“Manoseando al soberano”, por Ricardo Garzón

Con la mentira entronizada como procedimiento político, vamos a las urnas convocados para pronunciar-nos por una u otra de dos posturas políticas que van más allá de un simple pronunciamiento ciudadano.
Una vez más, a Dios rogando y con el mazo dando, se manosea al soberano y se lo mete en el brete de decidir, por la vía del referéndum, cuestiones que atañen a los poderes constituidos del Estado, donde se asientan las mayorías consagradas por el voto.
La lucha descarnada por el poder descuida los intereses de la patria; radicaliza actitudes, y profundiza la división en dos que exhibe un poder político con fracturas múltiples.
Ayer fue el referéndum por ANCAP, organismo monopólico que se da el lujo de perder plata. Así de senci-llo. Expolió sin pudor ni recato a todas las generaciones de uruguayos que se sucedieron en el país desde el momento de su creación, y exhibe desparpajo al mantener contra viento y marea los valores de las naftas, de las más caras del mundo, nada menos que 70 pesos con cuarenta y un centésimo el precio del litro de la súper.
Hoy, el gobierno debe salir a defender 135 artículos que la oposición política pretende derogar, en donde se juegan aspectos sustanciales de la seguridad individual y colectiva, reforma de la enseñanza, salud pú-blica, vivienda y economía. Esos 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración No 19.889, fueron apro-bados por el Parlamento Nacional, Ley promulgada por el Poder Ejecutivo el día 9 de julio de 2020.
Para la oposición y sindicalismo conchabado, no fue suficiente la aprobación parlamentaria y la promulga-ción pertinente del Poder Ejecutivo. A prenderle fuego al país; a llevar agua para su molino, y a engañar con vileza a la población recorriendo palmo a palmo la república. Hablarán por radio, aparecerán en los diarios, se treparán a las tribunas en todos los pueblos, villas, asentamientos y ciudades, e irán a payasear a la televisión.
ANCAP, señores, en los lejanos tiempos de Lacalle padre, logró supervivencia pese al despilfarro y derro-che impune practicado por sus directorios. Las tarifas descomunales mantuvieron su vigencia. Y así ha sido desde su creación, porque la gestión ANCAP ha afectado -como en ningún otro país en la región, en el continente y en el mundo- los bolsillos de la población. Es el fuego eterno que por décadas viene avivando la espiral inflacionaria en el país.
Si nos considerarán estúpidos, políticos de ayer y de hoy, que pretenden llevar a la ciudadanía a morir abrazada a la bandera nacional.
Ayer, con ANCAP y su directorio malgastando, despojando y saqueando desde su reconocida incompeten-cia.
Hoy, el referéndum, que obliga al pueblo a opinar sobre los 135 artículos –los más desconocidos-, de una ley que pretende mejorar las condiciones de vida de los uruguayos en los distintos campos de interés y de actuación del colectivo.
Palos en la rueda con la LUC, con todas las fracturas posibles. Es la consigna.
Ricardo Garzón