Otro de los clásicos que no volverá: fue vendido el restaurante “Los Caracoles”

El local de la esquina de las calles 20 y 28 fue adquirido en las últimas horas por un grupo empresarial argentino a su propietaria, la familia Gutiérrez, cuarta generación de puntaesteños

La anécdota pinta de cuerpo entero a uno de los empresarios más importantes de la historia de Punta del Este: una turista chilena, acompañada por sus tres hijas, llegó a la zona, a comienzos de los años sesenta. En horas del mediodía, las cuatro visitantes concurrieron al “Pez Dorado”, uno de los paradores de moda de esa época. En el lugar fueron atendidas, como en todo comercio que se precie de tal, por uno de sus dueños. Al caer la tarde, luego de dar un paseo, las visitantes chilenas optaron por uno de los establecimientos de moda atraídas por una de sus tantas exquisiteces: L´Auberge y sus waffles, cuya calidad se mantiene hasta el presente.
El mozo que las atendió fue el mismo que las recibió en “El Pez Dorado”. Las sorpresas continuaron. Esa misma noche las trasandinas pidieron un taxi. El asombro fue mayúsculo: el conductor era el mismo que las había atendido en las dos anteriores ocasiones.
Don Roberto Gutiérrez, de él se trata, quien el pasado fin de semana puso punto final a una larga y exitosa carrera como trabajador, conductor de taxímetro, empleado de estación de servicio, mozo y hasta el presente, propietario del restaurante más antiguo de Punta del Este.
Don Roberto, junto a sus hijos Cristina y Aníbal, decidió que llegó el momento de dar un paso al costado luego de una atrapante vida plagada de éxitos, complicaciones, pero, sobre todo, de esfuerzo y de contracción al trabajo.

Venta
La historia de Don Roberto acompaña la información de la venta del histórico Restaurante “Los Caracoles” de Punta del Este ubicado en la esquina de las calles 20 y 28 de la península. El restaurante fue fundado el 1º de octubre de 1971 por don Roberto y se mantuvo hasta el presente. Sin duda, es el local gastronómico más antiguo del balneario luego del cierre de otros restaurantes como “El Ciclista”, “Mariskonea” o la confitería “La Fragata”. Un grupo inversor argentino desembolsó una cifra no conocida para comprar el local donde se levanta el restaurante y a su lado la boutique “Fendi”. No trascendió tampoco la identidad de los compradores, aunque se asegura que en Argentina tienen numerosos locales similares. El predio tiene una superficie de 1485 metros cuadrados.

 

Don Roberto en primera voz

Don Roberto Gutiérrez, fundador de “Los Caracoles”, escribió su historia de trabajo y esfuerzo de toda una vida. Fue en ocasión del centenario de Punta del Este. “Fui hijo de una familia muy humilde y numerosa (once hermanos), todos trabajadores y luchadores. En aquella época no era fácil para nuestros padres criarnos, vestirnos y alimentarnos por eso muy temprano en nuestras edades salimos todos a trabajar. A los doce años (1945) empecé a trabajar en la Confitería Gimar (más tarde La Fragata). Atendía los baños de caballeros, dándole toallitas a los turistas para secarse las manos. Al año pasé a ser lava copas y lavandín. También fui ayudante de cocina, y allí fue donde empezó a gustarme la gastronomía. Le pedí a Don Pancho Salazar, mi patrón, que me diera la oportunidad de pasar al comedor, así fue que trabajé en el bar y la confitería despachando bebidas y postres. Corría el año 1950 y el señor Salazar me dio otro trabajo en su estación de servicio “Esso”, donde atendía por el día. Por la noche trabajaba hasta la madrugada en La Fragata y en la Boite que allí funcionaba. En ese lugar fue que conocí cantantes y gente muy importantes, tales como Mario Moreno, Oscar Aleman, Discépolo, Wellington, Panchito Nolé, Norma Miranda, entre mucho otros. En el 1955 ya era “Encargado” del salón y trabajé allí hasta 1960.
En 1961 compré un taxi trabajando con el mismo por la noche, y al mediodía haciéndolo en un Parador llamado “El Pez Dorado” que tenía en sociedad con mi amigo Nelson Clavero. Como me quedaba la tarde libre trabajaba en L´Auberge (la casa de los famosos waffles) como mozo. Mis patrones eran Don Pablo Vida y Doña Margarita. Yo tenía en esa época tres trabajos y tengo una anécdota sobre ello: Una señora chilena con sus tres hijas comieron en nuestro parador al mediodía donde las atendí y por la tarde fueron a L´Auberge, donde también me tocó a mi atenderlas, pero la sorpresa fue mayúscula donde por la noche subieron a un taxi y resultó que el taxista también era yo!
Seguí con los tres trabajos hasta el año 1966, en esa fecha vendí el taxi y compré un bar con mi socio Lázaro Fernández (“La Ola Marina”). En 1968 quedé solo con el negocio hasta 1970, año del famoso “verano caliente”, donde las propiedades costaban muy poco. En ese momento vendí el bar y con ese dinero y un préstamo de la Caja Nacional (con garantía del señor Salazar), compré el chalet de la esquina de la 20 y 28. Después de la reforma, abrí como restaurante, en octubre de 1971 nacía “Los Caracoles”. Con muchas dificultades y trabajo pudimos pagar los préstamos, pero nunca bajé los brazos. Mi difícil niñez y mi adolescencia me enseñaron a luchar contra todo. El Restaurante Los Caracoles conoció el éxito desde el primer momento y fueron imprescindibles para ello la gran colaboración de mi familia en primer lugar, el selecto personal que me acompaña desde que abrí y mis consecuentes amigos clientes.
Actualmente con 36 años de vida hemos sido testigos de los cambios de Punta del Este, de sus buenas y malas temporadas que nos ha tocado vivir; pero nunca renunciamos. Por último, agradezco mucho a mis proveedores y amigos en general que siempre me acompañaron, y a mi Punta del Este natal que me ha dado esta oportunidad…
Hoy lo saludo diciéndole ¡¡¡Salud Punta del Este querido con tus 100 años!!!

6 COMENTARIOS

  1. se va otro referente, a quienes le compete deberían instrumentar normativa para que esto no ocurra, aunque ya se fueron muchas, Mariskonea, El ciclista, Hotel San Rafael, Hotel Playa, casa de Gorlero, La Tutie, etc. etc. , pero nunca es tarde.-

  2. Soy Panameña, y desde que visité Punta por primera vez, fuí siempre a comer a “Los Caracoles”, su buena comida, afable servicio y razonables precios, se convirtió en un “must”. Los extrañaremos.

  3. Cuando era una casa antes de las caracolas mis abuelos solían alquilar esa casa, muchos recuerdos de esa famosa esquina parte de mi infancia

  4. Cuanta tristeza, las veces que no e podido comer fue porque la espera era demasiada, siempre muy bien atendido, una pena, espero que los compradores, sigan con el restaurante, y no hagan un edificio de varios pisos.

  5. Saludos y agradecimiento a la familia Gutiérrez por su lucha implacable por presentar sus servicios invaluables a nuestro Punta del Este por tantos años. Gracias ! ! !

  6. Una vida de sac rificios, de aprendizajes y de enseñanza ; así es, honrando la vida .
    Por el esfuerzo de tantos años , un gran abrazo a toda la familia Gutiérrez.
    Atte. Roberto Lamaison

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