La Casona de Gorlero: patrimonio edilicio de Maldonado en peligro

La esquina de la antigua residencia con su característico “altillo-mirador” fue vendida años atrás y su propietario plantea demolerla y edificar un edificio de varias plantas. ¿Billetera matará nuevamente nuestro patrimonio edilicio para reemplazarlo por malas copias puntaesteñas?

Por Mario Scasso Burghi

Desde noviembre de 2021, en el seno de la Comisión Departamental de Patrimonio y desde la Junta Departamental de Maldonado, se ha intentado inútilmente incluir a la Casona de Gorlero dentro de la lista de edificios con protección patrimonial, sin obtener el beneplácito político del Ejecutivo Departamental para hacerlo.
La esquina de la antigua residencia con su característico “altillo-mirador” fue vendida años atrás y su propietario plantea demolerla y edificar un edificio de varias plantas.

Un poco de historia
La residencia fue construida originalmente por Domingo (Doménico) GorleroVincenzo, nacido en Diazzo, Génova, alrededor de 1782-1783. Se estableció en Maldonado probablemente a mediados de la década de 1820. Según la historiadora María Díaz de Guerra, ya residía allí en 1829 con un comercio de “cafetería”. El alcalde Francisco Aguilar contrató sus servicios para proveer insumos en la conmemoración del 25 de Mayo de 1829 (considerada entonces el inicio de la Revolución independentista en el Plata).Ex capitán de la marina mercante del Reino de Cerdeña (reconocido en 1817), llegó casado con Ana María Martínez (de apellido español), con quien tuvo dos hijos: Juan Bautista (1813) y Brígida (1819). Se instaló junto a otros genoveses (Devincenzi, Grossy, Cassinelli, Odizzio en Pan de Azúcar, Porro), vinculados a la masonería y a la actividad portuaria local, huyendo de la represión antiliberal en el Reino Sardo tras el Congreso de Viena, cuando Génova pasó al Reino de Cerdeña-Piamonte bajo los Saboya.En 1834 figura en expedientes como introductor clandestino de esclavos negros en el navío “Toscano”. En 1836 aparece como viudo y ciudadano legal en el Registro Cívico. Su local era un bar con expendio de café y licores.En 1837 recaló en la bahía José Garibaldi como corsario de la República Riograndense en la zumaca “Luisa”, con carga de muebles y café. Probablemente buscaba contactos connacionales y masónicos; intentó vender la mercancía (¿a Gorlero o a Francisco Aguilar?). Perseguido por el cónsul brasileño Juan Acosta Pereyra y advertido por el jefe político José Machado de Araujo (quizá por lazos masónicos), abandonó el puerto con dificultades para cobrar, lo que lo llevó a exigir el pago “con armas en la mano”.En 1841, a los 58 años, se casó nuevamente con Manuela Núñez (fernandina). Tuvieron hijos: Carmelita (1842), Eduarda (1845), Manuel (1848) y Juan Bautista Florentino (1849-1916). Este último fue gerente de la sucursal local del Banco de la República en 1897, primer intendente municipal de Maldonado (designado por Claudio Williman, 1909-1913), constructor del primer camino Maldonado-Punta del Este (1910-1911) y forestador de la isla Gorriti (asesorado por Antonio Lussich). Casado con Isabel Aguirre, tuvo doce hijos, entre ellos el comodoro Juan Gorlero (1871-1946), quien continuó los intereses marítimos familiares.

Los detalles de la casa
Domingo Gorlero fallecería en Maldonado a los 69 años, en 1852.Su residencia fue construida en la esquina de las Calles 18 de Julio (por entonces “de la Iglesia”) y Treinta y Tres (nomenclatura de 1874), ocupaba el predio media manzana hasta la actual Calle José Dodera (Punta del Este en la nomenclatura de 1874). La construcción debe datarse no después de la década de 1830. Su frente principal estaba sobre la actual 18 de Julio, con su puerta de acceso e inicialmente tres ventanas y una pieza “de altos” o “altillo”.
Desde el zaguán de entrada se accede a un patio embaldosado con las características baldosas de mármol blancas y negras, traídas como “lastre” en los vapores procedentes de Europa.
Entre fines del S. XIX y la primera década del S. XX se agregaron tres ventanas más a la fachada. La fotografía de E. Burnett de 1896 de la procesión de la Virgen del Carmen del Santander y la del Arq. Fernando Capurro de la década de 1930 muestran la ampliación. Las dependencias de servicio y cocinas estaban construidas sobre la Calle Treinta y Tres. El predio desde esas dependencias hasta la Calle Dodera estaba rodeado por una tapia de ladrillos revocados y a la mitad del frente por Dodera estaba el portón de hierro de ingreso a la quinta, flanqueado por dos altos pilares que fueron reproducidos en un lienzo por el Pintor Badín, que se encuentra en el Museo Mazzoni. Existió esta portada hasta la década de 1960, en que fue demolida, reemplazada por la edificación existente. En la amplia quinta existían árboles frutales, entre ellos manzanos.

