A 210 años de la Declaración: Pedro Medrano, el fernandino que presidió el Congreso de Tucumán

Cada 9 de julio, la memoria colectiva rioplatense vuelve sobre Tucumán y aquella acta que rompió los lazos con la corona española. Pero pocas veces se repara en que el hombre que abrió los debates de ese Congreso

Este jueves 9 de julio se cumple un nuevo aniversario de la Independencia argentina, proclamada en 1816. Entre los protagonistas de aquella gesta figura un nombre con raíces en estas costas: Pedro Medrano, nacido en la Isla Gorriti, quien presidió la primera sesión del Congreso que selló la emancipación.
Cada 9 de julio, la memoria colectiva rioplatense vuelve sobre Tucumán y aquella acta que rompió los lazos con la corona española. Pero pocas veces se repara en que el hombre que abrió los debates de ese Congreso —y presidió su primera sesión— había nacido a metros de Punta del Este, en la Isla Gorriti, un 26 de abril de 1769.

Un nacimiento marcado por el exilio
Pedro Medrano vino al mundo en circunstancias singulares. Sus padres, ambos porteños, se encontraban desterrados en la isla por disposición del entonces gobernador Francisco de Paula Bucarelli. Fue así como el litoral maldonadense quedó, de manera fortuita, ligado al origen de una de las figuras clave del proceso independentista.
Formado en Buenos Aires y luego en el Colegio Monserrat de Córdoba, Medrano completó sus estudios superiores en la Universidad de Charcas, donde se doctoró en leyes. Regresó a Buenos Aires para ejercer la abogacía, oficio que lo llevaría a involucrarse de lleno en la política revolucionaria.

Del Cabildo Abierto a la Asamblea del Año XIII
Su primera intervención pública de peso llegó el 22 de mayo de 1810, cuando participó del histórico Cabildo Abierto y se pronunció abiertamente a favor de la causa criolla, en las jornadas que desembocarían en la Revolución de Mayo. Dos años después, en 1812, fue elegido diputado para la Asamblea del Año XIII, cuerpo que sentaría bases institucionales fundamentales para el futuro estado.
En 1814 estuvo cerca de acompañar a Manuel Belgrano en una misión diplomática a Europa, vinculada a la restauración de Fernando VII en el trono español, aunque ese lugar terminó ocupándolo Bernardino Rivadavia. También formó parte del grupo que redactó el Estatuto Provisional de 1815, un antecedente institucional del proceso que culminaría en Tucumán.

El discurso inaugural del Congreso de Tucumán
El momento de mayor trascendencia en la carrera pública de Medrano llegó cuando Buenos Aires lo eligió como diputado al Congreso de Tucumán. Allí ejerció como primer presidente del cuerpo y pronunció el discurso inaugural que dio inicio a las deliberaciones que terminarían, el 9 de julio de 1816, con la firma del Acta de la Independencia.
Su aporte no se limitó a lo protocolar. Fue Medrano quien propuso incorporar al texto del acta, luego de la fórmula que rompía los lazos con España, la frase que la ampliaba a “toda otra dominación extranjera”. La iniciativa buscaba desactivar los rumores que circulaban entonces sobre un eventual acuerdo con Portugal para instaurar un protectorado luso en el Río de la Plata. La propuesta fue aprobada por unanimidad y quedó incorporada al texto definitivo, el mismo que hoy se recuerda cada 9 de julio.
Junto a Teodoro Sánchez de Bustamante y José Mariano Serrano, integró además la comisión encargada de redactar el “Manifiesto a las Naciones”, documento que explicaba al mundo los fundamentos de la decisión tomada en Tucumán.

Una carrera que continuó hasta la época rosista
Tras la Independencia, Medrano no se retiró de la vida pública. Fue secretario de la Junta de Representantes surgida después de la Batalla de Cepeda, que designó gobernador a Manuel de Sarratea, y más tarde ocupó una banca como diputado de la Sala de Representantes durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas.
Su faceta menos conocida fue la de escritor y orador. Dejó, entre otras obras, un extenso romance de contenido político titulado “Carta de Celio a Armesto”, el poema “La Martiniana” y una traducción del “Poema de la Expedición al Desierto”, fechada entre 1833 y 1834.
Murió en Buenos Aires el 3 de noviembre de 1840. Hoy una avenida porteña lleva su nombre, recordando a quien, nacido frente a las costas de Maldonado por un capricho del destino, terminó presidiendo el Congreso que le dio a la Argentina su acta de nacimiento como nación independiente.