
Este miércoles 29 de octubre se cumple el ducentésimo décimo noveno aniversario de la invasión inglesa a Maldonado, ocurrida en 1806 durante las Invasiones Británicas al Río de la Plata. Este acontecimiento, calificado por el historiador local Mario Scasso como la peor tragedia sufrida por la ciudad en toda su historia, dejó un legado de destrucción que tardó ochenta años en superarse.
El pillaje, actos vandálicos, robos y violaciones cometidos por los soldados ingleses marcaron un antes y un después en la región, según Scasso, quien se mostró indignado por un reciente documental del Municipio de San Carlos que, a su juicio, reescribe falsamente la historia con situaciones inexistentes.
Su indignación se centra en un reciente trabajo histórico escrito y un video del Municipio de San Carlos, para conmemorar el Combate de la Loma de Ortiz, ocurrido el 7 de noviembre de 1806, donde fuerzas españolas derrotaron a los ingleses. Scasso acusa al trabajo de reescribir la historia falsamente: “El municipio de San Carlos está reescribiendo la historia porque habla de un panorama distinto. Aseguran en ese trabajo que San Carlos fue la única ciudad que no tomaron los ingleses de todo el país. Que a San Carlos la declararon muy fiel y conquistadora y que le pusieron la bandera inglesa al escudo, cuando San Carlos no tuvo escudo hasta, hasta el siglo veinte”.
Según Scasso, los carolinos no resistieron heroicamente; al contrario, descendientes asturianos y canarios comerciaban con los ingleses, vendiendo vacas, caballos y trigo. “Los carolinos sí eran comerciantes. Están reescribiendo lo que verdaderamente ocurrió cuando no salieron los vecinos de San Carlos a defender”.
El único vecino muerto, Tomás Pérez, fue baleado por la espalda al huir. El combate fue liderado por tropas de Montevideo y Córdoba, no locales, y el campamento español estaba en Pan de Azúcar, no en San Carlos.
Agustín Abreu, comandante español, acampó en el Paso del Sauce y atacó directamente la Loma de Ortiz, entrando a San Carlos solo herido y agonizante.
Un verso
Scasso criticó errores en el documental, como anacronismos (la Torre Eiffel detrás de Napoleón) y la invención de títulos como “conquistadora”. “Primero la inventaron, después se la creyeron… Todo un verso, este, armado”. Sugirió que San Carlos enfoque en glorias reales, como su rol en la Revolución de 1811, en lugar de apropiarse de eventos ajenos.
Los carolinos sí acogieron a refugiados de Maldonado esa noche del 29, mientras éstos huían de los incendios y violaciones que se registraban en Maldonado. Esta controversia resalta tensiones entre narrativas locales en Maldonado y San Carlos, en un aniversario que invita a reflexionar sobre la memoria histórica.
Historia
El asalto británico, parte de la segunda expedición inglesa liderada por el comodoro Home Riggs Popham, tuvo como objetivo capturar territorios españoles en América del Sur durante las Guerras Napoleónicas. Tras fracasar en un intento inicial contra Montevideo el 28 de octubre, las fuerzas inglesas desviaron su ataque a Maldonado, tomándola el 29 de octubre de 1806 con relativa facilidad.
La ciudad, entonces conocida como San Fernando de Maldonado, contaba con unos 500 habitantes y fue defendida por unos 230 vecinos convocados por el alcalde Ventura Gutiérrez, junto a una compañía de Blandengues (alrededor de 40 hombres) y un tren de artillería similar en número. “Doscientos treinta vecinos con una compañía de Blandengue, unos cuarenta hombres y una compañía y un tren de artillería de cuartel de artillería, que eran otros cuarenta hombres más o menos. Así que tenemos que sacar de doscientos, eh, ciento cincuenta, ciento sesenta personas salieron. Vecinos de Maldonado salieron a defender la ciudad”, relató Scasso. A pesar de la resistencia local, inspirada en la lealtad a “la Patria y el Rey”, las autoridades españolas resistieron. Esto provocó que los ingleses, como castigo, permitieran tres días de saqueo libre. “Los ingleses permitieron tres días saqueo libre. Y de violaciones, de asalto a las propiedades de los vecinos como castigo. Además de los muertos la ciudad, fue arrasada, destruida”, enfatizó Scasso.
Familias como los Cortez y los De la Fuente perdieron hijos en combates en sitios emblemáticos, como la esquina del actual Ministerio de Hacienda (hoy Jefatura de Policía) y los andamios de la iglesia en construcción. La invasión no fue solo un acto de guerra imperial, sino también un “emprendimiento personal” de jefes británicos que compartían ganancias del botín, involucrando incluso al gobernador de la Colonia del Cabo y de Santa Elena. Tras la toma, Maldonado se convirtió en base para unas 6.000 tropas inglesas, más las de los barcos, totalizando unos 8.000 hombres en una ciudad pequeña. Esto exacerbó la devastación: sin bosques locales, los invasores talaron huertos frutales, desmantelaron vigas de techos, puertas y ventanas de edificios públicos, y usaron el archivo municipal como leña. “Los ingleses talaron todos los huertos frutales, arrancaron de todos los servicios públicos, las vigas de los techos, las puertas, las ventanas y las usaron y el archivo de la ciudad lo usaron para hacer fuego para cocinar”, detalló Scasso. La guerra trajo consigo “el hambre, la peste y la muerte”, como en los cuatro jinetes del Apocalipsis. Una epidemia de “fiebre vinosa” (probablemente hepatitis) se extendió desde Maldonado a San Carlos y Minas, agravada por las precarias condiciones higiénicas de las tropas. La iglesia quedó paralizada en su construcción hasta 1882-1883, y edificios como el Cuartel de Dragones desaparecieron. “La ciudad quedó prácticamente destruida y devastada… Quedó paralizada la ciudad y semi destruida” por ochenta años, afirmó el historiador.
Scasso, reconocido historiador fernandino con trabajos en el Banco de Historias Locales y miembro de la Comisión de Patrimonio de Maldonado, destacó la solidaridad de la época: “Esa solidaridad que existía en la sociedad y, es decir, como solidario para no solo asistirse entre ellos sino además defenderse de los extraños fue en ese momento algo muy importante”.
Scasso comparó: si hoy marines invadieran la playa, ¿cuántos vecinos se unirían al intendente para defenderla? “Nadie”, reflexionó, subrayando el olvido actual de esta fecha significativa.
En el enlace se puede ver la publicación del Municipio de San Carlos
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