Justicia ordenó detener a un sujeto que encubrió un homicidio ocurrido en una boca de venta de drogas en 2020

Junto a otro individuo retiraron al hombre herido de la vivienda, mientras estaba aún con vida, hacia la calle; el acusado justificó el ‘arrastre’ de la víctima hasta la vereda de enfrente porque éste “pedía aire”

Al tiempo que confirmó un fallo en segunda instancia, la Suprema Corte de Justicia ordenó la detención de un sujeto condenado como autor responsable de un delito de encubrimiento de homicidio para cumplir la pena impuesta de tres años y seis meses de penitenciaría.
El caso se refiere a un homicidio registrado en una boca de droga de la ciudad de Pan de Azúcar en diciembre de 2020.
El pasado 21 de diciembre, los integrantes de la Suprema Corte de Justicia -al expedirse en un recurso de casación presentado por el abogado del condenado- dejaron firme la condena dispuesta el 13 de junio de 2023 por los ministros del tribunal de apelaciones en lo penal de tercer turno que en su momento habían revocado la sentencia dictada en primera instancia.El tribunal de apelaciones revocó el fallo en primera instancia del 29 de setiembre de 2022 dictado por el juez penal de 4º turno de Maldonado, Sebastián Amor, que había absuelto al acusado de la imputación de encubrimiento solicitada por la fiscalía del caso. Ahora la Suprema Corte de Justicia ordenó la detención del imputado que deberá cumplir con la condena impuesta.

Caso
El 12 de diciembre de 2020, pasadas las 01:10 horas, la víctima X.X., concurrió a los domicilios de G.G. (Acusado) y A.A. a los efectos de comprar sustancias estupefacientes. Allí se encontraban además de A.A. y G.G., P.P., R.R. y S.S. Próximo a la 1:20 ingresan tres masculinos, siendo uno de ellos V.V., junto con M.M. y una tercera persona. Dentro de la finca V.V. comenzó a increpar a G.G. y A.A., situaciones vinculadas al suministro de estupefacientes, y la discusión fue subiendo en intensidad. En ese contexto se apagó la luz y se producen disparos de arma de fuego que habrían provenido de la persona que acompaña a V.V., los que de inmediato huyen en un vehículo marca ‘Hyundai’, modelo ‘ATOS’, de color gris oscuro. Uno de los disparos impactó en la víctima X.X., el que no participaba de la discusión. El disparo le ingresó por encima del esternón, desde arriba hacia abajo, trayectoria levemente descendente, de derecha a izquierda, de frente y alojándose a la altura del omóplato izquierdo.
X.X. se desvaneció dentro de la casa y fue retirado hacia la vereda de enfrente por los imputados A.A. y G.G.. El vecino testigo, D.D. se encontraba en su domicilio, próximo al lugar, escuchó las detonaciones y el pedido de ayuda de la víctima que manifestaba que estaba herido y se estaba muriendo. En virtud de lo cual salió de su vivienda y vio a la víctima tendido en la vía pública y rodeado por G.G. y A.A. y sus parejas, siendo el testigo la persona que llamó al 911 y posteriormente a la Seccional 3era., para comunicar lo ocurrido y solicitar ayuda para la víctima.
Concurren funcionarios policiales al lugar y trasladan a la víctima al La Asistencial donde a la hora 02:20 se produjo su deceso. El protocolo de autopsia concluye, muerte por herida transfixiante por proyectil de arma de fuego en tórax. Extraído el proyectil, sería de un calibre pequeño, que la pericia de balística luego concluyó que era de un calibre 22.

A la calle
En efecto, los imputados. luego de ocurrido el hecho dentro de su domicilio y percatarse que la víctima X.X. se encontraba herido, no dieron aviso a la policía ni a la emergencia médica, sino que retiraron a la víctima mientras estaba aún con vida, hacia la calle.
Asimismo, cuando es tomada su declaración como testigos en la primera oportunidad, los mismos brindaron una declaración inverosímil ocultando la realidad y presentando discordancias en sus declaraciones, sin aportar datos de los autores del homicidio.
Se practicó allanamiento en el domicilio de G.G. y A.A., donde se hallaron muestras pardo rojizas, positiva a sangre humana procediéndose al levantamiento mediante hisopo, en el lado interior de la puerta de entrada a la finca, así como sobre una pared y una mesa pequeña frente a la referida pared, y sobre la ventana que da al frente de la vivienda todo del lado interior de la vivienda. Practicada pericia por el Laboratorio Biológico de Policía Científica, las muestras de sangre presentes en los hisopos presentaron idéntico perfil genético que la víctima.

Descarten, descarten
Los ministros demolieron la narración del acusado que había explicado su actuación en el caso a partir del hecho comprobado del “arrastre” de la víctima hacia el exterior de la vivienda donde ocurrió el enfrentamiento.
“El acusado justificó el ‘arrastre’ de la víctima porque ésta “pedía aire”. La Sala, en su fundada sentencia, consideró que era plausible el retiro de X.X. de la vivienda porque reclamara aire al haber sido víctima de un disparo de arma de fuego en el tórax.
Lo que no consideró plausible, justificado y convincente, es que el arrastre al exterior de la vivienda se hiciera hasta la vereda de enfrente. Bastaba para cumplir con el pedido, que se lo sacara de la vivienda o bien fuera llevado hasta la acera de ésta. Muy por el contrario, se lo arrastró a X.X. hasta la otra vereda. El imputado plantea que pueden concurrir razones varias, por ejemplo, que hubiese más luz. El argumento no resiste el análisis más liviano. Si se trataba de ayudar a la víctima de un disparo de arma de fuego, que había perdido mucha sangre, el hecho de que se lo movilizara hasta la vía pública a un lugar con mayor o menor luz es, evidentemente, inocuo para su estado de salud. De hecho, como bien lo relevó el Tribunal, hasta fueron sacadas las pertenencias de X.X. y colocadas en la vía pública, para desvincular los hechos cometidos dentro de la vivienda”, expresa el fallo de la SCJ.
Un testigo de identidad reservada dio su versión de lo ocurrido en ese lugar: “Yo estuve ahí, estábamos en un cumpleaños de chorizada, entran tres tipos comienzan los tiros, fogonazos, apagan las luces, prenden las luces y estaba X.X. en el suelo con una herida de bala. Ahí todos los que estaban ahí empezaron a sacar todas las cosas ilegales que habían, todas las evidencias que lo podían incriminar, (…) ahí funciona una boca, sacaron balanzas, droga, papelitos, plata, armas, (…) con todo eso que sacaron también sacaron al muchacho X.X. porque él quería aire. Lo levantaron entre G.G. y otra persona y lo sacaron a la vereda”. E interrogado sobre si el imputado decía algo, contestó: “…descarten, descarten. En el lugar sacaron unas cortinas que tenían manchitas de sangre”.