Redujeron condena de adicto que asesinó a su esposa

La jueza letrada de primera instancia de primer turno de San Carlos, Andrea Caamaño, lo había condenado a veintiséis años de penitenciaría en sentencia resuelta el 11 de mayo de 2023; ahora, un tribunal de apelaciones redujo esa pena de veintiséis a veinticuatro años

Luis Miguel Báez durante la audiencia de control de acusación en setiembre de 2022. Foto: Punta News

Un tribunal de apelaciones redujo de veintiséis a veinticuatro años de penitenciaría a Luis Miguel Báez, un sujeto condenado por un delito de homicidio especial y muy especialmente agravado por asesinar a su pareja, Lucía Hernández, a raíz de querer seguir consumiendo estupefacientes en la casa que habitaban ambos junto a su hijo de ocho años.
La jueza letrada de primera instancia de primer turno de San Carlos, Andrea Caamaño, lo condenó a veintiséis años de penitenciaría en sentencia resuelta el 11 de mayo de 2023.
A la hora de dictar la pena, la jueza computó como circunstancias alteratorias de la responsabilidad, la atenuante genérica de la primariedad absoluta en vía analógica, y las agravantes especificas previstas en el artículo 311 numeral 5° y 312 numeral 8° del Código Penal.
Contra la citada decisión la Defensa del encausado interpuso en tiempo y forma recurso de apelación por entender que no se debería aplicar el agravante de femicidio “ya que no se trata de un caso en el cual se dio muerte por razones de odio o menosprecio a la mujer por su condición de tal, sino que se fundó en hechos aislados que no configuran ningún espiral de violencia”.

Informe “direccionado”
Sostuvo que la jueza sustentó su fallo en un informe psicológico el cual, a su juicio, “fue totalmente direccionado, ya que el mismo fue realizado por la psicóloga de la Unidad de Victimas de la FGN Licenciada Lourdes De León, su testimonio fue lo más parecido a una declaración de parte•.
“La psicóloga es subordinada y dependiente de la fiscalía, su empleador le solicita un informe para el cual solo consideró extractos de textos de nuestro patrocinado (en lo que a él refiere) los que de acuerdo a la finalidad de su informe le servían. No consideró para nada elementos objetivos para realizar el mismo, sino que fácilmente se fue armando de elementos direccionados con la pretensión fiscal”, señaló la defensa en la ocasión al apelar el fallo en primera instancia.
“No cotejó ni valoró la familia del imputado ni siquiera lo entrevistó a él, razón que demuestra que el informe está plagado de subjetividades, y carece de un enfoque global de la situación, sino totalmente por el contrario se buscó robustecer a través del mismo la pretensión fiscal. Su análisis no es contextual ni integral. No se acreditó objetivamente cuáles fueron los hechos de odio, o menosprecio hacía la mujer, por qué odiaba a L.L. o la menospreciaba, no la mató por ser mujer sino porque esa madrugada de setiembre B.B. quería seguir drogándose y no tenía dinero para ello, cualquiera que estuviese en lugar de L.L. y al igual que ella le hubiese negado el dinero para comprar más droga lamentablemente hubiese terminado igual”, insistió la defensa del condenado.

“Hermana”
También consideró la declaración de una amiga de la víctima, auto proclamada “hermana”, fue la única amiga que declaró. De su declaración surgió claramente su enemistad con B.B..
“Así como se autoproclamó hermana de la víctima también dijo tener una segunda madre que las había criado (a ella y a L.L.) de la cual no sabía ni el apellido, dijo que se llamaba “MM” el nombre femenino más común del mundo, a lo que vamos es que así como habló de que esa Sra. considerada su segunda madre de la cual no pudo ni aportar el nombre completo, con igual liviandad habló de su vínculo con L.L., el cual tampoco fue sustentado por la familia de L.L., igual de irrelevante fue lo que aportó en su declaración en el juicio, la cual además estaba sesgada por el odio al imputado. Podemos preguntarnos ¿qué tanto sabía de la vida de L.L.?”, afirmó la defensa
La fiscalía letrada departamental de San Carlos, refutó el planteo por entender que “los agravios esgrimidos por la defensa se fundan en consideraciones genéricas y subjetivas entendiendo la defensa que no concurre la agravante del feminicidio y funda sus agravios en las declaraciones de los testigos propuestos por la Fiscalía. La situación de violencia quedó acreditada. En este sentido el padre de la víctima declaró que el acusado le levantó la voz en una oportunidad a la victima delante de él, y que este le llamó la atención respecto a que no le volviera a levantar la voz a su hija”, señaló la fiscal.

Acreditada la agravante
“Esta Fiscalía entiende que ha quedado acreditado objetivamente con la prueba diligenciada en autos la agravante del femicidio en tanto de acuerdo a lo que establece el art. 312 Num. 8 Lit a) del Código Penal, esto es, que a la muerte le haya precedido algún incidente de violencia física, psicológica, sexual o de otro tipo cometido por el autor contra la mujer independientemente de que el hecho haya sido denunciado o no por la víctima. Con la declaración de los testigos se acreditó que L.L. era víctima de violencia psicológica y verbal por lo que sumado a la forma en la que fue ultimada queda acreditada la agravante del femicidio”; agregó el ministerio público.

