Una serie de diferencias existentes entre la firma Faroy Sociedad Anónima y los promitentes compradores del complejo explican la crisis que estalló en las últimas horas en el ámbito de la torre Trump de Punta del Este y que generó el despido de los obreros que cumplían tareas en los espacios comunes del complejo.
La decisión de suspender las obras fue resuelta por el desarrollista Moisés Yellati quien con su socio Felipe Yaryura (fallecido años atrás) llevaron a cabo la compra del predio y la construcción de la torre que lleva como nombre el apellido del ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
La torre tiene 25 pisos con 160 apartamentos y espacios comunes con una superficie de 12 mil metros cuadrados para albergar lujosas amenidades como una cancha de tenis, una piscina climatizada y un restaurante, todos ellos en los cuatro pisos subterráneos.La obra fue suspendida en 2019 por la falta de fondos necesarios para pagar los 150 millones de dólares que cuesta. Un año antes había fallecido uno de los propulsores de la obra, el financista argentino Felipe Yaryura.
En ese entonces, los promitentes compradores, liderados por el argentino Jorge Garber y Rolando Rozenmblum, armaron un sindicato de dueños de unidades. La idea de este grupo de propietarios fue aportar el dinero que les faltaba pagar para la entrega de cada una de las unidades. Luego se venderían los metros cuadrados aún sin colocar y de esta forma poder culminar los amenities. A partir de esta propuesta se conformó lo que se conoce como un “acuerdo público de reestructuración” del que tomaron parte los propietarios de unidades, los que recibieron bonos por las deudas contraídas por Faroy SA, los representantes de la marca Trump y la empresa desarrolladora. El acuerdo estableció una serie de obligaciones para todas las partes como así también la habilitación de un fideicomiso para administrar los fondos generados por la venta.
Sin dinero
En las últimas semanas la relación de Yellati con los representantes de los propietarios, como el argentino Garber, voló por los aires. El flujo de dinero quedó cortado lo que explica la suspensión de las obras de los espacios comunes.
El producido del remate de uno de los penthouses, previsto para los próximos meses será empleado para recomprar los bonos emitidos por la empresa. Se espera que la venta alcance los cinco millones de dólares. De todas formas, las diferencias entre las partes se dirimirán en el juzgado civil correspondiente. Otro tramo duro y que en los hechos no permitirá el avance de las obras en el primer y segundo subterráneo donde se proyecta una piscina climatizada y un restaurante de lujo.
Despidos

Esta situación provocó el despido de los cien trabajadores que se desempeñaban en el lugar. En diálogo con la emisora local FM Gente, Michael Pistone, secretario general del Sunca en Maldonado, dijo que hace “un año y medio había un problema de la financiación de la misma torre. La empresa constructora se había quedado sin recursos económicos y se había despedido el total de trabajadores”. “Volvemos a la misma realidad. La empresa Faroy estaría abandonado la construcción”, señaló. “El 29 de abril se avisó que el 30 iban a ser despedidos los trabajadores”.
El dirigente criticó la falta de información por parte de Faroy S.A. y puntualizó la “tristeza” de los trabajadores “que se quedan un día para otro sin trabajo”. Asimismo manifestó que algunos no llegarán a cobrar seguro de desempleo.
“Vamos a tratar de generar los nexos con los representantes del fidecomiso para recuperar los puestos de trabajo”, adelantó, y paralelamente “estamos diagramando carteles porque no descartamos movilización”. También solicitaron una instancia con el Ministerio de Trabajo.











