Punta del Este enfrenta una temporada sin antecedentes en su historia como el principal balneario del cono sur y el lugar elegido por miles de argentinos para pasar sus vacaciones de verano. El ministro de Turismo, Germán Cardoso fue cauto a la hora de comentar el inicio de la temporada de verano, aunque reconoció que la situación es complicada: “No va a ser la mejor temporada. Y este verano será muy por debajo del verano anterior. No hay duda. La lucha que tenemos es tratar de ver hasta cuánto por debajo se dará este verano. Todo indica que a Punta del Este entró mucha gente en las últimas horas”, dijo.
“La hotelería está con un porcentaje de ocupación bajo aunque en los últimos días levantó un poco”, agregó. “Hay que esperar las novedades y ver qué ocurre después del 10 de enero porque todo indica que el número de nuevos casos de contagio fue controlado”, añadió Cardoso.
El ministro recorre por estas horas todos los centros turísticos del país llevando la voz de aliento a los empresarios que de una y otra forma tratan de minimizar los daños causados por la pandemia en el sector productivo del país.
La zona exhibe, en el primer día del año, un tránsito fluido, con espacio en todos lados y con mucho más tiempo para disfrutar de su entorno natural. No hay agenda, no hay cosas por hacer, solo dejar que el tiempo pase de la mejor manera.
“Hasta noviembre había una demanda interesante dentro de esta locura de la pandemia. Al recrudecer los casos, la demanda de alquileres cayó. Nadie pregunta. Los edificios tienen entre un 15 y un 20 por ciento de ocupación. En mis más de cuarenta años de profesión nunca vi algo igual en Punta del Este”, asegura Javier Sena, titular de la Cámara de Inmobiliarias de Maldonado.
“Por casas con piscina que verano atrás se alquilaban entre 16 y 20 mil dólares por el mes, ahora te las ofrecen por 6 o 7 mil dólares. En este momento no hay demanda de alquileres de apartamentos”, graficó Sena.
Esta inédita situación se prolongará, en un principio, hasta el próximo 10 de enero cuando finalice el período de cierre dispuesto por el gobierno del presidente Luis Lacalle Pou.

Tranquilo
El año nuevo no fue recibido con la pirotecnia de otros años, sin las fiestas multitudinarias, ni las alocadas noches de Tequila, el centro nocturno por excelencia que en este verano faltó a la cita luego de marcar la noche de La Barra verano tras verano.
La zona se reencontró con las fiestas en familia dentro de la burbuja recomendada por los expertos sanitarios como forma de parar la pandemia y a no ser por tres o cuatro casos puntuales donde las autoridades debieron disipar alguna aglomeración, la noche pasó sin otros inconvenientes.
Los puntaesteños recuerdan que hace exactamente tres años cuando Punta del Este vivió una de sus mejores temporadas de la mano de los primeros tiempos de la gestión del entonces presidente Mauricio Macri. Ahora el panorama es muy distinto.
El balneario ajusta por estas horas su oferta de bienes y servicios, construidos ambos durante décadas, para ser demandados en su mayor parte por argentinos, muchos de los cuales no pueden ingresar por el momento pese a ser propietarios de infinidad de casas y apartamentos de Punta del Este. La misma restricción pesa también sobre brasileños, y europeos que desde hace algunos años optaron por este lugar y que ahora deben esperar.
La gran apuesta de Punta del Este para este verano lo constituye el turismo interno alimentado por los 1200 millones de dólares que los uruguayos gastaban en el exterior en cada temporada de verano.
También por los miles de argentinos y de otras nacionalidades que pudieron ingresar antes del pasado lunes 21 de diciembre cuando entró en vigencia la clausura de las fronteras. Esto se nota por las matrículas uruguayas que se ven por todo Punta del Este, a las que se suman una cifra importante de las antiguas chapas argentinas de letras y números blancos sobre fondo negro de vehículos que desde hace años se guardan en los garajes puntaesteños.
De todas formas, en Punta del Este se aguarda que el temporal desatado por la pandemia sea historia en poco tiempo más y todo regrese a su normalidad.
Mientras tanto, la vida continúa y Punta del Este cuida y agasaja a quienes se encuentran viviendo en la zona, entre ellos más de un centenar de empresarios europeos que optaron en marzo del año pasado enfrentar la pandemia en el este uruguayo y no en sus lugares de origen en el Viejo Mundo.
Es un verano sin la locura de la agenda de actividades que siempre cayeron entre Navidad y los primeros diez días de enero en una interminable sucesión de eventos de todo tipo y de fiestas una detrás de otra.

Alquileres
El intendente entiende que la temporada de verano no será buena. Ni siquiera similar a la del año pasado que tampoco fue espectacular. “Entre un 40 y 45 por ciento que la anterior”.
La oferta de alquileres de casas y departamentos abunda. Esto se refleja en los precios que están en un piso histórico. Por ejemplo, un apartamento ubicado en plena península para cuatro personas, a poca distancia de la playa, se ofrece a 1.300 dólares por la primera quincena de enero. O un lujoso apartamento frente a playa Brava para seis personas y todos los servicios por 7.500 dólares la primera quincena de enero. Apartamentos de dos dormitorios entre la ruta y la playa en La Barra y Manantiales se ofertan a 5.000 dólares la primera quincena. El mismo apartamento, un año atrás, se alquilaba a 15 mil dólares por el mismo período.

Restaurantes
Los restaurantes de Punta del Este atrapan con ofertas tentadoras que incluyen la devolución de 9 puntos del IVA y descuentos de hasta el 25 por ciento. Los menús en la zona portuaria abundan y con precios más que atractivos para todo tipo de bolsillos. Allí algunos restaurantes ofrecen el plato del día más bebida, postre y café a unos 15 dólares por persona.

Hoteles
Los hoteles muestran precios atractivos respecto a lo ofrecido en anteriores temporadas. Por una habitación doble con desayuno incluido los precios van desde los 400 dólares por la primera quincena a los más de 5.000 mil dólares por los primeros quince días de enero en un complejo hotelero de mayor categoría sobre la playa Brava.

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