El Tribunal Federal del Distrito Este de Virginia (EDVA), conocido en Estados Unidos como la “Rocket Docket” por la velocidad con la que resuelve sus casos, será el tribunal donde Sebastián Enrique Marset Cabrera enfrente los cargos por liderar una red internacional de narcotráfico y lavado de activos.
Marset fue entregado en la mañana del viernes por la Policía boliviana a agentes de la DEA. Una vez en territorio estadounidense, los agentes de esa agencia lo transfirieron a los U.S. Marshals, quienes tendrán a su cargo la custodia durante todo el proceso judicial.
Esta corte, una de las 94 del sistema federal norteamericano, destaca por su agilidad: en 2024 el promedio desde la acusación hasta el juicio fue de apenas 14,2 meses, casi la mitad del tiempo que insumen otros distritos a nivel nacional.
Su fama se remonta a las décadas de 1970 y 1980, cuando jueces como Walter E. Hoffman y Albert V. Bryan establecieron reglas estrictas: plazos cortos, límites al “descubrimiento” de pruebas y hasta audiencias en fines de semana. A pesar de la rapidez, mantiene estándares altos y maneja con solvencia causas complejas de crimen organizado, fraude financiero y seguridad nacional.
En el caso de Marset, uno de sus principales socios, Federico Ezequiel Santoro Vassallo, de 44 años y radicado en Paraguay, ya se declaró culpable de conspiración para lavar millones de dólares procedentes del narcotráfico. Según los documentos judiciales, Santoro operaba como lavador transnacional: recibía fondos ilícitos en Europa, los trasladaba a Sudamérica y los integraba al sistema financiero internacional, muchas veces a través de bancos estadounidenses.
La red generaba millones de euros que eran recolectados por mensajeros y “blanqueados” mediante al menos siete empresas pantalla en Sudamérica y Asia, con facturas falsas para simular operaciones legales. En menos de cinco meses, Santoro habría lavado al menos 8 millones de dólares. Un ejemplo concreto: en enero de 2021, Marset esperaba recibir 17 millones de euros por un cargamento; Santoro blanqueó 5 millones de esa suma, en su mayoría canalizados por el sistema bancario de Estados Unidos.
Tanto Marset como Santoro recurrieron en varias ocasiones a amenazas de violencia para proteger sus operaciones.
Fiscales
El caso es llevado por los fiscales federales Anthony T. Aminoff y Catherine Rosenberg. Anthony T. Aminoff, con amplia experiencia en casos de narcóticos, es jefe de unidad en la Oficina del Fiscal Federal del Distrito Este de Virginia y miembro de la Sección de Narcóticos y Drogas Peligrosas del Departamento de Justicia. Graduado de Harvard Law School, lideró múltiples conspiraciones internacionales, como la de una matriarca hondureña en un esquema de cocaína multimillonario (2022) y un oficial de inteligencia colombiano sentenciado a 12 años (2023). Su expertise en lavado y tráfico transnacional lo posiciona como figura clave en esta investigación.
Catherine S. Rosenberg, también asistente fiscal en Alexandria, se unió recientemente al equipo, con formación legal completada en 2021. Aunque con menos trayectoria pública, colabora estrechamente con Aminoff en este caso de alto perfil, enfocándose en la persecución de redes criminales.
El proceso en la “Rocket Docket” promete avanzar con celeridad, aunque la complejidad de las pruebas y la cantidad de transacciones internacionales podrían extender los plazos más allá del promedio habitual de la corte











