El Ministerio de Ambiente declaró las tres primeras reservas privadas del país, una de ellas ubicada en el departamento de Maldonado, en las Sierras de las Cañas, con una superficie de 5 hectáreas dedicadas a la conservación de bosques de quebrada y parque. Esta reserva protege especies vegetales como Cypella osteniana y el ibirapitá, junto a aves como la urraca azul. La medida se enmarca en la figura de Reservas Privadas, creada en 2024 mediante la Resolución Ministerial N° 1.155/024, que aprobó el “Instructivo para la tramitación de declaración de Reservas Privadas”.
Esta resolución establece los requisitos y procedimientos para declarar predios privados como reservas, reconociendo iniciativas de conservación de la biodiversidad, servicios ecosistémicos y valores culturales, sin interferir en actividades productivas sostenibles.
Cada reserva privada se declara mediante una resolución ministerial individual. En el comunicado oficial del Ministerio, se anunció la aprobación de estas tres declaratorias, pero en las búsquedas realizadas en fuentes oficiales como el Diario Oficial (IMPO) y el sitio web del Ministerio, no se identificaron aún las resoluciones específicas para estas declaraciones, que podrían estar en proceso de publicación o consulta interna.
Dos más
Las otras reservas se encuentran en Artigas, con aproximadamente 1.000 hectáreas cerca del área protegida Rincón de Franquía, que incluye ecosistemas como pastizales, bosques ribereños y cursos de agua, con especies prioritarias como el yacaré y el coatí; y en Cerro Largo, con más de 2.500 hectáreas en las Sierras de Aceguá, que alberga bosques serranos, humedales y afloramientos rocosos, protegiendo especies como la cactácea Parodia concinna y aves del género Sporophila. En total, las tres reservas suman 3.505 hectáreas.
Estas declaratorias contribuyen al cumplimiento de la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que busca proteger el 30% de las áreas terrestres y acuáticas para 2030. Las reservas privadas no integran el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SNAP), pero fortalecen la red de conservación nacional mediante iniciativas privadas con usos sostenibles.











