Un mar de gratitud en el Hemocentro

Entre los primeros en llegar y presenciar este acto de gratitud masiva se encontraba Sergio Grosskopf, el desarrollista y benefactor considerado el alma mater del Hemocentro.

Al caer la tarde de este martes, el frente del Hemocentro de Maldonado se convirtió en un escenario de profunda conmoción colectiva. Decenas de personas autoconvocadas comenzaron a llegar, primero en pequeños grupos, luego en un flujo constante que llenó la vereda y parte de la calzada. El momento culminante se produjo con la llegada del doctor Jorge Curbelo. Al descender del vehículo, su figura despertó un murmullo que pronto se transformó en aplausos contenidos. Curbelo, con los ojos vidriosos y el gesto quebrado, avanzó lentamente llevándose ambas manos al pecho en una señal que recordaba una plegaria Uno a uno, con la paciencia de quien reparte bendiciones, fue agradeciendo a los presentes. Un apretón de manos aquí, una caricia en el hombro allá, y palabras que se perdían entre sollozos y vítores. Entre los primeros en llegar y presenciar este acto de gratitud masiva se encontraba Sergio Grosskopf, el desarrollista y benefactor considerado el alma mater del Hemocentro. Grosskopf, visiblemente orgulloso aunque también conmovido, observaba desde un costado la escena. Su obra, aquel centro que ha salvado incontables vidas, recibía ese día el reconocimiento más puro: el del pueblo que se vuelca a las calles no para protestar, sino para abrazar.
Ya vendrán tiempos de auditorias, investigaciones y sumarios administrativos.