
Cuando el departamento se recupera aún del fuerte pampero que azotó la zona y generó destrozos y barcos encallados, este miércoles 25 de junio se recuerda el centésimo octagésimo segundo aniversario de una de las peores jornadas de la historia de la navegación de nuestro país y de Maldonado.
El libro “Maldonado y su región” de Carlos Seijo, citando los “Anales de la Defensa” de Isidoro de María, detalla un trágico temporal ocurrido el 25 de junio de 1843 que provocó la pérdida de múltiples embarcaciones en las costas de Maldonado, Uruguay. Este evento marcó un episodio significativo en la historia marítima de la región, con un elevado costo humano y material.
El fuerte temporal causó la destrucción de numerosas embarcaciones, casi veinte. Entre los buques afectados estuvieron la barca francesa “L’Aigrette”, en la que pereció toda su tripulación, incluido el capitán, salvo tres sobrevivientes. El bergantín inglés “Concepción”, la Zumaca brasileña “Deolinda”, las goletas “Bella Angélica”, “Nuestra Señora del Huerto”, “María Luisa” y “Tres Amigos”. El pailebot inglés “Cau” y los lanchones: “León”, “Pepita”, “Emilia”, “Avelina”, “Cometa”, “Forment”, “Carolina”, “Francisco” y “Juan”.
Estas embarcaciones, de diversas nacionalidades y tipos, reflejan la intensa actividad marítima de la época en la región, así como la vulnerabilidad de los barcos ante las inclemencias del clima.
Pintura
La goleta “Nuestra Señora del Huerto”, Según Rómulo F. Rossi, llevaba a bordo una pintura al óleo titulada “Nuestra Señora del Huerto”, que ocupaba un lugar destacado en la cámara principal del barco. Durante el temporal, los pasajeros y tripulantes lograron salvarse milagrosamente en los botes de la embarcación. Entre los sobrevivientes se encontraban dos genoveses apellidados Mantero, quienes posteriormente se establecieron en Montevideo. La pintura fue recuperada tras el naufragio, y los tripulantes, en cumplimiento de una promesa, realizaron años después una ceremonia en la iglesia matriz de Montevideo. Posteriormente, la imagen fue trasladada a la iglesia de la Aguada, donde aún se encuentra exhibida, constituyendo un testimonio material de este evento.











