constituyen su Patrimonio (lo que se ha heredado de sus padres [Pater]), su identidad, la unidad de sus habitantes. ¿Para qué? ¿Para globalizarnos en un mundo que se divide y se enfrenta? ¿Para no ofender al Brasil, para subirnos su estribo, cuando el Brasil, nunca fue nuestra garantía?
El Centenario de nuestro país, significó un festejo nacional: inauguración del Palacio Legislativo, del Monumento a la Batalla de Sarandí (en Sarandí Grande), del Puente Centenario (primero carretero sobre el Río Negro, en Paso de los Toros), de la Avenida Centenario, del EstadioCentenario y del Obelisco a los Constituyentes de 1830, en Montevideo, el primer Torneo Mundial de Fútbol.
El Bicentenario, está transcurriendo sin pena ni gloria. Por lo menos durante la Conmemoración del 25 de Agosto en Florida, no hubo concentración de gremios para insultar a las autoridades. El año anterior el presidente del momento, frente a la turba que lo injuriaba se preguntaba ¿Éstos son los gremios de la enseñanza?.

Dr. Mario Scasso Burghi