El pasado domingo, Belén, una joven de 25 años, vivió una experiencia traumática que le costó varios cortes y una costilla rota. Tras asistir a un partido de fútbol en la cancha de Ituzaingó fue víctima de un asalto en una parada de autobús ubicada en la avenida Roosevelt cercana a la avenida San Remo. El incidente, que dejó a Belén con cortes en la mano, una raspadura en la barbilla y una fractura de costilla, refleja un problema creciente de inseguridad que preocupa a los vecinos de la zona.
El ataque ocurrió alrededor de las 20 horas del pasado domingo, en un lugar que, según Belén, suele ser concurrido pero que esa noche estaba inusualmente tranquilo.
“Estaba esperando en la parada, no había nadie. De la nada apareció un hombre vestido de negro, con capucha. Estaba oscuro, no pude verle bien el rostro. Me pidió todo, como en un asalto típico, y me resistí porque no esperaba algo así”, relató la joven.
La resistencia desencadenó una confrontación violenta: el agresor, armado con un cuchillo, la empujó al suelo, le propinó golpes y le causó heridas. “Sacó un arma blanca, me hizo cortes en la mano, que por suerte no fueron graves, y me dio unos golpes. Terminé con una fractura de costilla, pero pudo haber sido peor”, explicó.
Huida
Belén, en un intento desesperado por defenderse, gritó que la policía estaba llegando. Según su relato, el agresor, quien parecía estar bajo el efecto de alguna sustancia, huyó sin lograr robarle nada. “Le dije que venía la policía y salió corriendo. Creo que estaba alterado, quizás por algún estupefaciente”, afirmó. Tras el incidente, la joven fue atendida en un centro de emergencias, donde confirmaron que sus heridas, aunque dolorosas, no revestían gravedad. Posteriormente, presentó una denuncia en la comisaría local.
El lugar del asalto, una parada de autobús cerca de un descampado donde, según Belén, residen varias personas en situación de vulnerabilidad, ha sido señalado como un punto conflictivo.
“Me dijeron que la policía está investigando, pero también escuché de vecinos que no es la primera vez que pasa algo así en la zona”, comentó. A través de redes sociales, otras personas confirmaron haber sufrido incidentes similares, algunos menos graves, como insistencias para pedir dinero. “No sé si todos los casos son con esta violencia, pero parece que es algo recurrente”, agregó.
La experiencia de Belén no es un caso aislado. En su vecindario, cercano al Canal 7, los vecinos han reportado otros episodios de inseguridad, como asaltos a personas mayores y rotura de vidrios de autos. “Hablábamos con vecinos y me contaron que a fines del año pasado había una persona que rompía vidrios de autos. No es algo nuevo”, señaló. Este contexto ha generado un sentimiento de indefensión generalizado, especialmente entre las mujeres. “Ser mujer y salir sola, sobre todo de noche, es terrible. Siento que nos buscan porque saben que nos asustamos más”, expresó con preocupación.
Cuidados
Belén, quien ya había sufrido un asalto hace algunos años, admite que este nuevo episodio ha cambiado su forma de moverse por la ciudad. “Antes era un poco más ingenua, pero ahora evito el transporte público de noche, no uso el celular en la calle y trato de no llevar efectivo. Es un peligro constante”, lamentó. En esta ocasión, el agresor asumió que llevaba un celular, pero Belén lo tenía guardado y sin batería. “Solo tenía la plata del autobús y mi tarjeta de débito en la funda del celular. No quería nada en particular, solo lo que tuviera”, detalló.
La policía, según la joven, está investigando el caso y revisando posibles grabaciones de cámaras en la zona, aunque hasta el momento no hay avances concretos. Extraoficialmente, Belén supo que las autoridades están indagando el descampado cercano, donde se concentran personas en situación de calle. “Me llegó que están buscando una solución para esa zona, porque es peligroso. Hay chicas que entrenan fútbol hasta las 11 de la noche y es un riesgo grande”, afirmó.
“Hoy en día no se puede salir tranquilo, ni siquiera de día. No es solo evitar la noche, porque te puede pasar en cualquier momento, estés sola o acompañada”, reflexionó Belén. En un departamento que históricamente se percibía como más seguro que la capital, la creciente ola de inseguridad está generando alarma entre los habitantes.
La joven espera que su caso sirva para visibilizar el problema y presionar por medidas concretas. “Ojalá cambie la situación, porque no debería ser normal tener miedo de salir a la calle o tomar un autobús. La realidad es otra, y es muy triste”, concluyó.











