
Un delicado episodio generó alarma este domingo en la esquina de las calles 20 y 30, uno de los puntos más transitados del balneario. La directora de la reconocida joyería Rubí Rubí, Josela Katz, relató con detalle cómo un hombre dejó un bolso sospechoso con un peluche y un walkie-talkie dentro del local antes de retirarse sin dar explicaciones. La rápida reacción de la empleada y la intervención policial evitaron males mayores, pero el caso dejó en evidencia las falencias de seguridad en una zona clave para el turismo. “Esto ocurrió el domingo pasado a las nueve y media de la noche en la calle 20, que es una arteria comercial muy importante para Punta del Este. En ese momento la calle se encontraba llena de gente”, comenzó Katz.
La joyería, marca argentina con más de quince años instalada en la misma esquina, es un referente del comercio local. Según el testimonio, alrededor de las 21:30 un sujeto vestido con campera azul y gorro blanco se sentó durante más de diez minutos en la garita de ómnibus ubicada justo enfrente del local. “Luego de esos diez minutos entra al local con un paquete que es un bolso, un bolso con color lila y beige y un peluche con unos moños”, detalló la directora. La empleada inmediatamente notó algo extraño. “Le resultó muy raro que venga con ese bolso. Dijo que era un regalo para una de las dueñas. La empleada le dijo no, que por favor no deje nada ahí, porque la presencia del hombre y el bolso con todo ese peluche afuera era todo medio raro”, relató Katz. Pese a la negativa, el hombre insistió, dejó el bolso sobre el mostrador junto a un walkie-talkie “para comunicación” y se retiró del local “sin decir una palabra”. En ese instante la empleada actuó con rapidez: salió a pedir ayuda a la perfumería vecina y se comunicó de inmediato con su jefa. “Yo le dije que el bolso no lo deje dentro del local, sino que lo saque afuera, cierre el local con llave y llame al 911”, explicó Katz. Minutos después llegó un móvil policial que procedió a desarmar el paquete. “Pudo constatar que dentro del peluche había dispositivos. Los mismos se llevaron a investigación para ver qué es lo que tenían adentro”, indicó.

A la espera
Hasta el momento la policía no ha logrado identificar ni detener al sospechoso, a pesar de que la descripción es clara: campera azul, gorro blanco y el llamativo bolso lila y beige con peluche. “Ya pasaron dos o tres días y estamos al aguardo de que la policía encuentre al sospechoso. La verdad que lo que nos preguntamos nosotros como comerciantes es cómo no pueden encontrar una persona que es tan fácil de identificar con la vestimenta que les pasamos”, cuestionó Katz. La directora enfatizó que el hecho no solo afecta a su negocio sino a toda la calle 20. “Esto no es solamente peligroso para nosotros, sino que es peligroso para todos los comerciantes y toda la gente que camina por ahí. La calle veinte lleva mucho turismo. Entonces, tenemos que estar seguros, tenemos que sentirnos seguros”, afirmó. Rubí Rubí es una de las joyerías más tradicionales del centro esteño y forma parte del paisaje comercial que cada temporada atrae a miles de visitantes. “Punta del Este vive del turismo. Así que bueno, pedimos un poco más de seguridad en la calle. Creo que amerita, es una calle muy importante”, reclamó Katz. “Se necesitan más móviles policiales que estén veinticuatro horas rondando por ahí. Los ladrones no se pueden reír ni de los comerciantes ni de la policía, es la realidad”. Fuentes policiales confirmaron que los dispositivos encontrados en el peluche fueron enviados a peritaje y que la investigación continúa con el análisis de cámaras de seguridad de la zona. Mientras esperan respuestas, desde Rubí Rubí refuerzan las medidas internas y piden a las autoridades un mayor despliegue. “Esto nos sucedió a nosotros y por ahora estamos esperando que la policía dé con el paradero de esta persona, que obviamente el fin era un robo”, concluyó Josefina Katz. El caso permanece abierto y cualquier información que permita identificar al sospechoso puede comunicarse al 911. Los comerciantes de la calle 20 coinciden en que, más allá de este episodio frustrado, es urgente reforzar la presencia policial en el corazón turístico de Punta del Este.











