“Un baño de humildad”, por Danilo Arbilla

Con Horacio Verbitsky nos conocemos desde hace más de tres décadas. Participamos en varios congresos y reuniones e integramos múltiples paneles sobre libertad de expresión, prensa y cosas parecidas. En agosto del 2004 en Costa Rica declaramos ante la CIDH como peritos de la defensa en el caso Ricardo Canese Vs. Paraguay. Lo ganamos. Pero igual no creo que en estos momentos que Horacio sea el hombre indicado para pedirle que me vacunen un poco antes. Además, es un barriga fría.
El ministro Daniel Salinas me ha atendido varias veces y ha respondido sin problemas a mis requerimientos periodísticos. Además de un excelente ministro, Salinas es atento, amable, humilde y sin duda muy correcto. Por esto último es que no me animo a pedírselo a él. Me va a decir que no. Y si consulta a la gente de Cabildo Abierto menos. Les he dado algunos palos. Y eso que conozco desde hace cinco décadas a Hugo -el hermano mayor- y el Dr. Alberto Manini Rios, el padre, en algún momento fue mi director, también conozco al general y tengo un muy especial recuerdo de Bruno, un magnifico tipo, hoy fallecido y a quien hace muchos años, en La Mañana, lo pusieron a mi lado, como ayudante, en sus inicios en el periodismo.

Cincuenta y ocho años de periodista y me he quedado sin contactos. En tantos años fui columnista o corresponsal de más de 40 diarios del exterior; incluso stringer de The New York Times. En Uruguay, además de Búsqueda, fui Director de Noticias, he escrito para cinco diarios capitalinos desde mis inicios en Hechos y hoy lo hago semanalmente en El País y esporádicamente en Voces y en el interior en El Telégrafo de Paysandú, Correo de Punta del Este y El Heraldo en Florida. Además, en el Portal Uy-Press. Y no encuentro cómo vacunarme un poquito antes.

¿Sanguinetti o Mujica?. ¿Qué les voy a pedir, que me dejen el lugar de ellos? Cualquiera de los dos están mucho mejor que yo, es cierto, pero igual sería un desubique de mi parte.
En ASSE no conozco a nadie. Al Dr. Juan Carlos Otormin, notable periodista parlamentario y un gran dirigente sindical de la APU. Pero también es de los correctos.
¿El presidente? Conozco a sus padres desde antes que él naciera, También he conversado con él. Pero es difícil; ha dicho que él se vacunará recién “cuando le toque”, así que…
Pensé en el secretario de la Presidencia, que parece ser el dueño de la pelota. El hombre que maneja todo.
Pero me acordé que por ahí no: hace unos cuatro meses en mi primer intento por hablar con el secretario Delgado fracasé. Fue por una información para completar una columna. Me respondió un joven (por la voz), cuyo nombre no viene al caso, que dijo ser su secretario político o algo parecido. Me dijo que el secretario estaba ocupado. Yo, pensando en otros tiempos, le insistí para que le pasara un papelito con el dato de que era Danilo Arbilla por una pregunta, que era solo un minuto. Pero el joven me dijo que después le pasarían todas las llamadas incluso la mía. Pidió si le podía adelantar el tema y le dije que no, que era un tema periodístico y reservado, que mi interés era tratarlo directamente con el secretario.
-Por favor si puede en cuanto termine dígale al secretario que Danilo Arbilla tiene urgencia de hablar con él, pedí
-Si, lo haremos como con todos.
-Lógico, pero es un tema periodístico, insistí yo y fue cuando cometí la imprudencia de agregar: ¿Usted me ubica?
-Ni idea, me respondió el secretario político, o algo así, del Secretario de la Presidencia.
Supongo que nunca viene mal un bañito de humildad y que a uno lo ubiquen.
De que me vacunen antes, ni hablar.