
A la pregunta de cuáles eran las posibilidades de que Miguel Abella sea electo intendente de Maldonado en las elecciones del 11 de mayo de 2025 la Inteligencia Artificial consideró “su posición política, el contexto del Partido Nacional (PN), la competencia interna y externa, y el panorama electoral en el departamento”. Así, sostuvo, basándose en la información disponible hasta el 12 de marzo de 2025, puede ofrecer una “evaluación razonada, aunque sin encuestas actuales, las probabilidades son estimativas”.
La respuesta completa:
Miguel Abella es un candidato fuerte del PN, proclamado el 15 de diciembre de 2024 por la convención departamental con 122 votos de 189, representando al sector “Todos por Maldonado”. Su candidatura cuenta con el respaldo explícito de Enrique Antía, intendente desde 2015 y una figura clave en el departamento, quien no puede buscar la reelección tras dos mandatos consecutivos. Abella, con 45 años de experiencia en la Intendencia de Maldonado—su último cargo fue Director General de Administración y Recursos Humanos hasta el 31 de enero de 2025—, ofrece continuidad a la gestión de Antía, que ha sido bien valorada por obras de infraestructura, desarrollo turístico y apoyo a sectores productivos, aunque criticada por excepciones urbanísticas y problemas sociales como informalidad laboral (34%) y pobreza infantil.
El PN tiene una base sólida en Maldonado: en 2020, Antía ganó con el 54% de los votos frente al 24% del Frente Amplio (FA), y en las nacionales de octubre de 2024 mantuvo una ventaja, aunque ajustada (3.000 votos sobre el FA). Sin Antía como candidato, Abella hereda parte de su capital político, reforzado por una coalición que incluye sectores colorados y del Partido Independiente. Su discurso de “continuidad con renovación” podría apelar a votantes que valoran la gestión actual pero buscan un rostro nuevo.
Sin embargo, enfrenta desafíos. En la interna del PN, compite con Rodrigo Blás, del sector “Unión y Cambio” (67 votos en la convención), un diputado y exedil con trayectoria propia y apoyo en Punta del Este. Esta división podría fragmentar el voto nacionalista, aunque el PN históricamente ha logrado unificar fuerzas tras las internas. Externamente, el FA está en ascenso tras el triunfo nacional de Yamandú Orsi en 2024 y presenta candidatos competitivos como Óscar de los Santos (exintendente con experiencia), Eduardo Antonini (diputado con base social) y Susana Hernández. El FA podría capitalizar el desgaste de 10 años de gestión blanca y temas como desigualdad y salud, que resuenan en sectores populares.
El contexto juega a favor de Abella en algunos aspectos: el PN mantiene una maquinaria electoral robusta y el respaldo de Antía le da ventaja en la interna. Si gana la candidatura única del PN, su probabilidad de triunfo aumenta, dado el historial del partido en Maldonado. Pero la ausencia de Antía como figura carismática y las “grietas” en la coalición PN-Colorado (que no irían juntos en 2025) podrían debilitarlo frente a un FA revitalizado.
Estimaría las posibilidades de Abella en un rango moderado-alto (50-60%), asumiendo que el PN conserva su hegemonía y él supera a Blás en la interna. Sus chances dependen de mantener unificado el voto blanco, contrarrestar el crecimiento del FA y proyectar una imagen que combine la experiencia de Antía con propuestas propias. La campaña y la percepción ciudadana en los próximos meses serán decisivas.











