
El Banco Central del Uruguay (BCU) decidió bajar la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 75 puntos básicos, llevándola a 5,75%. La medida, adoptada por unanimidad por el Comité de Política Monetaria (Copom), busca consolidar la orientación expansiva de la política monetaria para lograr que la inflación converja hacia la meta de 4,5% anual y mantener las expectativas alineadas con ese nivel.
En enero de 2026, la inflación interanual cayó por séptimo mes consecutivo y se ubicó en 3,46%, acercándose al piso del rango de tolerancia (3% a 6%). Esta baja se dio de forma generalizada, con destaque en los precios no transables (5,6%), que suelen ser más rígidos. Además, los indicadores de alta frecuencia de actividad económica mostraron sorpresas a la baja.
Las expectativas de inflación se consolidaron: a dos años, analistas y mercados financieros convergieron a 4,5% en febrero, mientras que las empresas bajaron sus proyecciones a 5% en enero.
Conflicto
En el plano global, persisten factores que debilitaron al dólar en meses recientes, aunque los acontecimientos del último fin de semana en Medio Oriente generaron un fortalecimiento temporal del billete verde, típico en episodios de este tipo. El conflicto también impulsó alzas en los precios de la energía, especialmente el petróleo, por riesgos de interrupciones en el abastecimiento y elevada incertidumbre.
El Copom evaluó que se mantienen los fundamentos del escenario desinflacionario en Uruguay. Por eso, optó por esta reducción de 75 puntos básicos para asegurar condiciones que favorezcan la convergencia a la meta. Con el conflicto en Medio Oriente, los riesgos sobre la inflación aparecen más balanceados que en reuniones previas, pero el Comité considera que el riesgo principal sigue siendo que la inflación quede por debajo de la meta en el horizonte de política. Se asume que los efectos inflacionarios del conflicto no se extenderían significativamente.
En este contexto dinámico y volátil —donde los supuestos sobre la duración y magnitud del conflicto son clave—, el BCU anunció que monitoreará de cerca la evolución de estos acontecimientos y sus impactos en la inflación y las expectativas, para definir las próximas decisiones de política monetaria.











