MSP presentó guía con recomendaciones sobre maniobras de reanimación en lactantes, niños y adolescentes

La asistencia temprana ante un paro cardiorrespiratorio determina la evolución del paciente, explicó la ministra Rando

El Ministerio de Salud Pública (MSP) presentó, junto con la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, una guía con recomendaciones para padres y madres de lactantes, niños y adolescentes, en casos de paro cardiorrespiratorio. Las secuelas de un paro cardíaco están determinadas por la capacidad de la reacción de la persona que se encuentre con el paciente, aseguró la titular de esa cartera, Karina Rando.
La presentación fue realizada este miércoles en la sede ministerial y estuvo a cargo del doctor Andrés Vigna. El documento establece recomendaciones para instruir a los padres o cuidadores de lactantes, niños y adolescentes sobre maniobras de reanimación.
“Las secuelas del paro cardiaco están determinadas por la capacidad de reacción de quien esté al lado del paciente”, afirmó Rando en su intervención. Por tal motivo, la ministra exhortó a la población a divulgar la guía elaborada por las máximas entidades en el área de pediatría y salud cardiovascular del país.

Primera asistencia
Añadió que la atención brindada por la primera persona junto al paciente ante un paro cardiorrespiratorio determina la evaluación posterior a la llegada de los médicos.
En otras palabras, esa primera asistencia puede evitar la existencia posterior de secuelas neurológicas, o inclusive la pérdida de la vida, subrayó.
La guía es una herramienta de interpretación sencilla, extensiva a toda la población, a fin de informar sobre cómo accionar ante las situaciones antes mencionadas.
En Uruguay fallecen, por año, 38 niños menores de un año por muerte súbita.
Entre los objetivos de la guía, se destaca asesorar a padres o cuidadores sobre la toma de decisiones para iniciar maniobras de resucitación, brindar herramientas que permitan iniciar una reanimación cardiopulmonar efectiva y efectuar recomendaciones para la desobstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño.

Instrucciones para iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar básica en recién nacidos y lactantes
Lo primero a saber es cuando un recién nacido o lactante está en paro cardiorrespiratorio. Para ello es fundamental el reconocimiento de esta situación. Si un lactante o un recién nacido deja de respirar, no se mueve o no reacciona, se debe asumir que está en paro cardiorrespiratorio y seguir los siguientes pasos para iniciar las maniobras de RCP (7). Los tres pilares de la RCP son las compresiones torácicas, el posicionamiento y despeje de la vía aérea, y la respiración artificial o de rescate. Las compresiones torácicas se realizan para asegurar que la sangre siga circulando y alcance el cerebro, el corazón y otros órganos. Esta acción es prioritaria. El posicionamiento y despeje de la vía aérea favorece la entrada del aire. La respiración artificial o de rescate permite la entrada de aire y oxígeno en los pulmones.

Primer paso: reconocer la situación de paro cardiorrespiratorio
Identificar si el bebé respira. Descubrir la cara y el pecho del bebé y colocarlo boca arriba sobre una superficie lo más recta y rígida posible.
Mirar si hay movimiento del pecho o ruidos respiratorios audibles. Si el tórax no se mueve o lo hace muy débilmente y no hay ruidos respiratorios, asuma que el niño no respira.
Estimule al niño mediante palmadas en piernas y tórax.
No es necesario verificar la presencia de pulso.

Segundo paso: pedir ayuda y activar sistema de emergencias
Si se encuentra acompañado, solicite a su acompañante que llame al servicio de emergencia médica.
Si está solo y cuenta con un teléfono móvil, llame al sistema de emergencias (emergencia móvil de la cual el niño es socio, techo protegido o área de cobertura y en vía pública, llamar al 911) y pida ayuda con el modo de manos libres activado mientras inicia RCP.