Caso
El día 17 de setiembre de 2021, en horas de la noche, el Sr. B.B., se encontraba en su domicilio, sito en la calle 25 de Agosto y Lavagna de la ciudad de San Carlos, junto a su concubina, Sra. L.L., así como del hijo de ambos, T.T., de ocho meses de edad, quienes componían el núcleo familiar.
En determinado momento B.B. se dispuso a consumir estupefacientes, concretamente la sustancia conocida como “merca cocinada”. La situación de consumo de B.B. generaba desavenencias con su pareja, la víctima L.L., por lo que para evitar fricciones, B.B. decidió ir a un galpón del fondo de la vivienda a drogarse.
Pasadas las 03.00 horas, es decir el sábado 18 de setiembre, B.B. se quedó sin droga y fue a buscar más, saliendo en su moto marca Baccio. A las 04.30 volvió a la finca y continuó consumiendo. Cuando ya no tenía más sustancia, le pidió a L.L. dinero que tenía en su monedero para gastos esenciales, quien se negó a dárselo, por lo que comenzó una discusión. En esas circunstancias, B.B. sale de la casa y toma una piedra laja que había en el piso, ingresa a la vivienda y golpea a su compañera, que se encontraba acostada. No obstante el golpe, logra levantarse y trata de defenderse, ante lo cual B.B. le propina más golpes con la piedra y con un adoquín, que en determinado momento trajo desde afuera de la finca, con lo cual causó la muerte de L.L., por fractura de cráneo. La piedra laja y el adoquín se encontraban al costado del cuerpo sin vida de L.L.. Los hechos ocurrieron en presencia del menor hijo de ambos, T.T., de ocho meses de edad, el que se encontraba durmiendo en la cama de sus padres.
A las 04.50 B.B., se retira de su domicilio en su moto y a pocos instantes, embiste un vehículo que se encontraba estacionado en la vía pública, frente a la Terminal de ómnibus de San Carlos, lo que determinó su hospitalización. Al momento del accidente, el encausado traía consigo el teléfono celular de L.L..
Se pudo determinar por el Laboratorio Biológico de Policía Científica, a través de los análisis correspondientes, que en el pantalón que portaba B.B., había manchas de sangre de la víctima.
Un vecino alertó al padre y al hermano de L.L., sobre el accidente y dado que L.L. no contestaba el teléfono, fueron hasta su domicilio. Al notar que tampoco respondía a los llamados en la puerta, deciden ingresar a la finca, encontrando a la víctima en su dormitorio, tirada en el piso, boca abajo, entre un lago de sangre alrededor de su cabeza, con salpicas de sangre en varias zonas y en varias partes del dormitorio y el adoquín y la piedra laja, al lado de su cuerpo.
El niño hijo de ambos se encontraba durmiendo en la cama de sus padres.
A la hora 07:07, concurrió un móvil de emergencia y el médico constató el fallecimiento de L.L.. Asimismo el médico forense, Dr. Sergio Mozzo, concurrió al lugar del hecho y luego le practicó la autopsia.
La causa de la muerte fue fractura de cráneo hecha con objeto contundente. Tenía varias fracturas y sobre todo en la parte anterior y también tenía heridas y erosiones en las manos como si fueran de defensa. La mayoría de las heridas y rasguños eran en el tórax y parte en las manos. Hay fractura de cráneo frontal y parietal, fractura expuesta de caballete nasal, fractura de maxilar inferior, lesiones de codo por caída o por arrastre en el suelo. Es posible que haya habido resistencia.

Fallo del tribunal
De conformidad con lo que viene de expresarse el encausado B.B. debe ser responsabilizado penalmente por la autoría de un delito de homicidio muy especialmente agravado (artículo 312 numeral 8° del Código Penal) en virtud de que a tenor de lo dispuesto en el artículo 60.1 del Código Penal ejecutó los actos consumativos del delito imputado, en tanto ejecutor de la acción que se expresa en el verbo nuclear de la figura, vale decir quien realizó el modelo legal del tipo penal prohibitivo y su culpabilidad es claramente a título de dolo directo, según surge del protocolo de autopsia descripto supra, quedando demostrado diáfanamente “el animus necandi” , con que actuó en la especie, ocasionándole varias lesiones que determinaron su fallecimiento..
Los únicos agravios expuestos por la Defensa del imputado se refieren al relevamiento de la agravante muy especial del femicidio y a la pena fijada en primera instancia.
Se confirmará la agravante muy especial prevista en el artículo 312 numeral 8° del Código Penal (Femicidio).
La circunstancia agravante muy especial prevista en el artículo 312 numeral 8° del Código Penal reza: “(Femicidio) Contra una mujer por motivos de odio, desprecio o menosprecio, por su condición de tal.
Sin perjuicio de otras manifestaciones, se considerará que son indicios que hacen presumir la existencia del móvil de odio, desprecio o menosprecio, cuando: a) A la muerte le hubiera precedido algún incidente de violencia física, psicológica, sexual, económica o de otro tipo, cometido por el autor contra la mujer, independientemente de que el hecho haya sido denunciado o no por la víctima..