Cambio de dueños
La casa fue heredada por Manuel Gorlero (1848-1910), empresario, fundador de la “Compañía de Salvatajes y navegación del Este” y promotor de la Sociedad “Casino Uruguayo” de carácter social y de la Sociedad Progreso del Departamento de Maldonado, encarada para el fomento de la agricultura, forestación y explotación de minerales. Tenía una quinta en lo que sería el actual Barrio “La Loma” y predios al Este de la actual Avd. España (Barrio Las Delicias) y los actuales “Altos del Pinar” y “Sausalito”. Su hija Plácida “Placidita”, tenía inclinaciones artísticas, pintando en lienzos escenarios del pasado fernandino; casada con Alejandro Requena, fue la heredera de la finca, por lo que a mediados del S. XX se la conocía como la “Quinta de Requena”.
En la década del 60 del S. XX la propiedad fue fraccionada en varios padrones que fueron vendidos a diferentes propietarios.
Los Números de Puerta 659 y 663 de la edificación actual corresponden a la construcción de la primera mitad del S. XIX. El 663 ya muy modificado. El Número 671 corresponde a la ampliación de fines del S. XIX y principios del XX. El Número 673 corresponde a la entrada de carruajes y vehículos. Solo la edificación correspondiente al 659 mantiene la balaustrada que lo corona en la fotografía reproducida por Capurro.

Historia edilicia
La casona tiene la impronta de haber sido construida por un integrante de la primera inmigración proveniente de la Península Itálica, testigo de la presencia de Garibaldi en nuestra ciudad y lugar de nacimiento del primer intendente municipal. Esta residencia es de las escasas edificaciones de la primera mitad del S. XIX existentes en la Ciudad de Maldonado y estimo que debe ser preservada, máxime que se encuentra en una zona cuyo aspecto edilicio no ha sufrido mayores alteraciones, integrando un paisaje de construcciones residenciales a mantener con la Casa de Enrique Burnett y la Casa Quinta de Elvira Correa de Marini y sus cocheras, ambas sobre la Calle José Dodera. La residencia de Elvira Correa, que originalmente ocupaba una manzana entera con un conjunto de árboles centenarios, ya se ha edificado con apartamentos sobre la Calle Z. Michellini que nada aportan a la mejoría del paisaje urbano de la ciudad.
¿Ése es el aspecto urbano que nos espera?
El interés es conservar una edificación que es parte de la historia edilicia de la ciudad. Si queremos mantener un flujo de transeúntes locales y visitantes al casco urbano de la ciudad, salvo la iglesia Catedral para los servicios dominicales, el BROU, el Correo y los servicios del Poder Judicial para los días laborales, ¿qué atractivos históricos podremos exhibir fuera del Templo Colonial, un limitado Cuartel de Dragones reconstruido parcialmente, la Torre del Vigía y el Museo Mazzoni?
Estamos permitiendo destruir nuestro patrimonio edilicio particular ¿para ver qué? Edificios de apartamentos de peor calidad que los de Punta del Este, agravando además el problema circulatorio y de estacionamiento de vehículos en el casco urbano.
Espero que estas reflexiones motiven a los vecinos que pretendan mantener las pocas referencias de calidad edilicia de nuestra ciudad que la caractericen a movilizarse para su preservación, no queriendo asistir a la creación de un casco urbano desnaturalizado. Hay que tener en cuenta además que el apellido Gorlero está relacionado íntimamente al desarrollo urbano de Punta del Este, siendo el nombre de su calle principal. Ya fue destruida la Casa del Comodoro Manuel Gorlero para reemplazarla por otro edificio de apartamentos (Av. Gorlero y Calle Cro. Gorlero No 19).
Por primera vez en décadas tenemos un Intendente Departamental nacido en Maldonado desde Gilberto Acosta Arteta, creyéndolo más comprometido afectivamente a nuestra ciudad; aguardo una actitud suya protectora hacia ella, no cediendo a los fuertes intereses inmobiliarios historicidas.

¿Billetera matará nuevamente nuestro patrimonio edilicio para reemplazarlo por malas copias puntaesteñas?

Dr. Mario Scasso Burghi

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