Tercer paso: iniciar masaje cardíaco
Coloque los dedos índice y mayor sobre el pecho del bebé, entre las dos tetillas (Figura 2).
Realice compresiones de hasta un tercio de la profundidad del tórax; permita que el tórax vuelva a su posición antes de la siguiente compresión para que sea efectivo.
El masaje cardíaco debe tener una frecuencia de 100-120 compresiones en 1 minuto.
Cada 30 compresiones se realizará una respiración artificial como se detalla en los pasos 4 y 5.

Cuarto paso: respiraciones artificiales
Coloque una mano sobre la frente del niño e incline levemente su cabeza hacia atrás. Coloque dos dedos de la otra mano sobre el mentón, levantándolo suavemente
Coloque su boca, sobre la boca y nariz del niño de tal manera que queden selladas. Realice una espiración para que el aire entre por la boca y nariz para llegue a los pulmones. La maniobra es efectiva si el pecho del bebé se eleva.

Quinto paso: ciclo de RCP
Luego de 30 compresiones torácicas debe realizar dos respiraciones boca a boca y continuar con esta secuencia hasta que llegue la emergencia o el niño responda. Si hay dos personas disponibles para la reanimación, la secuencia es de 15 compresiones y 2 respiraciones.
Es necesario mantener las maniobras de forma ininterrumpida. Si hay un segundo reanimador, rote las funciones cada 2 minutos.

Instrucciones para iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar básica en niños y adolescentes

Primer paso: reconocer la situación de paro cardiorrespiratorio
Identificar si el niño o adolescente respira. Para esto se debe mirar si hay movimiento del pecho o ruidos respiratorios audibles. Descubrir la cara y el pecho y colocarlo boca arriba sobre una superficie lo más recta y rígida posible.
Si el tórax no se mueve o lo hace muy débilmente y no hay ruidos respiratorios, asuma que el niño no respira.
Llame al niño por su nombre y estimúlelo mediante palmadas en piernas y tórax.
No es necesario verificar la presencia de pulso.

Segundo paso: pedir ayuda y activar el sistema de emergencias
Si se encuentra acompañado, solicite a su acompañante que llame al servicio de emergencia médica.
Si está solo y cuenta con un teléfono móvil, llame al sistema de emergencias (emergencia móvil de la cual el niño es socio, techo protegido o área de cobertura y en vía pública, llamar al 911) y pida ayuda con el modo de manos libres activado mientras inicia RCP.

Tercer paso: iniciar masaje cardíaco
Colocar el talón de la mano en el medio del pecho, justo por debajo de los pezones. En mayores de 8 años usar ambas manos entrelazadas. (Figura 5: A y B )
Aplicar presión hacia abajo, en el pecho del niño, comprimiéndolo unos 4 cm. Al término de cada compresión asegúrese que el tórax vuelve a elevarse. De este ascenso y descenso depende que se logre hacer circular la sangre entre el corazón y el resto de los órganos.
El masaje cardíaco debe tener una frecuencia de 100-120 compresiones en 1 minuto.
Cada 30 compresiones se realizará una respiración artificial como se detalla en los pasos 4 y 5.

Cuarto paso: respiraciones artificiales
De rodillas, junto al niño, coloque una mano sobre la frente e incline levemente su cabeza hacia atrás. Coloque dos dedos de la otra mano sobre el mentón, levantándolo suavemente.
Tape la nariz del niño con los dedos índice y pulgar, coloque su boca sobre la boca del niño sellándola completamente. Realice una espiración para que el aire entre por la boca y llegue a los pulmones. La maniobra es efectiva si el pecho se eleva.

Quinto paso: ciclo de RCP
Luego de 30 compresiones torácicas debe realizar dos respiraciones boca a boca y continuar con esta secuencia hasta que llegue la emergencia o el niño responda. Si hay dos personas disponibles para la reanimación, la secuencia es de 15 compresiones y 2 respiraciones.
Es necesario mantener las maniobras de forma ininterrumpida. Si hay un segundo reanimador rote las funciones cada 2 minutos