ONG internacional denunció que UPM encubre con “bonos verdes” actividades no sostenibles

El Movimiento Movus informó que la ONG internacional EPN (Environmental Papel Network) denunció el uso, de parte de la multinacional UPM de créditos destinados a proyectos de cuidado del ambiente y de lucha contra el cambio climático, los llamados “bonos verdes”, “para financiar sus actividades corrientes de negocios tales como sus operaciones forestales a gran escala en Finlandia y Uruguay con efectos sociales y ambientales negativos*”.
Desde Berlín, la ONG internacional divulgó un estudio de caso sobre los “bonos verdes” de UPM a raíz del reciente anuncio de cotización en la Bolsa de Valores de Irlanda de dos créditos por 1250 millones de euros en total otorgados a la empresa finlandesa por un consorcio de bancos integrado por Citigroup, BNP Paribas, Nordea, Danske Bank y JP Morgan que actúan como organizadores principales de los préstamos.
Environmental Paper Network (EPN) es una red mundial que agrupa a más de 140 organizaciones de la sociedad civil con el objetivo de generar un cambio en la industria de celulosa y la población en general de modo que la producción y el uso del papel contribuyan a un futuro limpio, saludable, justo y sostenible para la vida en el planeta.
“No encontramos suficiente evidencia de que los “bonos verdes” de UPM contribuirán significativamente a los objetivos de sostenibilidad. Por el contrario, gran parte del dinero parece estar asignada a refinanciar actividades de negocios usuales que tienen efectos sociales e impactos ambientales. Por tanto, es engañoso para los inversores promover estos bonos como ecológicos.”, señala EPN en su informe.

Realmente verdes
“No existen estándares creíbles, ni una metodología acordada para asegurar que los bonos verdes basados en operaciones forestales son realmente verdes”, afirma EPN. “La actividad forestal elegible para la financiación de bonos verdes debería demostrar que la cantidad de carbono almacenado en un bosque no solo se mantendrá, sino que se mejorará con el tiempo, pero esto no se ha hecho”, agregan.
Karen Vermeer, coordinadora de EPN, dijo: “Estos bonos no siempre son “verdes” y las empresas no deben engañar a los inversores. Antes de permitir que una empresa emita un bono verde, los inversores deben analizar el desempeño general de la empresa, incluidos sus impactos sociales y ambientales. De lo contrario, una empresa puede emitir un bono verde y, al mismo tiempo, seguir causando graves impactos, utilizando el bono verde solo para lavar de verde su imagen pública”.
Por su parte, Juha Aromaa, de Greenpeace en Finlandia, comentó que “el ‘bono verde’ de UPM se utilizará para la ‘gestión forestal sostenible’ en Finlandia, pero la gestión forestal actual basada en gran parte en la tala es el factor de amenaza más grande para cientos de especies en peligro de extinción. En nuestro país UPM ha talado repetidamente el hábitat de especies en peligro de extinción y sigue comprando madera de operaciones que destruyen altos valores de conservación”.
EPN reveló que UPM se propone obtener 3000 millones de euros con bonos verdes. Así, con la cobertura de que es un proyecto amigable con el ambiente, la empresa financiaría su nueva planta de celulosa en Uruguay.
Fuente: Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus)

(*) La denuncia completa se encuentra disponible en inglés en: https://environmentalpaper.org/wp-content/uploads/2021/06/Green-Bonds-Series_Episode-2_final-clean.pdf

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